Dos averías y problemas semafóricos atascan el túnel y alrededores

Julio Luengo atrapa a miles de coches en un caos viario

12/10/2017

La caída del sistema informático que coordina los semáforos de Torre Las Palmas y dos averías en Julio Luengo atascaron este miércoles el nudo viario más delicado de la ciudad y, de paso, afectó a las dos carreteras principales, la GC-1 y la GC-2. Los conductores tardaban 45 minutos en atravesar el túnel.

Las Palmas de Gran Canaria

Entre las once y las doce de la mañana, la ciudad sufrió una embolia de tráfico. La principal arteria de la circulación viaria capitalina se colapsó como consecuencia de la caída del sistema informático de los semáforos y dos averías en el túnel de Julio Luengo. Y miles de coches se vieron atascados en una trampa que obligaba a emplear 45 minutos solo para atravesar el túnel de Julio Luengo. Las colas se prolongaron hasta el entorno de Las Arenas, en la GC-2, y también se vio afectado el tráfico en la GC-1.

El primer incidente se produjo en torno a las once de la mañana, con la avería de un vehículo en el carril izquierdo del túnel, en dirección a Alcaravaneras. Esto provocó retenciones de las que no se recuperó el paso subterráneo porque poco tiempo después se produjo la caída del sistema informático que regula los semáforos.

«Llegó un momento en que todos los semáforos de Torre Las Palmas se pusieron en verde a la vez», comentó un conductor que se vio atrapado por el atasco y que contactó con este periódico.

Hasta el lugar se desplazaron cuatro agentes de la unidad de Tráfico de la Policía Local para regular la situación. Pero en ese momento se produjo también la avería de una guagua en el carril central de los tres que hay en la rotonda a la salida del túnel, lo que complicó aún más la situación.

Los agentes impidieron el giro en Torre Las Palmas hacia el barrio de Alcaravaneras, de tal modo que todo este tráfico fue encauzado hacia la GC-1 en dirección Puerto.

La única explicación que ofreció este miércoles el Ayuntamiento fue que «el despliegue policial ante el atasco fue el habitual de cualquier mañana de un día laboral».