La paloma rabiche reconquista la isla

09/02/2020

Entre 2012 y 2020 se han soltado en el barranco de La Virgen 322 ejemplares. La especie ya se reproduce en libertad. Había desaparecido del monteverde hace 100 años. Para recuperar su hábitat, se plantan al año 30.000 árboles y arbustos

Si algún día camina por el barranco de La Virgen y siente como una llamada lastimera, algo así como un uúp-uu, no se asuste. Es posible que haya tenido la fortuna de escuchar en vivo a la paloma rabiche (Columba junoniae). Puede que llegue a verla. Hay una población asentada desde hace unos años en los escarpes de ese tajo, reducto privilegiado del monteverde grancanario. Disfrute de su presencia porque no es una paloma más. Es una especie única de Canarias, una de las dos endémicas de la laurisilva en el archipiélago, que, para más inri, está de vuelta en Gran Canaria gracias a un programa de reintroducción, desarrollado en un proyecto Life de la UE (2013-2017) y su consecuente Post-Life (2018-2022), ambos promovidos por el Cabildo. Desde 2012 (se empezó a soltar antes del Life) hasta el 5 de febrero de 2020 se han soltado 322 ejemplares. Se dio por extinguida en esta isla hace 100 años. Solo seguía presente en La Palma (de donde se trajeron para este programa), Tenerife, La Gomera y El Hierro.

Un equipo de técnicos, coordinado por el biólogo Gustavo Viera, de la empresa pública Gesplan, se encarga del Post-Life. Hacen un seguimiento a la población recolonizadora y prosiguen con el programa de cría en cautividad. El centro de cría está en la finca de Osorio, propiedad del Cabildo, y la suelta se hace en la de Las Tabaibas, cedida por la Heredad de Aguas de Arucas y Firgas. «Se suele hacer una suelta al mes; en el Post-Life hemos reintroducido unos 80 animales», afirma Viera.

Pero este programa también contempla la repoblación forestal con las especies de buena parte de ese hábitat del monteverde cuya destrucción propició la extinción de la rabiche en la isla. Durante el Life, entre 2013 y 2017, se plantaron más de 170.000 ejemplares de faya, brezo, madroño, viñátigo, barbusano, acebiño, palo blanco, follao, mocán y otras especies en 400 hectáreas cedidas por la Heredad de Arucas-Firgas y en suelo del Cabildo. Pero se han conseguido otras 200 hectáreas privadas más que se están plantando con el Post-Life, del orden de 30.000 o 40.000 árboles más al año.

Viera advierte de que no se puede saber a ciencia cierta cuántas palomas rabiche viven ya en Gran Canaria, pero calcula que entre 250 y 300 individuos. De lo que sí se tiene constancia es de que ya se reproducen en libertad y de que sus poblaciones se concentran en el barranco de La Virgen, sobre todo entre el Rapador y barranco Oscuro; en Las Rosadas (Teror); y en los cauces de Los Tilos y Los Propios (Moya).

Miguelito adopta la paloma que se afincó en un parque de Telde
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Anda como despistada, picoteando por el suelo a diestro y siniestro, pero es solo una pose. No se le escapa una. O sí, porque no sabe que Miguelito se esconde un poco más allá, detrás de unos árboles. Miguel Vega González evita que le vea para que el fotógrafo pueda grabarla con tranquilidad. Este ejemplar macho de rabiche se afincó hace cinco años en el parque de San Juan de Telde y ha elegido como cuidador a Miguelito, pertinaz jugador de petanca que lleva 20 años frecuentando este recinto. Si la paloma le ve, le pedirá a su manera que le dé de comer. ¿Cómo? Siguiéndolo. «Ella me está esperando, el otro día entré por otro sitio y vino en busca mía», apunta. Este año cumple 80 pero ni el frío le frena su cita diaria con esta particular mascota. Viene a alimentarla sobre las 08.30 o las 09.00. También le dan por la tarde, cuando están los mayores, Miguelito incluido, jugando a la petanca. «Nos conoce a todos, se sube a lo alto del rocódromo y no nos quita ojo». El pienso lo tienen en el cuarto que el Ayuntamiento prestó como sede a este club, llamado El Avestruz. «Desde que abro la puerta, como es metálica y se siente, de golpe aparece». La paloma entra y come en un sombrero de Miguelito. ¿Y qué tiene de particular esta relación entre un hombre y un animal? «Que es un caso único, muy extraño», advierte Domingo Afonso, técnico del Post-Life. «La rabiche es una especie solitaria y muy huidiza, que es difícil hasta de ver», comenta maravillado. La hipótesis de los que la tratan es que es un animal improntado, como otro que vive en El Palmar (Teror). En otras palabras, no sabe que es una rabiche. Como se las cría con tórtolas, se cree una de ellas. No se las puede criar con rabiches porque desarrollan comportamientos agresivos entre ellas. Este ejemplar fue liberado el 1 de julio de 2015 en el barranco de La Virgen. Lo saben porque tiene una anilla metálica con todos sus datos. Apareció enferma, moribunda, en una finca en Los Hoyos (Tafira). La curaron y la volvieron a soltar. Al poco apareció en San Juan, de donde ya no se ha ido. Al menos así, esta paloma rabiche y Miguelito se hacen compañía.