«Esto hace 50 años que no se asfalta»

27/01/2019

Vecinos de la urbanización Parque Atlántico exigen el asfaltado del tramo de Guillermo Santana Rivero que utilizan para aparcar ya que sus edificios carecen de garaje. Aseguran que su deterioro es un «peligro» para peatones y vehículos.

Esto hace 50 años que no se asfalta, es el primer asfaltado de la calle», apunta Olimpia Melián, presidenta y secretaria de la comunidad de propietarios del bloque 20 de Parque Atlántico, en el barrio de La Feria, al referirse al estado que presenta el tramo de la avenida Guillermo Santana Rivero que tanto sus vecinos como los residentes en los bloques 18, 19 y 21 utilizan para aparcar en una urbanización que carece de garajes.

Asegura que «desde 2013» ha remitido diferentes escritos al Ayuntamiento capitalino reclamando el asfaltado de un espacio que con el uso y el paso del tiempo se ha ido deteriorando de tal manera que «ahora hay piedras sueltas», con el «peligro» que eso supone para peatones y vehículos.

«Solo han parcheado dos veces», explica esta vecina que reclama un acondicionamiento de una zona de estacionamiento muy necesaria en el barrio. «A las seis de la tarde ya no hay sitios libres», apunta Josefa Hernández para corroborar las palabras de Olimpia, y recuerda que «cuando hicieron el puente quitaron muchos aparcamientos» que nunca se repusieron.

«Solo vienen a parchear, no hacen nada bien», se lamenta Luisa Miranda, otra vecina indignada con el estado de una calle que también utilizan para acceder a sus casas muchas de las personas que residen en unos edificios de 12 alturas y cuatro viviendas por planta.

«Yo tengo miedo de venir caminando por aquí porque me caigo. Esto da vergüenza» señala Otilia Ventura al tiempo que Silvia Coruña reconoce que este tramo de vía sin salida que muere en la avenida Guillermo Santa Rivero «es un peligro para las personas».

María Luisa Suárez es de la misma opinión que sus vecinas. «Esto está fatal, no se cae uno porque va con cuidado», indica.

Pero también los vehículos sufren con el estado que presenta el firme, reconocen los afectados. «Se estropean las gomas», explica Yolanda Quesada.

A esto se suma el hecho de que «como las piedras están sueltas» se genera un problema añadido ya que pueden saltar y dañar tanto a las personas como a los vehículos, por eso no siempre es fácil conseguir que los taxis accedan a esta parte del barrio. «Los taxis no te entran», afirma Luisa Miranda.

«Parches sí, pero arreglarlo nunca», insiste Gloria de Molina mientras Saturnino Román Barbero, vicepresidente del bloque 21, explica que «hay que tener cuidado al maniobrar por las piedras sueltas» y se pregunta «a dónde van nuestros impuestos, porque en nosotros no los invierten».

«El asfaltado llegó hasta la calle principal y aquí no entraron», se queja Pedro Brito, un residente que critica que no haya dinero para acondicionar este tramo de vía y sí para otras cosas. «El abandono que hay aquí y el dineral que se están gastando en ese barranco solo en movimientos de tierras», dice en referencia a los trabajos que el Ayuntamiento desarrolla en la zona de los antiguos campos de fútbol de La Ballena.

Los vecinos de los cuatro bloques que hacen uso de este espacio explican que en junio del pasado año remitieron una carta idéntica al Ayuntamiento en la que exponían el estado de deterioro que presenta la calle, con fotos que ilustraban la denuncia. Recordaban en ese escrito también que en 2013 se envió una cuadrilla para tapar «múltiples agujeros de forma manual» y que con el paso del tiempo «grandes zonas de grava gruesa» estaban de nuevo a la vista. Además, apuntaban que esta circunstancia suponía un problema «para las ruedas de los coches, que se deterioran y se cortan con las piedras», y las personas, «que a duras penas pueden caminar» o llevar un carro de la compra.

Asimismo, reclamaban en ese documento que se procediera a volver a pintar las marcas que en su día delimitaban las plazas de aparcamiento y que ya no existen, con el argumento de era «importante para la seguridad» de los vecinos y «la buena convivencia».