El estiércol siempre atrae a las moscas

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09/08/2018

El procesamiento inadecuado del abono en una empresa de la zona se baraja como una de las causas de la plaga de insectos mordedores que invade Melenara y Salinetas. Los empresarios afirman que la falta de limpieza agrava el desastre

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Que la miel y el estiércol son dos de los manjares preferidos de las moscas no es una leyenda urbana. Y el resultado del trabajo de los técnicos municipales viene a reafirmar esa realidad porque, en una de las inspecciones sanitarias que realizan a diario en Melenara y Salinetas, han detectado que un posible foco de la plaga de estos insectos que asola ambos barrios se halla en una empresa de la zona que, al parecer, no realiza el tratamiento adecuado al estiércol con que trabaja.

Expediente para estudiar el caso

Según una nota de prensa del Ayuntamiento, se ha abierto un expediente informativo para estudiar el caso, aunque la concejala de Sanidad, Marta Hernández, ha querido dejar bien claro que no se ha descartado la existencia de otras causas.

Por el momento, el consistorio ha dado instrucciones a la citada empresa para que garantice la correcta utilización del abono. A partir de ahora, se irá comprobando a diario si, con la aplicación de esas medidas, la plaga va remitiendo.

Pero esta noticia no ha sorprendido a los propietarios de los restaurantes de primera línea de la paya, que integran la Asociación de Comerciantes de Melenara y que llevan muchos años soportando el mosquerío y los malos olores.

Daniel Licari, propietario de uno de estos negocios, no se corta: «Llevo cuatro años con el local abierto y siempre ha sido igual. No entiendo para qué había que mandar a técnicos, cuando todos sabemos que esa empresa es un desastre con el abono y con el cercado de sus animales. Tienen muchos metros cúbicos de estiércol sin tapar y lo tiran en hectáreas y hectáreas de plataneras. ¿Y se dan cuenta ahora?».

Pero Licari afirma que ese no es el único motivo de la proliferación de moscas y asegura que las deficiencias del servicio de limpieza en la zona también tienen un papel estelar en esta desastrosa situación.

«Hace días, por fin, movieron los contenedores unos 80 metros, cuando les pedimos desde hace mucho tiempo que los trasladaron a 300 del paseo. Antes, los teníamos a quince metros de las terrazas. Las moscas y los malos olores siempre han sido insoportables. Esta es una pequeña victoria, pero insuficiente», dice Licari, entre enfadado y resignado.

Y es que el empresario comenta que los negocios del paseo subsisten a base de milagros. «No llegamos a final de mes. Trabajamos bien dos o tres meses al año, cuando el viento no azota el litoral, porque el resto del tiempo, entre las ventoleras que traen malos olores y la moscas de esa finca y de los contenedores de basura que tenemos a dos pasos, los clientes se cansan del tufo y los insectos, y se van».

Licari concluye con una curiosa reflexión: «El Ayuntamiento acaba de hermanarse con el pueblo de China en el que nació la escritora Sanmao. Mucha recepción y mucha parafernalia, pero por aquí pasan siete u ocho familias chinas al día, que visitan la isla atraídas por los libros de la autora, y se tragan todo el tufo y las moscas. Seguro que hace 30 años, cuando Sanmao se enamoró de nuestra costa, Melenara y Salinetas estaban limpias. ¡Qué buenos tiempos! Si viniera hoy, saldría corriendo».

Los que no pueden salir por patas son los habitantes de los dos barrios, que no tienen más remedio que convivir con los insectos.

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A revistazo limpio

Un grupo de vecinos que se reúnen desde hace más de treinta años en la playa asegura que nunca había visto nada igual. Han tenido que dejar, un día más, las fichas del dominó en casa, porque las moscas no les dan un respiro.

Lo que al principio parecía algo puntual, se ha convertido en una auténtica pesadilla para todos los usuarios de la playa, tanto bañistas como los propietarios de los negocios, que han visto cómo la plaga ha mermado las reservas en las diferentes terrazas.

Y es que no se trata de una mosca cualquiera. La conocida como mosca mordedora, o mosca de establo, como la llaman los vecinos afectados, es especialmente agresiva, pues su mordedura, bastante molesta, es frecuente y dolorosa.

Durante la realización de este reportaje, pudimos comprobar lo molesto que es permanecer más de cinco minutos en el paseo marítimo.

Uno de los afectados mostraba la cantidad de moscas que ha matado, «unas 47 en la media hora que llevo aquí».

Se quejan por la falta de medidas adoptadas por el consistorio, del que señalan «por aquí no aparece nadie del Ayuntamiento. Yo no he visto a nadie, se pasan la pelota unos a otros, y mientras, nosotros matando bichos. La plaga de moscas está acabando con la playa, no habíamos visto nada igual».

Los socorristas de la playa de Melenara se encuentran ante una situación desconocida.

Tal y como señala su responsable, «es la primera vez que nos enfrentamos a este tipo de situación».

Además de la asistencia a los afectados, han notado un descenso de usuarios por esta plaga: «Ha dejado de venir gente a la playa, y la que viene se termina yendo. Es un incordio tanto para los usuarios como para los negocios».