Gran Canaria se colapsa

16/01/2018

Mientras en Tenerife denuncian, con razón, graves problemas de circulación y se pide un desequilibrio positivo en materia de infraestructuras, en Gran Canaria, y en concreto en el acceso a la mayor y más poblada ciudad de las islas, se repiten a diario los atascos.

El gran volumen de vehículos y la presión en la circulación en las principales carreteras de Gran Canaria están provocando a diario graves problemas de tráfico, sobre todo en la entrada y salida de la capital, que se acentuaron durante en el período navideño. Sin embargo, no es necesaria una intensidad máxima de circulación (hora punta) para que la congestión se produzca según coinciden los distintos responsables de movilidad en las carreteras grancanarias consultados por CANARIAS7.

Y es que los atascos se deben a alguna circunstancia en concreto y no siempre están justificados por una situación especial como es el período de compras o la coincidencia de la retenciones con el inicio o la finalización de la jornada laboral. La mayor o menor fluidez de tráfico en una vía se explica por varias circunstancias. Una es la de la capacidad de la propia carretera para asumir un volumen determinado de coches que puede soportar cada hora, según sus características (número de carriles o señales) y trazado de la misma. Y otra es la intensidad del propio servicio, es decir, la demanda de tráfico en dicha vía en un momento determinado. Por lo tanto, no es necesaria solo una intensidad de servicio máxima para que la congestión se produzca. El estado de las carreteras y el aumento en la presión del tráfico en los últimos años son factores a tener en cuenta para analizar lo que está ocurriendo en la isla de Gran Canaria.

LA GC-1 soporta una presión diaria de 200.000 coches, la mayor del país.

Además, y aunque no sea el primer factor que lo determine, los tramos que están registrando más problemas circulatorios coinciden en su mayoría los que más acumulan puntos negros, y estos son los que registran al menos tres accidentes mortales al año. Es el caso de la GC-1 que conecta a la capital con el sur de la isla. El hecho de asumir un gran volumen de vehículos en un corto período de tiempo provoca que a diario, tanto a primera hora de la mañana como a primera de la tarde, se produzcan fuertes retenciones cuyos efectos incluso se llegan a notar en el sureste de la isla con tráfico lento desde Ingenio y Agüimes. Uno de los tramos de la GC-1 que más influyen en el embudo que se produce en el acceso desde el sur a la capital grancanaria es el la zona comercial de La Mareta, en Telde, donde se encuentran Alcampo, Leroy Merlin o Ikea. Tanto la Dirección General de Tráfico, como la Policía Local y el Cabildo de Gran Canaria consideran urgente un plan de acción porque esta vía está soportando una presión de 200.000 vehículos diarios. «Tiene la mayor intensidad del país. Tenemos previstas pequeñas acciones por el valor de unos 10 millones de euros para mejorar sus accesos. Pero hay un incumplimiento gravísimo del Gobierno español con Canarias, que nos ha retraído 700 millones desde 2012, y a eso se le añade que no hay convenio de carreteras vigente y hablar de fechas es difícil», afirma el consejero de obras públicas, Ángel Víctor Torres.

Por lo tanto habrá que seguir esperando con paciencia, y posiblemente en medio de un atasco, no solo para la mejora de la GC-1, sino de otras vías de urgencia como la finalización de la carretera de La Aldea, el plan para soterrar la Avenida Marítima en la ciudad o la finalización de la cuarta fase de la circunvalación.

Colapso asegurado en la ciudad en la hora punta desde el puerto.

Sin que necesariamente medien obras o accidentes, y a la espera de proyectos faraónicos como la Metroguagua o el soterramiento de la Avenida Marítima, los ciudadanos que residen o tienen que acceder a la capital grancanaria a diario tienen que soportar como rutina los atascos en varios puntos. Los responsables de tráfico y movilidad del ayuntamiento capitalino han declinado hacer valoraciones y explicar sus planes para solucionar los problemas de circulación en la ciudad. La entrada y salida al puerto, concentrados en la rotonda de Belén María, las vías de acceso al túnel Julio Luengo o los problemas de circulación en la GC-3 son, entre otros, los tramos más conflictivos y que suelen registrar más incidentes según un informe de la Policía Local. A estos se le añade los problemas de la GC-1 en sentido norte.

Entre los más que recaudan.

El estado de las carreteras de las islas contrasta con el dato que arroja el estudio realizado por la organización de defensa de los conductores Automovilistas Europeos Asociados (AEA). Canarias fue con 6.371 denuncias, solo por detrás de Navarra con 9.020 denuncias por cada radar, la segunda comunidad española con los radares más productivos del país.

El informe recoge un total de 375 radares fijos de la Dirección General de Tráfico (DGT) que, hasta el pasado 23 de octubre de 2017, pusieron un total de 1,6 millones denuncias por sobrepasar los límites de velocidad establecidos en las carreteras españolas en 2017, por un importe económico de 63,3 millones euros. Los dos radares que más caja hacen en las islas están en Santa Cruz de Tenerife, kilómetro 0,5 de la TF13 con 23.789 denuncias (765.861 euros) y en Gran Canaria en la GC-1 en el kilómetro 42,2 con 14.922 denuncias y 530.113,28 euros recaudados.

«A la vista del importante número de denuncias formuladas por exceso de velocidad, la ubicación mayoritaria de los radares en autopistas y autovías y la repetición de los radares más activos, en AEA consideramos que la DGT debería replantearse su política de radares, ya que no se reducen los accidentes en España», concluye el informe.

Ángel Victor Torres: «Los proyectos están, dependen del dinero del Estado»

«Desde el Cabildo se ha trasladado la propuesta de un nuevo convenio de carreteras, puesto que el anterior está caducado desde 2015. Y a día de hoy lamentablemente no se ha aprobado. Hemos presentado un conjunto de obras por el valor de cientos de millones de euros para toda la isla, tanto para la capital como para todos los municipios, pero dependen del Estado. Está pendiente la obra de finalización de la carretera de La Aldea, pero también el soterramiento de la Avenida Marítima, los accesos a Belén María, las conexiones de la GC-1 a la altura de Telde, la circunvalación de Mogán, el desdoblamiento de Carrizal e Ingenio... Son proyectos que el Cabildo ha entregado al Gobierno autónomo que a su vez lo cierra con el central para poder acometer esas obras que son necesarias para mejorar el tráfico y flexibilizar el volumen en algunos puntos saturados, y en otros casos, como el de La Aldea, tener una carretera del siglo veintiuno», afirma Torres que también recuerda que está pendiente la obra tras el derrumbe en la carretera de Taurito a Mogán (GC-500), así como la cuarta fase de la circunvalación que debería estar finalizada a final de 2018. «Desde el Cabildo, cuya competencia es la de mantener y no construir carreteras, mostramos nuestra preocupación por la situación que se empieza a generar en algunos puntos clave de la isla», dice.