Morales: «No renuncio a defender lo que he defendido hasta ahora»

28/07/2019

Acaba de firmar con el Partido Socialista y Podemos el pacto para la gobernabilidad del Cabildo de Gran Canaria, en el que repite mandato como presidente. Antonio Morales Méndez (Agüimes, 1956) valora positivamente el tono continuista del documento suscrito el pasado viernes. En el balance del anterior legislatura, no olvida los ataques sufridos por el grupo de gobierno y responsabiliza al entorno de Clavijo.

— ¿Por qué se retrasó tanto la firma del pacto del Cabildo, sobre todo en comparación con el anterior pacto?

— Es verdad que en el anterior mandato nos acercamos más rápido a la propuesta final. En esta ocasión se dieron otras circunstancias, como las elecciones municipales y problemas en municipios estratégicos para NC, o la negociación para el Gobierno, pero al final se consiguió.

— ¿Fue decisivo el pacto regional para que saliese el del Cabildo?

— No influyó decisivamente.

— Usted negoció la otra vez con Ángel Víctor Torres, que en esta ocasión andaba negociando el pacto regional. ¿Echó en falta a Torres como interlocutor directo del pacto del Cabildo?

— Con Ángel Víctor he mantenido en estos cuatro años una relación de confianza, de lealtad, de cooperación, con voluntad de poner sobre la mesa las discrepancias, y realmente no hubo grandes discrepancias. Es verdad que él no estuvo ahora en la mesa negociadora pero también es verdad que no he dejado de notar su presencia en el proceso.

— ¿Este acuerdo tiene un pacto oculto que incluye la salida de Luis Ibarra para la Autoridad Portuaria o cualquier otro puesta fuera del Cabildo?

— Rotundamente no. No se ha planteado nunca. No me corresponde a mí esa decisión y tampoco plantearlo.

— ¿Ya ha empezado usted a mantener contactos con Ibarra para que se inicie una relación de confianza?

— Sí, sí. Desde el primer momento. De hecho hoy [por el viernes] ya nos hemos sentado para distribuirnos las sustituciones en el verano. Nos hemos sentado para hablar de temas concretos de las consejerías.

— Los cabildos son muy presidencialistas. ¿Ahora vamos a asistir de facto a dos presidencias?

— No. Eso lo dejamos muy claro desde el primer momento. Además, todos los grupos políticos somos muy conscientes de que no puede ser así. No puede haber una especie de bicefalia en la acción de gobierno.

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— En la negociación, quizás el que menos habló fue usted, para sorpresa de muchos. ¿Fue un ejercicio de morderse la lengua?

— No, no [sonrisas]. ¿Por qué «para sorpresa»? Antes de las elecciones dije que apostaba por un pacto de progreso y lo dije después de las elecciones, porque entendía que había que dar continuidad a lo que habíamos iniciado. También consideré que en una negociación hay que ser muy cauto; no podemos trasladar el debate a los medios de comunicación, porque se generan distorsiones.

— Se ha hablado mucho de la relación entre NC y el PSOE, y menos de Podemos. ¿Por qué está Podemos en el pacto cuando no es matemáticamente necesario y sobre todo habida cuenta la ruptura en el anterior mandato?

— Consideramos que Podemos había hecho también un esfuerzo importante para hacer posible un Gobierno regional progresista, forma parte también de un pacto de éxito en la capital grancanaria, y nos parecía que no podíamos dejar fuera a esa organización progresista en este proyecto que iniciamos juntos, pero que luego no fue posible culminarlo juntos por diferentes circunstancias.

— En la legislatura anterior hubo momentos en que parecía que este Cabildo parecía aislado, tanto en la Fecai como respecto a otras administraciones. ¿Qué puede traer de bueno para este Cabildo el cambio de ciclo generalizado en las instituciones?

— En el anterior mandato sufrimos un acoso brutal por parte de CC. En la isla, fuera de la isla, en la Fecai... No puedo olvidarme de las presiones del Gobierno cuando defendimos que la triple paridad no podía ser el argumento para el reparto de recursos. Y desde dentro se nos decía que estábamos aislando a Gran Canaria, cuando lo que había era una estrategia de CC para aislarnos. Al Cabildo y a su presidente se les sometió a una campaña brutal con medios de comunicación comprados, en una estrategia nacida desde el entorno más cercano de Fernando Clavijo para hacer daño. Denunciamos, porque era así, que se estaba produciendo un desequilibrio para primar los intereses de otros territorios. En el discurso de toma de posesión ya dije que afortunadamente ya no estamos solos. La correlación de fuerzas en la Fecai cambia y es curioso también que los únicos presidentes de cabildos que nos mantenemos somos el de La Gomera y el de Gran Canaria. Todos los demás desaparecieron. Las circunstancias son bien distintas, afortunadamente.

— ¿No le preocupa el exceso de poder del PSOE en Canarias?

— No, no. No tiene por qué preocuparme. Confío mucho en los compromisos que se adquieren con las organizaciones políticas. Es verdad que el PSOE tiene una presencia muy importante en Canarias, pero yo no veo al PSOE diseñando una estrategia para marginar a Gran Canaria o para aliarse con determinados medios de comunicación para atacar al presidente del Cabildo.

— ¿Y ahora Casimiro Curbelo se convierte en un amigo?

— Yo no renuncio a defender lo que he defendido hasta ahora. Creo que la triple paridad no debe ser el mecanismo que prime para la distribución de recursos. Podemos tener diferencias pero estamos obligados a buscar el entendimiento. Casimiro y su partido forman parte de un Gobierno del que yo también me siento partícipe.

— ¿Qué espera de este Gobierno canario presidido por alguien con quien usted ha gobernado?

