Telde

Alarma en el Montiano Placeres

24/01/2020

La dirección y los padres están desesperados por los continuos destrozos que los jóvenes de la zona cometen en torno al centro y temen que se repita una desgracia como la del incendio de 2018.

En la noche del 31 de diciembre tuvo que acudir la Policía Nacional ante la llamada de los vecinos porque un grupo de jóvenes -«a veces más, otras menos, pero siempre suelen ser los mismos-» se dedicaba a patear las puertas del centro y escalar las vallas. Hace dos semanas fueron los bomberos los que intervinieron para sofocar el fuego del contenedor del colegio. Y tres días atrás, el personal se encontró con las papeleras abrasadas. Esta es la tónica habitual que soporta a diario el CEIP Poeta Montiano Placeres. «Se reúnen todas las noches a fumar porros y a beber, y dejan las escaleras de acceso y los alrededores lleno de basura y vidrio», denuncia el Ampa de este colegio de Jinámar.

Tanto los padres de los alumnos como la dirección piden más presencia policial para aleccionar a estos jóvenes incívicos y disuadirlos a de que dejen de tener esa zona como punto de encuentro. «No son estudiantes, tienen unos 16 o 17 años y llevan meses así, es insoportable», se queja un representante de la Asociación de Madres y Padres de Alumnos. Temen que sus hijos se puedan cortar con los cristales que cada mañana dejan esparcidos por el suelo o que las fechorías vayan a más. «Cada vez estiran un poco más la cuerda, ya han prendido fuego al contenedor y las papeleras e igual un día les da por meterse dentro y robar o destrozar el mobiliario», advierte un padre.

Y es que todos tienen muy presente el recuerdo del incendio que se produjo dentro de las instalaciones del colegio el pasado 16 de junio de 2018. Ese día calcinaron el aula reservada para que los niños esperen la recogida de sus padres al término de las clases. Un fuego del que están seguros que fue provocado y que aunque solo causó daños materiales, dejó una enorme sensación de inseguridad en toda la familia del Montiano Placeres. Un temor que vuelve a rebrotar tras un mes de enero negro en torno a un colegio que estuvo a punto de cerrar a principios de 2018, pero que tras su rehabilitación ha recuperado su necesaria actividad.