Sialsa, la central lechera insular, descansa en paz

14/02/2018

La que fue central lechera insular, acaba de ser enterrada en la más absoluta intimidad al no superar el coma en el que cayó en 2012. El Juzgado de lo Mercantil número 1 de Las Palmas ha acordado su extinción y la cancelación de su inscripción en el Registro Mercantil. Descanse en paz.

El concurso de acreedores del Servicio Insular de Abastecimiento de Leche S.A. (Sialsa) abierto hace 6 años al no asumir su dueño, la firma Kalise-Menorquina, una deuda de 9 millones de euros ha concluido «por insuficiencia de la masa activa para satisfacer los créditos». Muere así la central lechera de Gran Canaria que el Cabildo montó, mantuvo y acabó vendiendo en 2005, siendo presidente José Manuel Soria (PP), por 12 millones de euros.

La disposición de la letrada de la Administración de Justicia del Juzgado Mercantil número 1 de Las Palmas que ha acordado la extinción de Sialsa aprobó la rendición de cuentas de la administración concursal y obligó a cancelar su inscripción en el Registro Mercantil, lo que en la práctica supuso su desaparición definitiva. Así, Sialsa fue enterrada el 26 de diciembre pasado en la más absoluta intimidad, 12 años después de que el Cabildo vendiera el 95% de sus acciones porque esta corporación «no está para hacer yogures». La célebre frase la pronunció el entonces presidente, José Manuel Soria, para justificar la decisión de privatizar la empresa que adquiría la mayor parte de la producción lechera insular.

Los últimos años de Sialsa fueron un calvario. Encerrada en los juzgados desde que su propietario la declaró en quiebra, poco a poco fue languideciendo. Un expediente de regulación de empleo (ERE) liquidó la plantilla y ya en 2014 el administrador concursal intentó venderla sin éxito: ninguna empresa láctea presentó oferta alguna.

Meses después se acabó desmembrando y subastando a cachos en Internet. La cadena de producción y todos sus medios materiales, desde depósitos hasta probetas, fueron adquiridos por empresas de distintos países, muchos emergentes, a precio de saldo. El dinero se utilizó para pagar a los acreedores.

Ahora, ya sin nada más que poder vender, se ha borrado del registro de empresas. Descanse en paz.