El trazo mágico de Josué Quevedo

29/02/2020

Es el gran protagonista de este carnaval. Del trazo mágico de sus diseños, concebidos todos bajo el manto de la noche, han salido los premios de vestuario en los concursos de murgas de Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife. En la capital occidental, a su vez, logró los dos primeros premios de presentación en murgas infantiles. Y por si faltaba algo, su fantasía Vida, portada por Minerva Hernández y representando a Multiópticas, fue el diseño ganador de la gala de la reina.

La fiesta no esconde secretos para Quevedo. Figura creciente de linaje carnavalero. Creció y crea en La Isleta, barrió cepa de la celebración en la isla. Esquina de la ciudad que retomó la pluma y la purpurina cuando se ofició el ocaso del franquismo. En su casa el ritmo lo marcaban los compases sobre los que bailaban Los Caribes, emblemática comparsa fundacional. Su tío, Rafael Reyes, fue vicepresidente del Patronato a la derecha del recordado Manolo García; y él se aplicó en el oficio murguero desde pequeño alistado en Los Chancletas, primero en los Baby`s y después en la división adulta.

Quevedo vive en una nube. Sus diseños llevan una década dando que hablar, pero el palmarés de este 2020 es difícilmente superable. «La verdad que mis sueños se han ido cumpliendo. Llevo ya 10 años diseñado murgas y he logrado ocho primeros premios. Y ya hace dos años conseguí mi primera reina. Lo que nunca soñé, y es lo que me ha descuadrado por completo, es ganar todo a lo que me presenté en la isla vecina y en la isla en la que nací», indica.

El éxito de Quevedo como diseñador fue inmediato. Hace una década unas primas suyas fundaron la murga Despistadas. De inmediato le involucraron en el proyecto. «Ese primer año ganamos el primer premio de vestuario y pasamos a la final. Fue todo muy sorprendente y desde ese momento todo ha sido un poco locura. Pero siempre con la intención de divertirme, nunca pensando en ganar. Porque si algo tengo claro es que el carnaval es para divertirse. El día que me deje de divertir dejaré de hacer carnaval», indicó.

Sus primas le reclutan para Despistadas porque ya intuían en él esa vena creativa. «Yo siempre he tenido imaginación. Para los mogollones era yo quien les hacía sus vestuarios, Todo lo que soy se lo debo a ellas por confiar en mí», dice.

Después de ese éxito inicial la cotización de Quevedo se disparó en el mundo murguero: Serenquenquenes, Crazy Trotas o Twitty’s son los grupos que, sin ir más lejos este año, han vestido sus creaciones.

El trazo mágico de Josué Quevedo
La casa del miedo

Esta edición el diseñador de La Isleta ha dado una lección de talento al carnaval tinerfeño. Suyos fueron los premios de vestuario en Santa Cruz vistiendo a Mamelucos en adultas y a su infantil Mamelones. También a Los Redoblones. Entrar en la Casa del Miedo, sede de la popular agrupación santacrucera, es un salto cualitativo en su trayectoria al diseñar para una murga que cada año pelea por el premio de disfraz. «Desde pequeño he seguido a Mamelucos porque me han parecido espectaculares sus vestuarios. Y estoy muy agradecido por la oportunidad que me han dado», añade.

Quizá por su arraigo a los valores carnavaleros tradicionales, Quevedo tiene claro que respetar la tradición de cada grupo es esencial para afrontar un diseño. «Juego siempre con la historia de la murga. En el caso de Mamelucos le pedí los 39 años de disfraces que nos precedían, con la historia del grupo, para ver bien qué colores, por ejemplo, definen la historia del grupo. Yo no quería quitar su identidad. Actúo igual en el caso de cada murga; respetando su identidad pero con una libertad para crear».

El trazo mágico de Josué Quevedo
Reina por accidente

El carnaval de 2018 fue el que coronó a Josué Quevedo. Y a su candidata Ana Suárez. A mí manera fue el nombre de una fantasía que puso en primera línea de relevancia al joven diseñador isletero de una forma rocambolesca. «Todo comenzó por una llamada el 2 de diciembre, que es mi cumpleaños, tras un desfile en la plaza de Santa Ana para Marcos y María. En esa llamada me dicen que la empresa quería hacer un traje pero apenas quedaban días para la gala. Al final me reuní con las casas comerciales y en 15 días se hizo el traje. Me fui a Turquía a buscar materiales, con la gente trabajando aquí en el taller, y en dos semanas durmiendo incluso aquí. Rompimos los moldes, porque fue la primera vez que alguien ganó siendo la primera vez que participa», rememora.

Por si acaso quiere aclarar algo. «Me lo tomo con mucha humildad y tranquilidad. Porque soy una persona a la que le gusta demostrar las cosas trabajado. Y divirtiéndome».