Aparcar integra en Santa Lucía

11/06/2018

Los 22 trabajadores que regulan las zonas azules de Vecindario son discapacitados. La empresa a la que pertenecen subraya la importancia de apostar por la integración laboral de este personal

Son 22 en la plantilla y seguro que casi todo el pueblo los conoce; sobre todo porque se pasan su jornada laboral en la calle y eso da visibilidad. Nuestros protagonistas son los que hacen cumplir la ordenanza de estacionamiento regulado de zonas azules en las áreas comerciales de Vecindario.

«Pero no somos los gorrillas que llama todo el mundo», afirma tajante el sicólogo Blas Ramón Rodríguez, máximo responsable del Centro Especial de Empleo Insular Asistencia. Estos centros tienen dos objetivos fundamentales: la realización de un trabajo productivo y, por otro, la prestación de Ajustes Personales y Sociales que requieran cada uno de los trabajadores con discapacidad, como servicio que favorezca la integración sociolaboral del trabajador con discapacidad.

Las características que mejor les definen son, «además de realizar un trabajo productivo», explica este profesional, es que dan trabajo «a personas de Santa Lucía que presentan grandes dificultades» de integración laboral. «Y cumplimos con la legislación, que pide que más del 70% de nuestros empleados sean discapacitados y nosotros somos el 100%».

Insular Asistencia, además, desarrolla programas de formación y capacitación para todos los trabajadores con diversidad funcional, de forma que se mejora su actividad laboral, implantando actuaciones de eficiencia y eficacia en el desempeño de su trabajo cotidiano, como aquellos aspectos personales y sociales que mejoran su relación con el entorno en el que viven.

«En algunos momentos», cuenta Blas Ramón, «algunos de nuestros trabajadores se tropiezan en la calle con algún tipo de incomprensión por parte de los usuarios de las zonas azules; pues responden con acierto y sin complicaciones porque éste es uno de los aspectos que más trabajamos con ellos y cualquier conflicto se soluciona».

El responsable de Insular Asistencia también hace terapia con los supuestos «capacitados» para que entiendan el trabajo que hacen «y para que se den cuenta de la necesidad de integrar a estas personas, algunas de ellas también con enfermedades mentales que, medicados y con el seguimiento adecuado, pueden ser los mejores profesionales».

En el caso de las mujeres, «la situación es de doble discriminación, «por lo que el seguimiento con ellas es todavía más vital», señala el sicólogo. «Tratamos de mejorar su autoestima, que sean capaces de tomar decisiones que les sirvan para llevar una vida autónoma y que tomen sus propias decisiones».

«Estamos obligados a extender la idea de la solidaridad y el compromiso con el mundo que nos rodea, que también incluye a estas personas que siempre rozan el riesgo y el peligro de la exclusión social», señala Blas Ramón Rodríguez, que sigue apostando por un esfuerzo mayor y que agradece la labor del Ayuntamiento de Santa Lucía, en el ámbito de lo social, que les «empuja día a día».