El pacto evita la reprobación de la edil Álvarez

29/12/2018

El tripartito tiró de mayoría para sortear la petición de cese de la concejala de Limpieza, que reclamó toda la oposición municipal

J. Darriba / Las Palmas de Gran Canaria

El desborde de contenedores, la semana laboral de un gerente que se acababa los jueves, las continuas quejas vecinales de falta de limpieza, los líos en las contrataciones de los refuerzos eventuales del servicio, las críticas medio veladas de sus compañeros de pacto y su exclusión de las negociaciones con los tres comités de empresa no fueron suficientes para que la propuesta de reprobación de la concejala de Limpieza, Pilar Álvarez, lanzada por Unidos por Gran Canaria pudiera salir adelante. Cuando la mayoría de gobierno es rehén de las matemáticas electorales no puede haber concesiones y el pleno acabó rechazando una moción que pedía la reprobación y renuncia de la responsable del servicio de Limpieza.

Ocurrió ayer con una moción que presentó la portavoz de Unidos, Ángeles Batista, para desalojar a la edil Álvarez de su despacho de Las Torres. «La ciudad no puede seguir dando una imagen tan grotesca», dijo en relación a los contenedores desbordados por la falta de personal.

El resto de la oposición se sumó a las críticas. «Las Palmas de Gran Canaria se está convirtiendo en un gran estercolero», anunció la edil de Ciudadanos, Beatriz Correas, «y no es un problema de los empleados públicos, sino de mala gestión».

Por su parte, la concejala del Partido Popular Rosa Viera concluyó que «la herencia de este tripartito es una ciudad sucia y atascada». Para ella, el problema se puede agravar en los próximos días porque hoy finalizan los contratos de las 149 personas a las que se llamó a trabajar en marzo y luego se les retiró la oferta para finalmente ofrecerles un contrato más corto (seis meses en vez de los diez prometidos).

Por su parte, la concejala afectada por la petición de reprobación enmarcó estas críticas en la «ebullición de la demagogia preelectoral» y aseguró que las denuncias de la oposición se insertan en la etiqueta de la posverdad y en la falta de empatía. Pilar Álvarez reconoció errores en la gestión pero aseguró que «la temporalidad del empleo público no se está descubriendo ahora, sino que viene desde 1996». Añadió que la finalización de los contratos «no son despedidos» y explicó que la tasa de temporalidad en el servicio es de un 49% porque hay 331 vacantes en una plantilla de 599 puestos.

Los trabajadores que acudieron al pleno criticaron la actitud de Álvarez y auguraron nuevos problemas de salud pública porque la finalización de los contratos de los 149 trabajadores no será cubierta en breve. También pidieron la retirada del expediente de nulidad de sus contratos, que fue aprobada por la junta de gobierno.