Víctima de la presunta estafa del centro de rehabilitación de Firgas

«Que vayan a la cárcel y no vean el sol»

14/01/2020

Es la historia de Juan Carlos Lorenzo, un vecino del barrio capitalino de Cuevas Blancas que fue presuntamente estafado por un matrimonio que les «engañó diciéndonos que nos iban a ofrecer un tratamiento que devolvería la movilidad a nuestro hijo», un menor que ahora tiene 13 años y que lleva toda su vida postrado en una cama al sufrir epilepsia y parálisis cerebral

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Él y su esposa, desesperados ante la situación en la que estaba su pequeño, se «dejaron engañar», según comenta, por Santiago S., el gerente del hoy clausurado centro de rehabilitación Los Picachos –ubicado en la localidad grancanaria de Firgas– y su esposa, Florencia G., a los que el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Arucas, les imputa indiciariamente la presunta comisión de los delitos de estafa e intrusismo. Todo ello por unos presuntos hechos ocurridos en 2011 y que aún no han sido juzgados.

Juan Carlos Lorenzo, al enterarse de que la autoridad judicial había encausado la pasada semana a esta pareja por haber presuntamente estafado a un total de 37 enfermos con células madre, respiró tranquilo: «Me enteré por la prensa y es una pena porque un caso de estos que lleve tantos años sin resolución, me parece muy grave. Pero al menos uno ve que el haber denunciado sirvió de algo y al menos ahora parece que van a ser juzgados por las salvajadas que hicieron estos indeseables. No solo se aprovecharon de nosotros, sino de decenas de padres y pacientes desesperados a los que prometieron curarles de las enfermedades que tenían y solo nos estaban engañando», exclamó indignado. «Es muy frustrante porque cuando denunciamos, conocimos muchos casos de gente de fuera que venía a Gran Canaria para que estos lo tratasen hipotecando incluso sus casas para así poder pagar los tratamientos. Es deleznable», resumió Lorenzo.

Indignado.

Este vecino de Cuevas Blancas es uno de los tres afectados de Gran Canaria que dieron el paso de denunciar los hechos ocurridos en 2011 a la Guardia Civil. Según el juez, los investigados idearon y crearon un plan con el que lucrarse de manera ilícita mediante la captación de personas con patologías neurodegenerativas para, aprovechándose de su desesperación para volver a caminar, ofrecerles un tratamiento terapéutico con células madre. «Pero era todo una farsa, una mentira asquerosa», expresa Juan Carlos Lorenzo.

«No solo se aprovecharon de nosotros, sino de decenas de padres y pacientes desesperados», señaló

El investigado se arrogó la representación en España de Bioscitex Incorportated, prestigiosa empresa estadounidense con sede en Minnesota que tiene como objeto la utilización de técnicas punteras y vanguardistas de rehabilitación en lo que al tratamiento de lesiones neuronales se refiere, y concretamente mediante la utilización de células madre en seres humanos para la recuperación de la movilidad en las extremidades inferiores. «Esa información la vimos en internet y fue cuando nos decidimos a contactar con ellos ya que nuestro hijo tiene crisis epilépticas y parálisis cerebral y está encamado desde su nacimiento y encima los médicos no nos han dado ningún tipo de alternativa. Por eso, fruto de nuestra desesperación, nos lanzamos donde nos lanzamos y caímos en la trampa», cuenta el denunciante.

«Aceptamos el tratamiento y pagamos 3.100 euros antes de empezarlo y tras comenzar con el mismo, fue pasando el tiempo y veíamos que no había mejoría en el niño, incluso empeoraba», narra el afectado. Por ese motivo, fue a una de las reuniones con los investigados «y le pregunté por el material médico que nos dijo les iba a llegar desde Minnesota. Me respondió que ya vendría y como no fue así, lo denuncié». Luego, tras dar este paso, se enteró «de todo lo que investigó la Guardia Civil y del engaño que nos hicieron, a mi y a otros muchos padres desesperados. Hemos sufrido mucho por este asunto y solo queremos que se haga justicia, que vayan a la cárcel y no vean el sol», suplicó.

Iba a «huir a Colombia», sostiene.

Este afectado manifestó que «este señor nos dijo que iba primero a hacerle una revisión a nuestro hijo que jamás hizo. Luego, todos los días le inyectaban hormonas del crecimiento que luego analizaron los investigadores y vieron que era de muy baja calidad. Al empeorar, le pedimos explicaciones y él nos respondió que iba a llamar a Minnesota», narra. Al mes, supuestamente les enviaron de EE UU un «informe en inglés y, por eso, iba a tardar un tiempo en traducirlo. Esa fue una mentira más ya que lo que decía estaba hecho por un médico español en un informe que se encontraba en Google», denuncia.

Incluso, añade que una vez «me dio una jeringa con un líquido rojo para que le pusiera al niño y así iba a espabilar. Es más, en una ocasión le puso hasta siete mililitros de hormona de crecimiento», cuenta. Tras denunciarlo, «nos enteramos que la Guardia Civil lo pilló con las maletas hechas para huir a Colombia y luego, años después, que estaba en Murcia haciendo lo mismo».

Pacientes desesperados.

Los investigados se valieron de la prensa, foros, webs y de los propios pacientes para difundir que eran capaces, mediante un tratamiento con células madre, de hacer que personas con lesiones neuronales severas volvieran a caminar gracias a las técnicas y máquinas con las que contaba en el centro de Firgas, según el juez. Por ello y fruto de la desesperación de los familiares de los pacientes que, en su mayoría eran menores de edad en silla de ruedas o andadores, cayeron en la trampa. A Firgas acudieron desde numerosos puntos de la Península.

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