Telde

El IES El Calero celebra con una oda al esfuerzo su 20 aniversario

20/02/2020

El centro protagonizó un emotivo acto con el descubrimiento de una escultura que simboliza la identidad de este instituto y homenajea a todos los que han contribuido a impulsar la cultura.

Para los que están y los que estuvieron, por ayudarnos a impulsar la cultura». Este es el sentido mensaje que recoge la placa de la nueva escultura que desde ayer emerge en los jardines de la entrada del IES El Calero. Un busto que servirá para recordar los principios que rigen en este centro y un motivo de orgullo para toda la familia que ha puesto su granito de arena en convertirlo en una referencia educativa de la ciudad. Representa el salto del pastor, esta antigua e identitaria actividad autóctona que nuestros antepasados realizaban para salvar los terrenos abruptos. Pero su significado, tal y como desvela Juan Francisco Padrón, va mucho más allá. «Proyecta el esfuerzo, que es el símbolo de este instituto. Nos adentramos en una época en la que parece que a las nuevas generaciones nada les cuesta, que se lo encuentran todo hecho. Y nosotros intentamos inculcar la importancia de sacrificarse para alcanzar los objetivos», detalla el director.

Aún así, ¿por qué el salto del pastor? Pues porque hace precisamente 20 años el profesor que impartía la asignatura de plástica por aquella época, Salvador Silva, realizó una figura con cortes de azulejo de un pastor saltando mientras que agarra un lápiz pinchado a un libro. Su manualidad sirvió para dar forma, 7.300 días después, al carismático busto que ya preside el acceso del IES El Calero. Aunque esta es una figura de tamaño real, plana y que por las noches se iluminará. Una delicia para la vista.

El descubrimiento de la estatua estuvo a la altura de la misma. En un acto sencillo pero conmovedor para celebrar los 20 años del centro teldense, primero se leyó una lectura con la que se adentró en la historia del barrio, y después una alumna exconcursante del programa La Voz deleitó con una hermosa canción mientras que dos estudiantes interpretaron un baile que ellos mismos diseñaron para la ocasión. Una alegoría cantada y bailada al esfuerzo que cautivó no solo al personal actual del instituto, sino a los exprofesores, antiguos alumnos y toda la comunidad educativa que tienen, y han tenido, alguna relación con estas instalaciones que cumplen su segunda década educando en cultura, valores y, sobre todo, esfuerzo.

Forjada por el último herrero de la ciudad

Por si fuera poco todo el simbolismo que rodea a esta estatua, la misma no fue forjada por un escultor al uso, sino que el encargo se le hizo a Santiago Medina, «el último herrero de Telde», desvela Padrón. Un busto hecho a base de golpes, soldaduras y, como no, mucho esfuerzo. Este artesano, padre de un alumno del centro, proviene de una estirpe de herreros isleños y ya ha colaborado con el instituto llevando a cabo talleres de fragua en el patio. La escultura no tiene rostro, porque no posee género, ya que el objetivo es que todos se sientan identificados. «No podemos hablar de hombre o mujer, en nuestro instituto hay seis alumnos trans y aquí nadie se queda fuera», concluye el director.