El incendio quemó 15 casas, de las 3.550 situadas en las zonas afectadas

05/09/2019

EL Plan de Revitalización de Gran Canaria para las actuaciones inmediatas tras los incendios contará conuna cuantía inicial de 20 millones de euros. Así lo explicó Antonio Morales, presidente del Cabildo de Gran Canaria, en el pleno monográfico que abordó este jueves el alcance del fuego. Federico Grillo, jefe de Emergencias, recordó que se quemaron 15 de las 3.550 viviendas ubicadas en las zonas afectadas, y que se salvaron las vidas de más de 15.000 personas.

El Cabildo destina al Plan de Revitalización de Gran Canaria para las actuaciones inmediatas tras los incendios una cuantía inicial de 20 millones de euros, cinco de ellos los destinados a los daños sufridos en viviendas, zonas agrícolas y ganaderas y empresas, al menos ocho millones de euros por la vía de emergencia para la recuperación de las carreteras, así como 6,2 millones de euros para planes especiales de empleo que permitirán la contratación de 700 personas.

Así lo anunció este jueves el presidente del Cabildo, Antonio Morales, en el pleno extraordinario convocado para presentar los pormenores técnicos de los incendios, actuaciones y alcance final, así como anunciar las medidas que tomará el Cabildo para afrontar la situación que se ha generado tras los fuegos sufridos en la cumbre y que afectarán a la mayoría de las áreas insulares, ya que abarcan desde turismo rural a comercio, además de la recuperación de la naturaleza.

El jefe de Emergencias, Federico Grillo, fue el encargado de realizar un recorrido técnico a través de los últimos acontecimientos, comenzando por la gran peligrosidad que se vivió con incendios que alcanzaban un potencial de 25.000 hectáreas que, sin embargo, finalmente quedaron en algo menos de 10.000 por diversas causas, entre ellas las quemas técnicas de los últimos 18 años para crear zonas de baja carga que frenen la intensidad de las llamas y el lanzamiento de cenizas a las distintas cuencas, así como por las actuaciones de quemas de ensanche de carreteras o líneas de defensa para atajar los distintos avances, entre otras acciones ejecutadas cuando el incendio se encontraba dentro de capacidad de actuación.

Otro de los aspectos que destacó es la gran cantidad de casas situadas dentro de la zona quemada, 3.550 edificaciones incluidos los aperos y otras, si bien resultaron dañadas solo una quincena, por una parte por las medidas de autoprotección de limpieza de vegetación seca alrededor de las viviendas y por otra por la intensa defensa hecha por los equipos de extinción. Una casa que no esté limpia de malezas no es defendible, advirtió.

Y lo más importante de todo, aunque los incendios de Artenara y Valleseco amenazaron la vida de 15.000 personas, las evacuaciones ordenadas y tempranas, así como la obediencia de la población, además de la fortuna, hizo que no haya habido que lamentar pérdidas humanas ni entre la población ni entre los equipos, lo que sin duda constituye la mejor de las noticias.

La dirección técnica de la extinción, siempre del Cabildo

Un millar de personas al día se volcaron en atender los distintos aspectos de esta importante emergencia en la que el Cabildo de Gran Canaria tuvo la responsabilidad de la dirección técnica de la extinción en todo momento, algo que mantiene en cualquier nivel, a propósito de lo cual Grillo explicó que pasar de nivel apresuradamente es contraproducente, ya que la administración que toma la responsabilidad del conjunto de la situación, que ya incluye otros aspectos como el sanitario, necesita un margen de tiempo asumir esa situación de emergencia.

Los grandes incendios forestales, explicó Grillo, son un problema del primer mundo debido al abandono del campo y del aprovechamiento de la leña y pinocha para cocinar o para los animales, por ejemplo, si bien un nuevo uso puede ser la biomasa endógena para generar energía para hoteles y hogares, apuntó Morales en su intervención.

Al abandono del campo se suma la eficacia de los equipos de extinción, que logran atajar el 99,7 por ciento, pero cuando alguno arranca con fuerza y no se deja manipular, esas llamas se encuentra con un campo minado de combustible vegetal y se convierte en un “tsunami o avalancha de fuego” que deja fuera de capacidad de actuación al ser humano, que en ese momento depende de trabajos previos como los realizados en Gran Canaria.

Así, en las últimas dos décadas Gran Canaria ha registrado 949 fuegos, 946 fueron conatos e incendios, es decir de menos de 500 hectáreas, y solo tres pasaron a la categoría de gran incendio forestal, pero dada su magnitud, son los responsables del grueso de la superficie afectada en 19 años, es decir 30.500 de las 32.060 quemadas en total.

