Cinco siglos y cuatro sanjuanes

14/07/2019

La talla del Bautista de la iglesia de San Juan cumple 200 años. Es una pieza clave del célebre imaginero canario Fernando Estévez. Pero antes de esta efigie hubo otras tres. Una está perdida

La impresionante talla del San Juan Bautista de Telde está de aniversario. Cumple 200 años, los mismos que lleva en la parroquia matriz de la ciudad. El cronista oficial, Antonio González, apunta que se le encargó al célebre imaginero tinerfeño, Fernando Estévez, después de que se frustrara la petición que para esa imagen se le había hecho al que había sido su maestro, el grancanario Luján Pérez. Pero la iglesia y parroquia de San Juan tiene más de 200 años. Sus raíces se hunden en las postrimerías inmediatas a la conquista, cuando Hernán y Cristóbal García del Castillo levantaron una primera ermita. De entonces hasta ahora han pasado cinco siglos, y en ese tiempo hay constancia de al menos cuatro imágenes distintas de San Juan que se han venerado en este templo.

Sostiene González que la primera referencia de la primitiva iglesia, de caña y barro, viene recogida en el testamento de Cristóbal García, que data de finales de los años 30 del siglo XVI. Ya entonces quedó escrito que se dedicó a San Juan por coincidir su onomástica con el día en que los conquistadores castellanos pusieron pie en Gran Canaria. Y como quiera que aquellas expediciones solían llevar consigo altares portátiles o, si acaso, pequeñas tallas de piedra o madera, existe una hipótesis que vincula la primera imagen de San Juan en la iglesia con la que hoy se conserva en una pequeña hornacina sobre la puerta de entrada al templo. Es de piedra y de factura renacentista.

De la siguiente efigie sanjuanera el que fuera cronista de Telde y párroco de San Juan, Pedro Hernández, solo dijo que era una imagen de vestir y que se perdió. Pero cuenta González que, hace ya muchos años, dándole vueltas al asunto con otro cura posterior de San Juan, Teodoro Rodríguez, se percataron de que el Bautista que se conserva en la capilla del cementerio de San Juan no era originalmente una talla de cuerpo entero, sino de vestir. Solo son de madera las piernas, los brazos y la cabeza. El resto se le añadió después, para lo que se recurrió a una técnica de relleno con paños. Refiere el actual cronista que su factura es tosca y que su principal valor es su antigüedad. La trasladaron al camposanto hace 20 años. Antes estuvo guardada en el camarín de la Virgen del Rosario.

En Tenoya. Esa efigie fue la titular de la parroquia durante parte del siglo XVI y el siglo XVII. Y es que del XVIII data la siguiente, una talla de mayor calidad, de estilo barroco, que duró casi cien años como imagen del patrón. Lo fue hasta principios del siglo XIX, cuando en plena fiebre por las obras de Luján, San Juan quiso que la talla de la parroquia fuera obra suya. Se la encargaron, pero el imaginero guiense andaba enfadado por otro encargo anterior que Telde nunca le pagó, el de un Cristo atado a la Columna, el que está en Teror, y no la hizo. Así fue como se optó por Estévez. Por cierto, la imagen anterior a esta acabó en la ermita de Tenoya, en la capital, pero de allí dicen que salió en los años 60 del siglo XX. No está claro su paradero.