La poeta que reparte fortuna

14/09/2018

Fátima Santana, vendedora de la ONCE en la calle Zaragoza, despacha cupones a la vez que recita una de las más de 2.500 poesías que ha escrito inspirándose en las vivencias del día a día.

ETIQUETAS:

En la calle Zaragoza todo el mundo conoce a Fátima Santana, vendedora del cupón de la ONCE y poeta autodidacta. Es una persona menuda, de 57 años, con una sonrisa cosida a la boca, y siempre dispuesta a recitar un verso cultivado en su imaginación. Su audiencia es amplia y no siempre está compuesta por clientes.

Santana es un verso libre. Una persona que imaginó rimas como antídoto contra el dolor. «Llevo toda la vida escribiendo estas poesías. Desde que murió mi padre, cuando yo tenía nueve años, me volqué en esta afición. Y me encanta. Aunque no me gusta leer, ni siquiera lo que yo escribo. Para que me las lea se las pongo a mi mujer», comenta.

Fátima nació luchando. Con solo siete meses y 650 gramos de peso. Por eso encontró pronto una método con el que canalizar su pelea, entre versos creados por ella. «Esa es mi historia», indica reflexiva.

Son sus vivencias a pie de calle las que nutren sus historias. Las que ha escuchado durante los últimos 26 años, los que lleva trabajando para la ONCE, primero en Luis Doreste Silva y luego en la Calle Zaragoza. El paisaje urbano de Schamann, barrio con tradición comercial y en el que ella siempre ha vivido, es una fuente inagotable para ella. «Me inspira todo. Lo que me cuentan las personas. Lo que me dices, lo que me sale solo. Trato sobre todo tipo de cosas en mis poesías. Por ejemplo contra la droga, porque es una lacra que destroza las familias, o la violencia de género. Mi ídolo es José Vélez. Un gran cantante canario al cual tengo el gran placer de conocer. He ido a su casa y todo. Y él me inspira mucho cuando le escuchó», manifestó.

Su arraigo en la zona es indudable. Y se percibe solo con estar unos minutos junto a ella en su puesto. «Ya la gente viene y me las pide directamente. Me conocen. Incluso hay veces que estoy aquí y desde los coches hay gente que pasa y me grita ‘adiós, poeta’. Me gusta mucho que la gente venga a escuchar mis poesías, aunque a veces me agobia un poco», cuenta acompañada por una carcajada.

La fama de las poesías de Fátima es de ultramar. «Una vez me llamó una mujer de Badajoz hace unos cuatros años y me contó una historia para que yo se la convirtiera en una poesía. Y se quedó privada. Y fue generosa conmigo», recuerda desde su puesto a la altura del número 27 de la calle de Zaragoza, donde la parada de Guaguas y atiende de 08.30 a 13.00 horas y de 16.00 a 19.00 horas cada día.

Editará su obra.

Fátima Santana expone que dentro de poco saldrán a la luz dos obras creadas por ella. «Voy a publicar dos libros, una novela y uno de poesía. El primero se llamará Mis vicios autonomistas y el otro Me divierto en poesía. Los voy a editar con una editorial de Almería con la que he tratado. Yo les llamé por teléfono y les recité alguna de los poemas que he escrito y les gustaron mucho», manifestó desde su puesto.

«Voy a seguir escribiendo poesía toda la vida. Hasta que se acabe la tinta o se me acabe la vida», asegura esta vecina de Schamann que cada jornada despacha sus cupones en la histórica calle.

  • 1

    ¿Le parece oportuno que la Armada exhiba las mayores maniobras del año en la playa de Las Canteras?

    Sí.
    No.
    Ns / Nc.
    Votar Ver Resultados