Fontanales se desespera entre zanjas

11/02/2019

La obra peatonalización del pago de Fontanales, en Moya, se ha complicado debido a varios imprevistos en el proyecto. Los vecinos sufren los inconvenientes de los trabajos, que dificultan el tránsito de vehículos y personas. Por el momento el pueblo está patas arriba, en una sucesión de zanjas, tierra y escombros

patricia vidanes / fontanales (moya)

Las obras de peatonalización y adoquinamiento de Fontanales, en los altos de Moya, se están convirtiendo en un verdadero quebradero de cabeza tanto para los vecinos como para el Ayuntamiento de la Villa. Las calles del pueblo están patas arriba, las zanjas se suceden y los montones de escombros y tierra componen el nuevo paisaje, haciendo imposible el tránsito de vehículos y de personas. En Fontanales no se habla de otra cosa que de unas obras que marchan a un ritmo tan lento que nadie cree que se puedan cumplir los plazos. Desde la asociación de vecinos San Bartolomé, su presidente Ángel Rivero señala que aunque en el pago están «a favor» del proyecto, que solo traerá «beneficios», ahora mismo están sufriendo las consecuencias de una obra que va «demasiado lenta».

Desde octubre hasta ahora lo único que, a simple vista, han constatado los vecinos es que las calles están impracticables. «El pueblo lleva cuatro meses patas arriba, malamente se puede acceder a casas o negocios; yo tengo problemas para acceder a mi taller, y la tienda de aceite y vinagre está hundida, porque no se puede acceder». A ello se suma que este pago, en el que residen de forma habitual pocas personas, se está convirtiendo en un desierto los fines de semana, cuando los naturales del lugar de forma tradicional volvían al pueblo, y ya apenas se ven visitantes foráneos. «No se puede entrar ni llegar», dice Rivero, que como muchos se pregunta porqué no se levantaron las calles por tramos. De esta manera, la obra «nos ha hundido, el pueblo está muerto, y cuando llueve, que aquí sí llueve, se embarra todo».

El Ayuntamiento de Moya no es ajeno a la situación que vive Fontanales desde hace meses, cuando se comenzó la peatonalización de las calles principales gracias a una partida presupuestaria de 700.000 euros a cuenta del Plan de Infraestructuras Turísticas de Canarias (Pitcan).

El alcalde, Poli Suárez, reconoce que «durante el transcurso de las obras han surgido diversos inconvenientes que han producido un retraso considerable en las obras de embellecimiento del casco de Fontanales». Entre ellos destaca «la realización de una nueva red de drenaje de pluviales, no prevista y necesaria para el correcto funcionamiento del sistema propuesto, en la calle La Feria». Además, «las numerosas canalizaciones existentes en el subsuelo, unido al handicap de trabajar en época de grandes lluvias, provocaron la ralentización de los trabajos, lo cual conllevó a una demora global del resto de tareas».

De igual modo, el alcalde apunta que otra de las causas del retraso en la ejecución del proyecto es que se ha tenido que trabajar en el desvío del alumbrado público, «debido al corte fortuito del tendido eléctrico que mantuvo sin alumbrado las calles afectadas durante varios días».

Todo un cúmulo de circunstancias que han complicado la peatonalización y adoquinamiento de Fontanales que según el proyecto inicial tiene por fin recuperar la actividad y población de este pago moyense.

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