Aya corona la montaña de los vinos

09/06/2019

La etiqueta blanca de Bodegas Hinojo se hace con un Baco de Oro en un certamen de caldos jóvenes. Fue premiada entre 602 inscritos. Lleva 5 años en la denominación de origen Gran Canaria

ETIQUETAS:

Isaac Florido llegó a la producción de vinos de forma circunstancial. Fue en 2012. La muerte de su cuñado le llevó a hacerse cargo de su viñedo. Apenas siete años después ya recibe incluso premios a escala nacional. Una de las etiquetas de Bodegas Hinojo, el vino blanco Aya cosechado en 2018 a las faldas de la Montaña Las Palmas, acaba de ser galardonado con un Baco de Oro en un certamen nacional de caldos jóvenes. Se lo concedió, junto a otras 69 botellas, la Unión Española de Catadores entre las 602 referencias que optaron a esta distinción en la 33º edición del concurso más longevo de cuantos se celebran en España.

Esta pequeña bodega teldense lleva sobre sus espaldas una larga tradición vinícola. Sin ir más lejos, le pusieron Aya por la montaña, porque así decían montaña en lengua indígena. Florido cuenta que en los años 30 o 40 del siglo XX la cara norte de Montaña Las Palmas tenía plantadas 12 o 13 hectáreas de vides. Ahora quedan dos o tres, como mucho, y otras 14 bodegas, solo que su producción es para consumo propio. En cambio, Hinojo está en plena expansión. Hace cinco años que entró en la denominación de origen Gran Canaria y su última producción, de unos 5.800 litros, fue de unas 10.000 botellas.

Florido cultiva en la actualidad 4.200 vides en varias parcelas. Lo cuenta mientras se pasea entre las plantas, bien alineadas. Se recrea en ellas, pero no está contento. Dice que la cosecha de este año no viene lo buena que a él le gustaría. Tampoco anda muy contento con algunas decisiones que está tomando últimamente el consejo regulador de la DO. No está por apostar por las llamadas Noches de Vinos, que se celebraban en los distintos municipios, pero bodegas pequeñas como la que gestiona Florido y su familia las entienden vitales para dar a probar sus caldos y mantener las ventas. No en vano, precisa que el 70% de lo que vende sale directamente de su bodega, de los clientes que se acercan a Montaña Las Palmas a hacerse con estas botellas. «Muchos las probaron antes en esas muestras».

Regular precios

Por eso premios como el concedido le saben a gloria. Le dan promoción a la marca y también prestigio. Ahora justo explora un acuerdo con Spar para que Aya se venda en sus tiendas. Y además se sirve en algunos restaurantes de la isla, aunque Florido entiende que la presencia de los caldos canarios en los locales de restauración ha de regularse mejor porque se venden a precios mucho más altos en comparación con los que se los compran a los productores.

Pero Bodegas Hinojo no se desanima. Sigue creciendo. Tiene dentro de la DO las etiquetas Aya de vino blanco y tinto, y ahora ultima los trámites para incluir a su delicioso semidulce, que vende bajo la marca Hinojo. Está claro que Baco bendijo esta montaña.

Un negocio familiar que no para de crecer

Florido era mecánico. Su taller, como las vides, lo tenía cerca de casa, también a la sombra de esta icónica montaña, en la linde casi entre Valsequillo y Telde. Pero ya tiene 63 años y hace un tiempo decidió prejubilarse para dedicarse a vivir mejor y, de paso, disfrutar de esta pasión. Estaba escrito en su destino. Antes de que las circunstancias le llevaran a atender un viñedo, estuvo años promoviendo los caldos nacidos en esta montaña. Como presidente de la asociación de vecinos organizaba catas que llegaron a ser muy populares. Lo cierto es que ahora está metido de lleno en la viticultura. Y quiere crecer. Cuenta con depósitos para almacenar 15.000 litros y su última inversión fue un tren de embotellado gracias a una subvención de 16.000 euros. Hace poco construyó una curiosa aula de catas, a imitación de un lagar, delante de la bodega. Y sus hijas Yanira y Cinthia están muy involucradas, sobre todo en la promoción. Incluso están recibiendo visitas de turistas a los que ofrecen conocer la bodega, el viñedo y degustar el vino.