Absuelto el subinspector de la Policía que vigilaba los perros de La Minilla

16/03/2019

La Audiencia Provincial no ve delitos en el arresto de un vecino que iba con sus boxer en diciembre de 2016 y que denunció al agente por detención ilegal y acusación falsa.

La Audiencia Provincial ha absuelto, en una sentencia que adquirió firmeza el pasado 11 de febrero, al subinspector ya jubilado Roberto B.R. por los delitos de detención ilegal y acusación falsa a los que se enfrentaba por una actuación policial que se desarrolló poco después de la medianoche del día 20 de diciembre de 2016. Ese día, el agente -cuya vigilancia de los perros había generado ya problemas con los residentes de La Minilla- se dirigió hacia el vecino D.F.M.V. porque iba con sus perros sin correa. El policía dice que caminó ligero hacia el dueño de los perros, pero tanto él como otros dos vecinos relatan que fue corriendo hacia ellos tras saltar un muro.

«Allí está el policía otra vez», dijeron cuando lo vieron venir. No era la primera vez que lo multaba. Por eso se apresuró a amarrar a los perros.

Desde aquí las versiones difieren. El policía aseguró en el juicio que el vecino no se paraba para poder ser identificado -se lo requirió ocho veces- y que anduvo detrás de él unos cuarenta metros.

En cambio, el denunciante y los dos testigos aseguraron a la Sala que el agente «le estaba dando con la gorra» y «le empujaba con el pecho». Ante esta situación, Carlos -uno de los testigos y amigo del denunciante- le dijo que levantara las manos y le diera la espalda al policía para evitar una reacción violenta.

Esto hizo que el subinspector acabara desestabilizándose, -otra vecina cree que se enredó con las correas de los perros- y cayendo al suelo, algo que el policía entendió como una agresión, por la que el vecino fue detenido finalmente por otros refuerzos policiales. Los agentes que acudieron en auxilio de Roberto B.R. explicaron que los vecinos parecían «alterados» y se mostraban «desafiantes».

El vecino detenido, que denunció al subinspector, recuperó la libertad al día siguiente.

A la vista de estos hechos, la Audiencia entiende que hay suficientes incertidumbres como para no culpabilizar al agente. «Puede haber existido una especie de exceso de celo en la actuación del agente, pero no concurre el elemento subjetivo del injusto que se requiere para la concurrencia del tipo de acusación falsa y detención ilegal», hacen constar los magistrados, «no parece que existiera un relato falso de los hechos por parte del policía, sino la perspectiva del agente de los hechos que acababa de vivir, sin olvidar que el agente había terminado en el suelo y el ciudadano había procedido a reírse por ello».

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