— Estoy seguro de que vamos a tener, de parte y parte, muchísimo respeto, lealtad y entendimiento. El Cabildo va a estar a disposición de todas esas líneas estratégicas que hemos escuchado del Gobierno para hacer frente a retos como la desigualdad y el paro. Y me alegro de ver que en la agenda de los gobiernos ya estén asuntos que hasta hace cuatro años no aparecían y que aquí incluimos, como la soberanía alimentaria, soberanía energética o lucha contra el cambio climático.

— ¿Cuánto de lo que hay en el pacto firmado este viernes es de NC, cuánto del PSOE y cuánto de Podemos?

— Es un documento de todos. Consensuado por todos.

— Pero es un documento muy continuista.

— Sin duda. Lo expresamos así en el texto, porque se trata de dar continuidad a un programa progresista para Gran Canaria, a un modelo de ecoisla, un modelo ecosocial, diversificado, que habla de valores democráticos, de defensa de la isla en el marco de un territorio equilibrado...

— En la negociación, ¿qué competencia es la que más le costó soltar?

— Sinceramente me da mucha pena no tener Cultura, pero también entiendo que Guacimara Medina lo va a hacer bien y que vamos a entendernos perfectamente. Creo que tenemos la misma interpretación sobre un modelo cultural diversificado que llegue a todos los sectores.

— Patrimonio Histórico queda asignado a Presidencia. ¿La razón es Risco Caído?

— Sí.

— ¿Por qué?

— Estamos ante un instrumento excepcional, que puede aportar muchísimo a nuestra isla, pero tenemos una responsabilidad enorme de cara a la Unesco y a todos los grancanarios. Creo también que el Cabildo no ha hecho las tareas debidas respecto a la Reserva de la Biosfera y planteé que era necesario reconducir este tema y por otra parte generar un instrumento que permitiera gestionar de manera conjunta Patrimonio Mundial y Reserva de la Biosfera, porque coincide en gran medida el territorio afectado por los dos. Es lo que estamos haciendo con esa fundación que ya empieza a ponerse en marcha.

Morales: «No renuncio a defender lo que he defendido hasta ahora»

— Pero después del éxito conseguido con la declaración de la Unesco, ¿cómo se compatibiliza la preservación del espacio, el uso turístico y no cortocircuitar el desarrollo de los municipios afectados?

— Por eso precisamente queremos que Presidencia haga un trabajo transversal que tenga en cuenta todos esos factores y por supuesto también a los municipios. Lo primero que haremos es un inventario de todo lo que tenemos y un estudio de carga, porque ya empezamos a tener problemas con espacios como el propio Roque Nublo. Y todo abierto a la participación ciudadana, porque queremos implicar a la ciudadanía.

— ¿Los alcaldes no deben ver este proceso como que se les va a restar competencias?

— En absoluto. Este órgano que estamos creando no va a asumir competencias. Estas son las que son y corresponden a cada organización. Es un órgano que coordine las diferentes políticas y que evite la dispersión, para que cada uno no actúe de manera diferente.

— ¿El desarrollo de Chira-Soria va a ser uno de los asuntos más peliagudos para este equipo de gobierno, en el sentido de sacarlo adelante como quiere el Cabildo o como plantea Red Eléctrica?

— Tengo una reunión en los próximos días con Red Eléctrica, que tiene que asumir que esto es un proyecto del Cabildo, una concesión a Red Eléctrica y es el Cabildo el que debe marcar la pauta. Consensuado el objetivo común de la apuesta por la energía renovable y la sostenibilidad, todo lo demás pasa por la protección del territorio y del paisaje, la seguridad de las presas y el riego para los agricultores. Ahí vamos a ser muy, muy rigurosos.

— El documento del pacto pasa por revisar el proyecto de ampliación del muelle de Agaete. ¿De verdad eso es posible legalmente?

— Sí, pero no lo decimos nosotros solos. Nuestra obligación es pedirle al Gobierno que lo considere, pero es que lo ha dicho el propio Gobierno y lo ha fijado como un objetivo del acuerdo en que se fundamenta el pacto.

— El tren: el pacto del tripartito lo defiende. ¿Cómo es posible que Podemos lo asuma cuando se opuso en campaña? ¿Se va a revisar el proyecto?

— El tren necesita revisiones continuas del proyecto, para adecuar el estudio económico. Todos los estudios apuntan que es el instrumento necesario para la descongestión del tráfico. Si es viable, las tres organizaciones políticas seguiremos apostando por esa solución. Esta isla necesita soluciones y eso no pasa por más carreteras, más vías, porque ya se ha demostrado que no resuelven el problema.

— Algunas voces empresariales dijeron que en el Gobierno venía un Gobierno de «comunistas» que subiría impuestos. ¿En el Cabildo se avecina lo mismo?

— Me parecen unas declaraciones muy desafortunadas. Creo que la mayoría de empresarios no piensa lo mismo. El empresariado no piensa así. De hecho, la cámara de comercio nos concedió su máxima distinción.

— ¿Qué pasará con Amurga?

— Ahora hay un procedimiento administrativo que se paralizó porque faltaban los deslindes del cauce público y eso ya está. Este asunto no se ha incluido en el pacto, pero yo sí pienso pedirle a los servicios jurídicos que nos digan qué supone la paralización del expediente. Y en función de eso, actuaremos. Si se queda sobre la mesa porque no tenemos la mayoría suficiente, pues vale, pero si dicen que tiene un coste económico o incluso responsabilidades judiciales, pues habrá que verlo.

— ¿Es este su último mandato en el Cabildo?

— Puede ser o no [sonrisas].