La restauración del Niño Jesús de La Luz «es urgente»

01/02/2019

La pieza presenta daños importantes en la cabeza, «tiene fracturados y desprendidos los dos brazos, una pierna y quebrados varios dedos de pies y manos», explica Amparo Caballero, responsable del informe de restauración encargado por el Obispado. Asegura que «es urgente» proceder a su rehabilitación.

El Niño Jesús de la Virgen de La Luz precisa una intervención «urgente», así al menos lo recomienda Amparo Caballero, restauradora de los museos insulares del Cabildo de Gran Canaria y experta elegida por el Obispado para realizar el proyecto de restauración de la pieza tras la caída que sufrió en Navidad en la parroquia que alberga esta obra de Luján Pérez, en La Isleta, y que confirmó a este periódico su párroco, Benjamín Ramírez, el pasado 15 de enero.

Tanto el cura del templo de Pérez Muñoz como el vicario general de la Diócesis de Canarias, Hipólito Cabrera, explicaron a CANARIAS7 que los daños que presentaba la imagen tras una caída que se produjo durante unas tareas de limpieza no eran de importancia, por lo que sería fácil de restaurar. Sin embargo, la experta en la materia, que además fue la encargada de «hacer un informe del siniestro» en la propia parroquia de La Luz, dibuja un panorama muy diferente.

«Sufrió muchos daños en el soporte», apunta. Añade que el Niño Jesús «tiene fracturados y desprendidos los dos brazos, una pierna y también quebrados varios dedos de pies y manos», por lo que no duda en calificar de «daño grave» el sufrido por la obra artística.

Alerta, además, del peligro de que se dilate en el tiempo la actuación sobre la pieza del niño en su estado actual, porque «las maderas se mueven, dilatan y encogen». Por ello plantea que «es urgente el restaurarlo, el volver a adherirlo».

Apunta que «la parte menos mala es que ha roto por donde estaban las uniones de las piezas originales, por donde el escultor une las piezas, por ahí ha roto», por eso dice que se trata de «cortes limpios exceptuado la cabeza, que es lo más grave». Así, expone que ésta parte «no acaba de estar desprendida, como los brazos y la pierna pero está quebrada», por lo que «el daño se desconoce porque no lo puedes ver bien, de momento». En este punto, señala que para contar con un mayor conocimiento del grado de deterioro de esta parte de la pieza necesita «tenerla y mirar la fractura que tiene y valorar teniéndola delante y trabajándola» para «ver si se puede desprender del todo o no».

La experta apunta que, aunque no estuvo presente, «no debió ser una caída de altura, porque la policromía no está dañada». Además, comenta que en el informe que le encargó el Obispado sobre este incidente, y que finalizó y entregó al párroco de La Luz la pasada semana, «lo que recomiendo es la urgencia apremiante de volver a unir las piezas que por la caída se han separado, eso hay que volver a unirlo». También recuerda que habrá que actuar en «la reintegración del soporte y cosas más pequeñitas que puedan faltar».

Caballero puntualiza que «una pieza restaurada y que ha tenido sus daños no va a ser nunca la pieza original, pero quedar bien por supuesto que queda bien» ya que «la unidad material de la obra queda completamente estable».

En cuanto al tiempo que le llevaría ese proceso de restauración de la imagen del Niño Jesús, la experta lo valora «en dos meses».

Manos expertas

Caballero, como profesional de la restauración, cuestiona que manos no expertas manipulen una obra del valor que tiene esta de Luján Pérez. «Lo utilizan como un maniquí y es una obra que tiene un valor artístico, un valor económico, un valor devocional, esos tres valores son intocables», por lo que «no debería tocar la obra una persona que no sea un restaurador o un entendido».

Por último, se pregunta «qué estaban haciendo con esa imagen en Navidad», una fecha «en que no hay que hacerle nada» porque no son sus fiestas, y recomienda «llamar a un restaurador, que hay muchos» para tratar este tipo de piezas.