Como quiera que sea, la recuperación del bosque de laurisilva de Doramas previo a la conquista se perfila como el auténtico escudo antincendios de Gran Canaria, pero aún tardará décadas.

Y es que del vergel prehispánico, en 1910 apenas quedaba una superficie boscosa del 3 por ciento de la isla, la acción humana la había convertido en un auténtico desierto hasta que en la década de los 40, el Estado y el Cabildo se pusieron manos a la obra a repoblar. En el año 2000 las hectáreas eran 6.000 y en la actualidad son 20.000, pero la superficie con vocación forestal de Gran Canaria llega a las 116.000 hectáreas.

Convivir con el riesgo de incendios

Entre tanto, la sociedad, tanto administración pública como población, debe aprender a convivir con el riesgo de incendios forestales desde distintas vertientes, por lo que del pleno resultó una declaración institucional de apoyo a la lucha contraincendios y a la necesidad de aunar esfuerzos en torno a esta causa.

Una de las vertientes de actuación será proseguir con las quemas técnicas de invierno, en la que Gran Canaria es un referente europeo, y para ello el Cabildo trabajará con el Gobierno canario en la agilización administrativa para poder actuar en propiedades privadas, ya que no solo parte de este incendio transcurrió por cientos de pequeñas fincas abandonadas, sino que para realizar una zona de baja carga con fuego técnico de un kilómetro por cien metros, por ejemplo, es necesario poder acceder a multitud de propiedades y en estos momentos es muy complejo.

Es solo una de las líneas de actuación, también destaca el uso del pastoreo, con 54 pastores ya implicados con sus 7.000 animales en 36 barrancos con un alcance de 3.283 hectáreas, y las actuaciones selvícolas ya realizadas en 200 kilómetros de cauce público.

La potenciación del producto local, y en definitiva del sector primario, concentran el grueso de las actuaciones, un extremo en el que hay completa coincidencia de opiniones, ya que los campos parcelados y cultivados son el otro gran cortafuegos que necesita Gran Canaria.

Gran Canaria, la mayor ratio de equipos de extinción de España

Antonio Morales anunció que el Cabildo pedirá dos helicópteros Kamov con base en Canarias, uno en Gran Canaria y otro en Tenerife, vista su eficacia, y que el archipiélago sea base de al menos un hidroaviones, ya que van rotando por el Estado y Canarias ya ha demostrado su alto riesgo de incendios.

Gran Canaria es, por otra parte, la zona española que presenta mayor ratio de equipos de extinción con 800 personas entre todos los cuerpos para un territorio de 1.500 kilómetros cuadrados, explicó el presidente del Cabildo, Antonio Morales.

Así, las 238 personas que forman el operativo del Cabildo suponen una por cada 4,62 kilómetros cuadrados de superficie forestal frente a una por cada 8,87 que tiene Madrid, la siguiente en el ranking realizado por Comisiones Obreras, a lo que hay que sumar el personal del resto de los cuerpos.

Alertagran

Entre las actuaciones ya en marcha, Morales destacó que el Cabildo ya ha adjudicado por tres millones la implantación de Alertagran, un moderno sistema de detección y gestión de incendios en el marco del programa de Isla Inteligente que colocará a Gran Canaria a la vanguardia también en esta materia.

El presidente reiteró su compromiso con los equipos, sobre todo con los presa y bravo, para respaldar desde el Cabildo y con traslado a otras administraciones, su justa reivindicación de pasar a ser bomberos forestales con todo lo que ello conlleva dadas las especiales características de su trabajo, tanto de intensidad como de peligrosidad, así como culminar el compromiso de poder contar con los bravo 10,5 meses al año, además de afrontar desde el compromiso de “diálogo sereno” adquirido con el Consorcio de Emergencias el avance en el personal y la logística, así como en una estructura de mando sólida.

Conclusiones

Federico Grillo concluyó que el incendio finalmente causó menos daño del esperado, incluido en Tamadaba, donde afectó al 32% de la superficie pero la mayoría estará recuperada antes del próximo verano, y que las áreas cortafuego funcionaron en el 90% de los casos, no en las zonas con pino radiata, que por tanto deberá ser sustituido, mientras que la potenciación de los cultivos, pastoreo y autoprotección es ineludible.

Por otra parte, estos episodios de incendios también destacaron por el manejo de la información y su traslado a la población, por la profesionalización e integración de los equipos, tarea nada fácil, y por el inaudito reconocimiento de la población a una labor hasta ahora en realidad desconocida.