Una vida entre juzgados y lienzos

11/06/2018

El procurador Octavio Esteva repasa 34 años de ejercicio en los que ha vivido en primera persona el paso de la justicia en blanco y negro a la digitalización. ¿El futuro de su profesión? «Estamos en peligro de extinción», dice

ETIQUETAS:

Nació hace 60 años en Las Palmas de Gran Canaria y recorre cada día el centro histórico de la ciudad disfrutando de sus rincones, como un gran amante confeso que es del barrio de Vegueta. Octavio Esteva Navarro comenzó a ejercer su trabajo de procurador en 1984 tras estudiar derecho en La Laguna y Granada y, a día de hoy, confiesa que cada día está más cansado y valora más sus hobbies como la pintura y la jardinería, pero eso no quita a que siga disfrutando mientras recorre los pasillos de la Ciudad de la Justicia.

Ha sido el procurador, entre otras entidades y empresas, del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria desde hace 20 años, cuando la justicia era en papel, con máquina de escribir y hoja de calco. «Antes era más inmediata ya que ahora, con los ordenadores, se ha enfriado muchísimo», reflexiona mientras bebe agua con gas en la terraza del hotel Madrid. «Antiguamente, los funcionarios tenían una ley en la mano y mucho conocimiento y ahora es el ordenador quien los sustituye», destaca sin ánimo de ofender a nadie. «Cuando empecé me llamó muchísimo la atención el gran conocimiento de derecho que tenían y hasta letrados de prestigio consultaban a los oficiales», destaca.

Afirma no recordar cuándo fue la primera vez que entró en un juzgado tras seis meses de pasantía con los procuradores Antonio de Armas Vernetta y Pantaleón Quevedo. «Eran socios y primos y con ellos aprendí», aunque luego ha compartido trabajo con letrados «muy buenos y de gran prestigio como Fernando Sagaseta», de quien recuerda «uno de los primeros turnos de oficio que hice que fue extraer cabello a un muerto para hacer unas pruebas. Fue impactante». También recordó a ilustres del derecho como Diego Cambreleng Mesa, Leoncio Rodríguez, Antonio Mesa Bosch...

Hoy, sostiene Esteva, la justicia telemática «es el futuro pero quedan aún muchos detalles por limar», se queja. «Hay muchas cuestiones que van a la nube del sistema y, por equis o por i griega, viene una tormenta y se los lleva. Es el futuro pero aún queda mucho, como que los juzgados escaneen toda la documentación, pero no todos lo hacen».

Mientras charla sin descanso, le suena el móvil varias ocasiones, un aparato imprescindible ahora y desconocido cuando comenzó en el mundo de la procura. «En el mundo de la justicia de antes, uno estaba más en la calle y luego, al teléfono del despacho. Ahora uno está siempre delante del ordenador. Yo las mañanas las pasaba en el juzgado y las tardes cogiendo el teléfono sin parar» y trabajando en unas viejas dependencias que pronto se quedaron pequeñas. Ahora, destaca la nueva Ciudad de la Justicia: «Después de tantos años deseándolo, a mí me encanta. Nunca entendí cómo tuvimos una gran cantidad de edificios alquilados pagando muchísimo dinero con juzgados repartidos por la ciudad. La Ciudad de la Justicia es ejemplar y muchos letrados que vienen de fuera me dicen el gran edificio que tenemos».

Ahora, 34 años de ejercicio después, tiene dudas sobre el futuro de su profesión: «La procura siempre ha estado en el aire y desde que la Lexnet funcione bien y si le dan la representación jurídica a los letrados, es probable que nuestro futuro esté en el aire. Siempre se ha dicho que estamos en peligro de extinción y estoy convencido de que sí. Me dicen que no será así, pero no soy muy optimista», reconoce.

Ahora, agota sus últimos años de ejercicio combinando sus obligaciones con los hobbies. Uno de ellos es la jardinería y otro la pintura. «Me encanta la jardinería y tengo una casa en San Mateo que compré en 1989 y me han dado dos premios por su rehabilitación. Me encanta pasar horas en contacto con la naturaleza», afirma. A su vez, confiesa su gran pasión: «La pintura la descubrí en 2005 cuando mi suegra me regaló una caja de pintura y ahí empezó todo. Me inicié copiando hasta que me atrevía a crear. Pinto por las noches después de acabar de trabajar escuchando música». Ha pintado cerca de 500 cuadros y ahora está preparando una exposición a finales de año en el Colegio de Abogados. «¡Estoy deseando que llegue el momento!», exclama.

  • 1

    ¿Las obras en las calles están afectando al tráfico en Las Palmas de Gran Canaria?

    Sí.
    No.
    Ns / Nc.
    Votar Ver Resultados