El homicida de La Higuera Canaria se enfrenta a 12 años de prisión

13/03/2019

La Audiencia Provincial sienta en el banquillo la semana próxima al autor confeso del crimen de una mujer en la Nochebuena de 2016. Le asestó varias puñaladas, una de ellas le seccionó la tráquea

El fiscal que ha participado en la investigación del crimen de una mujer en la Nochebuena de 2016 en La Higuera Canaria califica el delito de homicidio y pide para el acusado, Víctor Manuel de Alejandro Suárez, una pena de 12 años de cárcel. El caso se juzgará la semana que viene, a partir del 18 de marzo, por un jurado popular en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Las Palmas. Está previsto que dure dos semanas.

Según el fiscal, el acusado, vecino de Telde que mantenía una relación de amistad con la víctima, Mónica Isolina Garrido Temes, originaria de Sevilla, discutió con ella por una deuda y acabó asestándole varias puñaladas, una de las cuales le seccionó completamente la tráquea, provocándole la muerte por asfixia.

Los hechos se desencadenaron sobre las 22.00 horas del día 24 de diciembre de 2016. Víctor Manuel, con antecedentes penales, tras mantener una conversación telefónica con Mónica desde el móvil de su madre, pide a su hermano que le traslade en su vehículo al domicilio de la víctima, una casa en La Higuera Canaria situada en el bajo de un edificio, el número 35 de la carretera general, la GC-80, la que une Telde con Santa Brígida.

Según el relato del fiscal, ambos, agresor y víctima, mantenían una relación de amistad, hasta el punto de que habían convivido juntos durante algunos meses en esa misma vivienda. Producto precisamente de esa convivencia, Mónica reclamaba al acusado el pago de tres meses de alquiler, a lo que Víctor se negaba. Esa discrepancia provocó esa noche del 24 de diciembre de 2016 una discusión entre ambos en el salón-cocina de la vivienda, «en el transcurso de la cual el acusado cogió un cuchillo de cocina y haciendo uso del mismo y con el propósito de acabar con la vida de Mónica, le asestó diversas puñaladas, varias de ellas en el cuello». Una de esas cuchilladas le produjo la sección completa de la tráquea y otra de ellas, la sección incompleta de la vena yugular, lo que desencadenó una asfixia respiratoria, que, «agravada por el shock hemorrágico e hipovolémico derivado de la herida que origina la sección incompleta de la vena yugular y del resto de heridas incisas en cuello, tórax y abdomen», le acabaron provocando la muerte.

El acusado se entregó días después, confesó los hechos y colaboró con las fuerzas policiales al revelarles dónde había arrojado la bolsa en la que metió el cuchillo con el que mató a Mónica. La había tirado en un barranco a unos 800 metros de la vivienda.

Entiende el fiscal que los hechos relatados son constitutivos de un delito de homicidio previsto y penado en el artículo 138 del Código Penal, pero advierte también de que cabe aplicarle al acusado la circunstancia atenuante de confesión. Así las cosas, le pide una pena de 12 años de prisión con la accesoria de inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo mientras dure la condena.