Lavanderías hoteleras piden aplicar ERTE por fuerza mayor

25/03/2020

Las empresas que lavan la ropa de los hoteles se han quedado sin clientes y se han visto obligadas a cerrar. Han de presentar ERTE, pero el Gobierno les obliga a hacerlo por causas productivas. Dos policías locales en cuarentena en Santa Lucía

Lavandería Romeral. Polígono industrial de Arinaga. 40 trabajadores. Un día normal trata 14 toneladas de ropa procedentes de hoteles. Desde el domingo está parada. Completamente parada. Y sus empleados en casa. Unos de vacaciones. Otros, a la espera de instrucciones. ¿El motivo? La decisión del Gobierno de España de ordenar el cierre de los hoteles les ha dejado literalmente sin su único cliente. No pararon por causas propias, sino por una de las medidas de contención frente al coronavirus. Este matiz no es baladí. Es la clave para que les dejen aplicar un ERTE por causa de fuerza mayor. Pero no, no les dejan.

La gerente de esta lavandería, Yukonda Esparragoza Jiménez, habla de su empresa, pero su caso ejemplifica el de otras tantas en Canarias, donde, por cierto, han decidido fundar una plataforma para hacerse oír, Lavanderías Unidas de Canarias. A las que han intentado formalizar la solicitud del ERTE, les obligan a hacerlo por causas productivas y no por causa de fuerza mayor. La diferencia radica en que con la primera fórmula el Estado les obliga a asumir el 100% de las cotizaciones a la Seguridad Social de sus trabajadores, mientras que la segunda les exime. Esparragoza y los empresarios de su sector subrayan que tienen derecho a acogerse a la segunda vía. Y lo explican.

«No hemos cerrado porque no podamos continuar trabajando por el coronavirus, de hecho, antes de que se decretara el estado de alarma, en nuestra lavandería funcionábamos aplicando estrictas medidas de control y de higiene para evitar el contagio», recalca Yukonda, que insiste en que están capacitados para, pese al contexto de crisis sanitaria, mantener la producción. Sin embargo, no pueden seguir, pero por causas ajenas a ellos. «Si hemos parado las máquinas es porque ya no tenemos ropa que lavar, nuestros únicos clientes son los hoteles; si a ellos, por esta crisis, se les impide alojar clientes, no se ensucia ropa y nosotros no tenemos qué limpiar, luego cerramos por causa de fuerza mayor».

El problema es que, según detalla, si el Gobierno central no accede a lo que están reclamando, empresas como la de Yukonda se pueden ver abocadas al cierre. El coste de afrontar las cotizaciones de tantos trabajadores en un contexto de facturación 0 les puede conducir a la quiebra. Máxime si al final el estado de alarma se prolonga durante varios meses. «Nadie sabe bien cuánto puede durar esta incertidumbre». Esta industria de Agüimes cuenta con 20 empleados fijos y 20 temporales, y la gerencia lucha por salvaguardarles sus derechos, pero también por garantizar que la empresa pueda reabrir tras esta crisis.

420 toneladas de ropa

La plataforma Lavanderías Unidas de Canarias agrupa a 23 de estas industrias de todas las islas, que cuentan con unos 300 trabajadores y lavan unas 420 toneladas de ropa de los hoteles. «Imagínense si no logramos sobrevivir a esta crisis del Covid-19, ¿quién va a lavar esas 420 toneladas de ropa sucia de los hoteles?».