Telde

El acusado de abusar de su sobrina dice que no la ha tocado en su vida

29/11/2019

La defensa pide la libre absolución del presunto pedófilo, mientras que la fiscal mantiene su solicitud de 10 años de cárcel después de que los psicólogos no vieran contradicciones en el relato de la menor.

Las partes mostraron sus argumentos y ahora tocará esperar a que el tribunal que preside Pedro Herrera dé su veredicto. Se acusa a J.B.V. de haber abusado sexualmente en dos ocasiones de su sobrina. La primera en verano de 2016, cuando la menor contaba con solo 9 años, y la segunda vez en enero de 2018. «Me tocó mis partes íntimas por encima del pantalón durante dos minutos», aseguró la presunta víctima en la vista judicial que comenzó el pasado miércoles y finalizó ayer. La defensa pide la libre absolución, ya que el acusado jura no haberle puesto la mano encima en su vida. «No la he visto ni en bañador», señaló durante su declaración, tratando de convencer a la Sala de su nulo interés por la menor. En cambio, la fiscal Teseida García mantiene su petición de 10 años de cárcel después de los informes de los dos psicólogos forenses que ayer declararon ante la Sección Primera de la Audiencia Provincial dieran credibilidad a la historia de la menor.

«Es una niña madura y colaboradora, no muestra alteraciones ni trastornos en su conducta, y en su personalidad tampoco aparecen rasgos paranoicos», determinó la psicóloga sobre la menor. Sobre su discurso, tanto la profesional como su colega no encuentran indicios de que haya podido ser inventado. «El contenido del testimonio cumple criterios de realidad. No es preparado ni sigue un guión. Tampoco se aprecian contradicciones», concluyen ambos peritos.

Cuando llegó su turno, el acusado admitió haberse quedado a solas con la presunta víctima en su habitación, pero niega haberla tocado. «No me acuerdo de lo que hicimos en su cuarto porque no le di ninguna importancia. No sé si jugamos ni nada, pero de lo que estoy seguro es de que no le puse la mano encima», jura J.B.V. Además, indica que durante el tiempo que pasó con su sobrina en la habitación, la puerta estuvo abierta en todo momento y cualquiera podría haber visto lo que ocurría allí dentro.

Acerca del otro suceso, también niega haber hecho nada dentro del coche a principios del año pasado. «La estructura de los asientos de una Citroen Berlingo -vehículo donde se encontraba el presunto agresor y víctima- impide que haya podido meter la mano y dejarla en sus partes dos minutos», asegura el letrado defensor. «Siempre he tenido una relación cordial con mi familia, pero se ha hecho una bola de nieve de la nada. El tema de los abusos sexuales están a la orden del día y esto ha podido influir en mi hermana -la madre de la menor-», sostiene.

«Se han querido justificar los hechos por el carácter de la víctima. Se ha dicho de ella que es fantasiosa, pizpireta y presumida. ¿Justifica esto sufrir abusos sexuales?», se pregunta la fiscal. «Puede que haya sido un error en su vida, pero nos creemos a la niña y el acusado merece sanción», concluye. Será el tribunal quien tenga la última palabra.

«La historia de la niña es inverosímil»

Los argumentos de la defensa, que corre a cargo de Santiago Melado, se centraron en restar credibilidad al discurso de la menor ya que no hubo testigos durante los hechos. «Lo ocurrido no se desveló hasta siete días después, la madre cree que igual fue sin querer, su tía es la única que dice que mi cliente movió los dedos y es inverosímil que el hermano de la niña no se haya percatado de nada, ni que la presunta víctima no reaccionase cuando la tocaron», relató el letrado.