Por la senda del ‘tamaranae’ en Mogán

16/04/2018

Mogán acaba de superar el millón de turistas (1.023.035), un 3,84% más que en el año anterior. Vienen a sus playas. Amadores y Puerto Rico se llevan la palma. Pero el municipio tiene más atractivos, entre ellos, paisajísticos y patrimoniales. Una ruta de senderismo de 30 kilómetros los saca a la luz.

El Ayuntamiento ha logrado financiación europea para rehabilitar y señalizar un sendero que recorre la parte alta del municipio, desde la degollada de Tasarte por Veneguera, Mogán pueblo y Barranquillo Andrés hasta el Pie de la Cuesta, algo más arriba, hacia el interior, del casco de Mogán. La ruta, de 29,6 kilómetros, se estructurará en cinco tramos en los que el caminante discurrirá por varios espacios protegidos y podrá conocer valiosos testimonios de la riqueza etnográfica, arquitectónica y cultural de Mogán. Entre sus hitos naturales, una referencia botánica, el Dracaena Tamaranae, el drago que solo crece en Gran Canaria.

Esta actuación forma parte del proyecto ECO-TUR, que es uno de los 56 aprobados en la primera convocatoria del programa de cooperación territorial entre España y Portugal Interreg-MAC 2014-2020 y que cuenta con 17 socios participantes, 17 municipios turísticos de Canarias, Azores, Madeira, Cabo Verde, Mauritania y Senegal. El único de Gran Canaria es Mogán. ECO-TUR dispone de 2,5 millones de euros, cofinanciados en un 85% por los fondos Feder, pero la ruta de Mogán, en concreto, costará 240.000 euros, de los que 204.000 los pone Europa y 36.000 euros, el consistorio.

El gobierno local, que preside Onalia Bueno, ha constituido un Comité de Acción Local para consensuar las acciones y uno de sus integrantes, Álvaro Monzón, escritor medioambiental, senderista y experto en sostenibilidad y participación ciudadana, sostiene que «con este proyecto europeo, Mogán revaloriza su gran patrimonio caminero, así como visibiliza sus numerosos elementos naturales, históricos e intangibles de indudable valor».

Entre los atractivos de la ruta, Monzón apunta, en el primer tramo (9,3 kilómetros), fácil de hacer, el poco conocido conjunto de casas tradicionales canarias de La Cogolla, entre palmeras y declarado Bien de Interés Cultural; el cardonal, un flamboyán singular, un camino empedrado y la iglesia, todo eso en Veneguera; y ya en el casco de Mogán, el Molino de Viento o de los Quemados, que data del siglo XIX. El tramo 2 (1,5 km) sale de esta construcción hasta Laderones, entre especies botánicas endémicas. El tercer tramo, entre El Guirre y Degollada de las Yeguas (7 km), discurre por un paisaje espectacular con zona de pinar, sotobosque y arqueología. Desde Las Yeguas al Barranquillo Andrés la senda se complica. Sus 4,5 kilómetros exigen un esfuerzo, pero entre sus encantos figura la contemplación del tamaranae, en mitad de los escarpes, o el canal de la Presa de Cuevas de las Niñas, un elemento etnográfico de primera magnitud y con 10 kilómetros de largo, entre el embalse y Lomo de Cortadores. El último tramo, de 7,3 kilómetros, se antoja un paseo que incluye el paso por el pequeño caserío agrícola de Barranquillo Andrés, la cabecera del barranco de Mogán y las presas de Salto del Perro y del Mulato.

«Mogán está haciendo las cosas bien, y en poco tiempo podrá convertirse en referente en políticas de senderismo y ecoturismo», apunta Monzón, quien señala que, animados por este proyecto, el Cabildo rehabilitará el sendero entre Mogán y Tejeda y la idea es llevarlo hasta la costa, y un colectivo, Amigos de Catanga, arregla otros en el barranco de Taurito.