Telde

Aarón puede quedarse sin hogar

18/09/2019

El joven con parálisis cerebral cumplió ayer 18 años y para continuar en San Juan de Dios tiene que pagar 1.800 euros al mes. Un dinero que su madre no tiene, por lo que suplica ayuda al Cabildo.

ETIQUETAS:

Aarón González Santana cumplió ayer los 18 años, pero lejos de poder celebrar una fecha tan especial, para su madre, Pino Santana, esta jornada ha sido el primer día del infierno que acaba de empezar, que no sabe cuanto durará ni como se va a solucionar. Aarón sufre parálisis cerebral y lleva desde 2015 internado en la Ciudad San Juan de Dios después de una lucha encarnizada de su progenitora hasta lograr su ingreso. Pero ahora, cuatro años después, la pesadilla se repite y es que una vez alcanzada la mayoría de edad, el Gobierno de Canarias le retira la ayuda y queda en manos del Cabildo de Gran Canaria la de subvencionar su estancia en éste o cualquier otro centro. Pero, de momento, el órgano de gobierno isleño le da de lado.

«Me piden 1.800 euros al mes para que Aarón pueda seguir en el San Juan de Dios, pero yo no tengo ese dinero», explica Pino, que tiene que hacer horas extras como conductora de ambulancias para llegar a los 1.600 euros mensuales. «Estoy sola, no tengo a nadie. El padre de Aarón hace años que renunció a él y no puedo traérmelo a casa. Es como un bebé y no voy a dejarlo solo para irme a trabajar», relata esta madre coraje que no comprende su situación de desamparo y la indiferencia con la que la trabajadora social del Cabildo atendió su caso. «Cuando le expliqué mi situación y le pedí ayuda para costear la estancia de mi hijo en el San Juan de Dios, se rió en mi cara. Me dijo que no habían plazas en los centros de atención de discapacitados psíquicos y no me ofreció más soluciones», desvela.

González se encuentra en el puesto número tres de la lista para entrar en uno de los centros de atención de discapacitados psíquicos con los que cuenta Gran Canaria, pero mientras llega su turno, Pino no sabe que hacer con él. «En San Juan de Dios me han dicho que de allí no me lo van a echar, pero mañana -por hoy- tengo que ir a firmar el nuevo contrato que me obliga a pagar los 1.800 euros mensuales», comenta bajo un precioso cuadro que recoge varias instantáneas de un risueño Aarón que sonríe. «Ahí tenía unos nueve años, pero ahora ya no tiene dientes», explica mientras se detiene unos segundos a contemplar las fotos con una mirada que mezcla ternura y desazón.

Su petición es clara y comprensible: «Entiendo que no hayan plazas y que mi niño tenga que esperar su turno, pero mientras necesito una solución. Pido al Cabildo que, hasta entonces, se haga cargo de la mensualidad del San Juan de Dios. Si no, no sé que voy a hacer», comenta desesperada. Y con razón. «No quiero dinero, solo que mi hijo esté en un centro y reciba los cuidados que necesita», insiste. No se cansará hasta conseguirlo. Lleva muchos años luchando y lo seguirá haciendo, a pesar de las trabas que le pongan, para darle lo mejor a su Aarón. Él lo merece.

Un aviso tardío.

Pino Santana se enteró el pasado viernes de que a partir de hoy la cuota del San Juan de Dios la tenía que asumir de su bolsillo. «No he tenido tiempo de hacer nada. Si me hubiesen avisado con 15 o 20 días antes podría haberme buscado la vida. No comprendo por qué hacen así las cosas», exclama con estupor. Nadie lo entiende.