Presas a punto de cerrar el grifo

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16/02/2020

El volumen en los 7 embalses del Cabildo y el de Soria se reduce a la mitad en un año. Las heredades que llevan La Sorrueda creen que les queda agua para mes y medio. Ayagaures se seca, está al 1%, con solo 14.177 metros cúbicos.

No cae una gota y la sequía ya se está dejando notar en las presas. Las hay como la de Tirajana 1, más conocida como La Sorrueda, en Santa Lucía, que está a un paso de cerrar el grifo. Si no llueve antes, las heredades que gestionan este embalse, que son dos, la de Acequia Alta de Sardina del Sur y la de Aldea Blanca, se verán obligadas a colgar el cartel de se acabó el agua a finales de marzo o a principios de abril de este año. El roque que la ha convertido en foco de flashes de lugareños y visitantes ha pasado de ser un icónico islote que emergía del agua a una especie de brazo o península de piedra.

Esta de La Sorrueda, casi seca, no forma parte del grupo que gestiona el Cabildo a través del Consejo Insular de Aguas, pero estas tampoco es que presenten balances de entradas y salidas de agua que inviten a la esperanza. Según los datos oficiales del organismo grancanario, medidos a 3 de febrero de 2020, el volumen de líquido acumulado en las siete presas que tiene a su cargo más la de Soria, la más grande de todas, se ha reducido a la mitad respecto a hace un año.

En enero de 2019 el registro de agua embalsada en estos depósitos ascendía a 5.066.459 metros cúbicos (4.068.421 en las presas del Cabildo y 998.038 en la de Soria), cantidad que ha quedado reducida a 2.810.989 metros cúbicos un año después, a comienzos de febrero de este año (2.457.029 euros en las que dependen de la institución grancanaria y 353.960 en la de Soria). En términos porcentuales, el volumen almacenado en la actualidad en las siete grandes presas que gestiona el Cabildo, sin contar Soria, viene a suponer un 23% del total de su capacidad, que está cifrado en 10.585.000 metros cúbicos. En cambio, hace 12 meses el porcentaje que estaba lleno era del 38%.

Sin una gota desde 2018

Juan Morales, ranchero de la presa de La Sorrueda (o Tirajana 1, como consta en la documentación oficial), explica que el embalse que tiene a su cargo está a las puertas de no poder soltar más agua. A uno de febrero de 2020 solo le quedaban 240.356 metros cúbicos, frente a los 894.346 computados a uno de febrero de 2019. Recalca que los datos los facilita en metros cúbicos y no en hectómetros cúbicos. «La cantidad es tan irrisoria que ya no podemos hablar de hectómetros», subraya.

Morales sabe incluso a ciencia cierta cuándo fue la última vez que les entró agua en la presa. Fue hace casi dos años, exactamente el 5 de marzo de 2018. En el caso de La Sorrueda la sequía ya está siendo la tónica dominante de los últimos años, porque cuando les cayeron aquellas lluvias llevaban 18 meses acumulados sin ver tampoco gota de agua. Tanto es así, explica Morales, que entonces se autoimpusieron un límite: no se suministraría más de 10 litros por segundo a cada heredamiento. Con esas restricciones y todo, les queda mes y medio o dos de agua. No más. Pero no se quedará vacía del todo. Dejarán 60.000 metros cúbicos como reserva biológica para los animales que viven en ella o de ella y porque, dado cómo fue construido el muro, precisa de humedad para evitar que pueda agrietarse.

Con todo, no es la presa de La Sorrueda la que menos agua tiene almacenada, en términos absolutos. De las que el Cabildo aporta datos, la más seca es la de Fataga, que solo suma 3.410 metros cúbicos frente a los 10.184 de hace un año. Supone apenas un 1% de su capacidad. Pero este registro porcentual (1%) lo comparte con la de Ayagaures, que a 3 de febrero pasado solo conservaba 14.177 metros cúbicos frente a los 347.469 de hace un año, en que estaba al 19%.