El lento renacer de los altos de Gáldar tras el castigo del fuego

16/09/2019

Las medianías y cumbres del municipio norteño tratan de recuperar la normalidad tras la pesadilla. Los negocios gritan auxilio en busca de movimiento que les devuelva el optimismo, mientras que el sector ganadero y agrícola mira al cielo a la espera de que las ansiadas lluvias levanten el cruel y negro castigo

El trayecto a la zona alta de Gáldar, históricamente de un verde esplendoroso, se tiñe ahora de un negro desolador como preludio de una escena dantesca cuyos principales afectados son los vecinos de las medianías, que intentan recuperar la ansiada rutina perdida.

Llegando a Fagajesto, primera dosis de realidad. Un rebaño de ovejas merodea sobre un terreno calcinado bajo la atenta mirada de su pastor, que sentado a la sombra sobre una piedra, asume con resignación la triste realidad. «Aunque vengan las lluvias, no va a llover hierbas», reflexiona, mientras su perro, fiel compañero, duerme a su lado. Es una frase que se repite con frecuencia en los negocios de la zona, que no ven la hora de que el agua devuelva el color original a su paraje. En algo coinciden todos, nunca habían visto un incendio tan cruel con la zona. Todos temieron perder sus casas, sus negocios y sus animales. Se enfrentaron al fuego cara a cara hasta que fueron desalojados, con la incertidumbre de dejar atrás toda una vida.

El lento renacer de los altos de Gáldar tras el castigo del fuego

Una parada en el bar de Antonio El Pinocha sirvió para seguir palpando el sentir de las medianías de Gáldar. El bar, punto muy transitado por vecinos y visitantes, vuelve a escuchar funcionar la máquina de café y el sonido de los calderos en la cocina. «Mis clientes no me fallan, pero tienen que venir más los de fuera», reflexiona Antonio, que reconoce haber temido que las llamas acabaran con el bar. Es otro de los comentarios más repetidos en la zona. Piden solidaridad a los ciudadanos de todos los puntos de Gran Canaria para que acudan a los altos de Gáldar, a comer en sus restaurantes, a comprar sus quesos, a dormir en sus casas rurales.

Precisamente en la quesería Cortijo el Montañón nos recibe su propietaria, Flora María Gil, que no puede contener las lágrimas al recordar esos días horribles. Una vitrina llena de premios conseguidos por sus quesos destaca en la entrada a la quesería. «Lo que más me preocupa ahora son los animales y su alimentación». Las cabras y las ovejas suponen parte vital del sustento económico, y ahora toca volcarse con los animales. «Que venga la gente a comprar quesos, toda ayuda es bien recibida», afirma emocionada Flora María, en el cuarto donde los quesos y su magnífico aroma monopolizan el ambiente.

El lento renacer de los altos de Gáldar tras el castigo del fuego
Agradecidos

La solidaridad entre los propios vecinos pasará a la historia en un lugar más destacado y digno que el fuego. Allí existe un sentimiento de pertenencia perdido hace ya muchos años en las grandes ciudades. Todos van a una, y eso quedó demostrado durante el drama. El papel del Ayuntamiento de Gáldar también juega un importante rol en esta lenta recuperación. «Nos hemos sentido muy arropados por el Ayuntamiento», destacan muchos de los lugareños y comerciantes. El operativo de desalojo, emergencia, realojo y recuperación fue todo un éxito, y eso bien lo saben los vecinos.

De camino a Caideros, una breve parada en el restaurante El Molino, donde una animada barra analiza las consecuencias del incendio. El propietario del negocio confiesa que milagrosamente no perdió el restaurante, mientras que un pastor reflexiona sobre el drama que vive el ganado y los alimentos. «El fuego acabó con todo, necesitamos que llueva cuanto antes». Este tema sigue siendo el reinante en los hogares y en los bares de la zona, y no es para menos. «Si antes estábamos jodidos, ahora más. Que venga la gente a echar una mano, que buena falta hace», pide Francisco García antes de despedirnos.

Todos los comercios lucen el cartel promovido por el Ayuntamiento de Gáldar, y difundido a través de las redes sociales. Con el lema Altos de Gáldar, saborea nuestro paisaje, el Consistorio pretende dinamizar la zona con un listado de los negocios afectados. Una iniciativa a la que se sumarán diferentes campañas en colaboración con el Cabildo, para que la luz se haga a final de un largo túnel.

En Caideros nos recibe Heriberto Bolaños, de la Ferretería Miguel Bolaños. Sonriente tras el mostrador, reconoce que las ventas se han visto muy afectadas, pero que poco a poco la gente vuelve a su negocio. «Nadie pensó que el fuego fuera a caminar tanto», reconoce Bolaños.

Fuera, la parroquia de San José de Caideros mantiene su blanco impoluto, a la espera de que se llene su hermosa plaza.

Flora María Gil. «Temí que el fuego acabara con la quesería, lo pasé fatal»

Flora María no puede aguantar las lágrimas recordando el fatídico incendio. «Temí que el fuego acabara con la quesería, lo pasé fatal». Además, reconoce haber perdido clientes.

El lento renacer de los altos de Gáldar tras el castigo del fuego
Ángel González. «En mis 75 años no había visto nada igual, fue muy agresivo»

Este pastor confiesa no haber visto un fuego tan cruel con su zona nunca. «En mis 75 años no había visto nada igual». Confiesa que fue un incendio «muy agresivo hasta el final».

El lento renacer de los altos de Gáldar tras el castigo del fuego
Heriberto Bolaños. «Poco a poco se va recuperando la normalidad»

El ferretero Heriberto Bolaños, de Caideros, afirma que «poco a poco vamos recuperando la normalidad», aunque pide a la gente que vaya a su pueblo, «más que nunca».

El lento renacer de los altos de Gáldar tras el castigo del fuego
Francisco García. «Necesitamos que esto se anime, nos dejó muy afectados»

El propietario del restaurante El Molino asume que la recuperación va «poco a poco, necesitamos que esto se anime, porque el fuego nos dejó a todos muy afectados».

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Antonio Cubas. «El fuego se comió todo lo que había, no lo había visto nunca»

Antonio, del bar El Pinocha, confiesa que no había visto un fuego así nunca. «Se comió todo lo que había, las lluvias son muy necesarias». Ahora, dice, «no hay nada que ver».

El lento renacer de los altos de Gáldar tras el castigo del fuego
«Estamos orgullosos del trabajo realizado»

El concejal de Medianías del Ayuntamiento de Gáldar, Carlos Ruiz, valora la actuación de la corporación durante los incendios con satisfacción. «Estamos muy orgullosos del trabajo realizado desde el Ayuntamiento, y sobre todo, de nuestra gente». Ruiz ha recordado la dureza de la catástrofe, ya que «cuando la gente trataba de recuperarse del primer incendio, llegó el otro y más desalojos, fue muy duro». El concejal señala que ahora el principal objetivo es dinamizar la zona, ayudar a reparar los daños de todos los vecinos, y seguir dando alimentos a los animales. «Desde el grupo de gobierno vamos a estar siempre con la gente, y en colaboración con el Cabildo, vamos a llevar a cabo diferentes medidas para recuperarnos». Además, Carlos Ruiz ha querido destacar la importancia de acudir a los altos de Gáldar, y sobre todo, la zona de Barranco Hondo, «uno de los sitios destacados de nuestro rico patrimonio».

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