Risco Caído no es suficiente para Juncalillo

02/08/2019

La declaración como Patrimonio de la Humanidad de Risco Caído y las Montañas Sagradas de Gran Canaria no ha sido suficiente. El pasado 23 de julio cerró sus puertas La Posada de Juncalillo.

Hace escasos dos años, dos empresarios de la zona y el propio Ayuntamiento de Gáldar impulsaron la recuperación de las antiguas escuelas de Juncalillo. Durante este tiempo Pedro Juan Hernández y Airán Cubas han explotado el que también fuera albergue bajo el nombre La Posada de Juncalillo, además del Gastrobar, una oferta alojativa que supuso un revulsivo social, cultural y económico para esta zona rural de Gran Canaria, adormecida durante décadas por la falta de oportunidades laborales y, en consecuencia, objeto de un despoblamiento brutal. A pesar del éxito inicial, con cifras récord de ocupación, llegando a los 3.000 huéspedes anuales, el pasado 23 de julio el establecimiento echó el cierre. El motivo, según explica Hernández, «inviabilidad económica».

Ubicado en un entorno inigualable, a solo un kilómetro de Risco Caído, yacimiento declarado recientemente por la Unesco Patrimonio Mundial, el establecimiento turístico ha sido durante dos años punto de atracción para visitantes sobre todo extranjeros. Pero la estacionalidad y el momento que vive el sector turístico a nivel general han propiciado que las cifras no cuadren y, con ello, que los empresarios que contaban con una concesión administrativa de 10 años hayan decidido cerrar.

Ha sido, apunta Juan Pedro Hernández, una decisión muy difícil, pero la única viable en estos momentos. Con ello, ocho personas se han quedado en paro, aunque La Posada de Juncalillo ha llegado a funcionar con hasta 15 empleados, más proveedores. Reconoce Hernández que el Ayuntamiento de Gáldar, propietario del inmueble, intentó «buscar una salida para que no nos fuéramos». Pero no ha sido posible, ya que los empresarios no podían seguir asumiendo el canon establecido por ley –1.300 euros mensuales–, más gastos de explotación. «El Ayuntamiento no se puede saltar la ley y nosotros no podemos endeudarnos más».

Y podía haber sido peor. «Tras una inversión monetaria de 60.000 euros «que no está amortizada, era peor quedarnos y perder más». Empresarialmente, dice Juan Pedro Hernández, «no podíamos hacer más». Eso sí, «personalmente nos costó. Hemos entregado nuestra vida en el proyecto. La implicación ha sido brutal. No era un proyecto solo empresarial sino social», pues La Posada de Juncalillo «era el lugar de reunión de la zona», atracción no solo para los 50 habitantes de este pago de Gáldar, sino para los vecinos de Artenara e incluso de Tejeda.

Para Juan Pedro Hernández, por mucho que Risco Caído y las Montañas Sagradas hayan sido declaradas Patrimonio Mundial, «hay un gran trabajo institucional por hacer». Bajo la marca hace falta una apuesta firme y sólida para que los empresarios, como él espera volver a hacer, puedan acometer proyectos viables, dice Hernández. Mientras, en el Patronato de Turismo, dependiente del Cabildo de Gran Canaria, sigue en curso el expediente de reconversión del antiguo albergue en hotel, una oferta alojativa con nueve habitaciones más servicio de restauración que no se sabe quién volverá a explotar. El entorno tiene condiciones, pero no basta; la declaración de la Unesco «puede ser la gran oportunidad pero hay que hacer un gran trabajo de fondo por parte de las instituciones públicas», desde promoción, acciones de marketing y publicidad a señalética. «Las cumbres de Gran Canaria, el mundo rural en general, está marginado, falta mayor implicación de la administración» y que la gente «perdure en el territorio».

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