De edificio de El Museo Canario a 24 apartamentos

01/08/2018

Las unidades alojativas del inmueble de San Bernardo con Viera y Clavijo serán comercializadas por la cadena de Sarasola.

El acuerdo está pendiente de firma pero la voluntad entre las partes es clara: el edificio de El Museo Canario en la calle San Bernardo esquina con Viera y Clavijo, en la capital grancanaria, se convertirá en un inmueble con apartamentos turísticos de alto standing, con 18 unidades con un dormitorio y 6 de dos dormitorios. La superficie de cada apartamento rondará los 60 metros cuadrados y la comercialización de los mismos recaerá en manos de la cadena Be Mate, del empresario Kike Sarasola.

El Museo Canario venderá el inmueble a un grupo de empresarios canarios, unos a título particular y otros a través de sociedades. Ellos serán los encargados de una remodelación ajustada al acuerdo municipal que permite no solo el nuevo uso del inmueble, sino también aumentar plantas con retranqueo, hasta equiparar la altura del edificio colindante en la calle Viera y Clavijo. El Consejo Municipal de Patrimonio Histórico dio en mayo su aprobación al proyecto de construcción de viviendas que fue presentado por el Museo Canario. El Ayuntamiento obliga a mantener la fachada y los forjados de los balcones.

Con la operación, El Museo Canario consigue fondos para afrontar su ampliación en su actual ubicación, en Vegueta, mientras que la ciudad gana en oferta alojativa y lo hará con unidades de calidad y de la mano de una empresa comercializadora que lleva cuatro años explorando varias posibilidades para implantarse en Canarias y más concretamente en la capital grancanaria. La compañía de Sarasola se ha especializado precisamente en el turismo urbano y en inmuebles que se caracterizan por la originalidad en el diseño y el encanto de su pasado arquitectónico. La propiedad del inmueble quedará en manos del grupo inversor canario.

Los apartamentos, según fuentes de la operación, tendrán la estructura típica de un loft, esto es, una gran superficie sin apenas muros, serán muy luminosos y dotados de equipamiento de gran calidad.

La operación es de una gran complejidad a la hora de ultimar sus detalles por cuanto el inmueble es fruto de una donación de Endesa en 1996 -entonces Unelco- a El Museo Canario. Ya en 2011 se modificó el convenio para dar facilidades a la entidad cultural para la venta pero en todo caso se fijó que todo cambio en la propiedad del edificio debería contar con el visto bueno de la compañía energética, el alcalde y el Colegio de Arquitectos. Precisamente ahora se está en la fase de ultimar ese protocolo y sellar la firma.