El perfil del desaparecido, la prioridad

16/09/2018

Medio centenar de voluntarios de la Comarca del Sureste se asocian para ayudar en la búsqueda y recate de personas. El GEBE tiene firmado un convenio de colaboración con SOS Desaparecidos y colabora con las Fuerzas de Seguridad.

paz bernal / aguimes

Son 53 ángeles custodios, personas voluntarias que se activan cuando se pone una denuncia en el caso de que un familiar pone en conocimiento de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado la desaparición de una persona cercana.

«A partir de ese momento», explica José Francisco, «el Grupo Especial de Búsqueda y Evacuación (GEBE) nos ponemos en marcha». Este colectivo, convertido en asociación de forma absolutamente reglada, y con un convenio de colaboración con la entidad nacional SOS Desaparecidos, está compuesto por profesionales de diferentes ámbitos, pero sobre todo por hombres y mujeres que tienen como prioridad la solidaridad y el compromiso con la sociedad donde viven.

«Pero no sólo nos ocupamos de buscar desaparecidos, también hacemos intervenciones en defensa del medio ambiente o en todas aquellas acciones que tengan con ver con la solidaridad y el bien común», explica el coordinador del GEBE, José Francisco, colaborador de Cruz Roja en sus inicios.

«La angustia que genera una desaparición es algo difícil de cuantificar si no se ha vivido», asegura el responsable de esta asociación, «y nuestro protocolo, cuando nos piden ayuda es, ante todo, que denuncien desde el principio; en segundo lugar, hace falta difundir, sobre todo a través de las redes sociales, toda la información que se tenga de la persona desaparecida y, finalmente, y para nosotros lo más importante, hacer el perfil de quien estamos buscando».

Saber todo sobre la persona «que buscamos es la forma más eficaz de encontrarla; sus condiciones físicas, sus costumbres, sus gustos, saber si necesita o toma algún tipo de medicación, sus costumbres», explica José «de forma que con estos datos lanzamos lo que nosotros llamamos un equipo rápido que va descartando los lugares más habituales donde podría haber ido o estado».

«Salvo en las desapariciones forzadas», aclara, «las personas no se evaporan, lo que pasa es que no sabemos qué estamos buscando. Lo más duro de todo, si la búsqueda se alarga durante mucho tiempo, es tener que enfrentarte con la familia y tener que decirle que todavía no tenemos nada pero que al día siguiente vamos a volver a salir y no nos rendimos nunca».

El responsable de JEBE también aclara que «nosotros tenemos muy bien delimitado hasta dónde podemos llegar y cuál es nuestro ámbito de competencia, así que nos ponemos en contacto con el responsable de la investigación en cada caso y nos ponemos a su disposición».

La orografía de esta isla es uno de los principales inconvenientes que tienen las búsquedas «porque parece un territorio pequeño y acotado pero es muy complicado en zonas de barranco, incluso por temperaturas, que en el sur pueden ser realmente altas», explica Juan Francisco Guerra.

Los equipos de GEL suelen estar compuestos por tres personas, un jefe de equipo y dos acompañantes y un coordinador para cada uno de los casos, «porque muchas veces los que trabajamos nos olvidamos que a los equipos de rescate también les puede pasar algo, razón por la que nosotros casi siempre colocamos un enfermero para prevenir».

Guerra considera que «nos hace mucha falta incrementar la cultura de la seguridad cuando se sale de excursión o se participa en un evento deportivo que cada día están más de moda pero que no siempre se hace en las condiciones óptimas».

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