El Cabildo arregla otras grietas en una autovía, esta vez en la GC-3

18/01/2020

Los técnicos instan a actuar por el riesgo que supone el hundimiento del arcén en una vía en la que se circula a gran velocidad. El pliego contemplaba instalar micropilotes, como en la GC-1 frente al Tívoli

El Cabildo ha adjudicado los trabajos para arreglar otro tramo afectado por grietas en una autovía clave, en este caso, en la circunvalación a la capital, la GC-3, en sentido norte desde Telde, grietas provocadas además por la inestabilidad del talud, y esto lo hace apenas semanas después de haber afrontado de urgencia las obras que obligaron a desviar la GC-1, también en sentido norte, a la altura del Tívoli, por la aparición, primero, de otras grietas, y segundo, por el derrumbe, justo después, del muro que sostenía la calzada. En todo caso, según fuentes autorizadas, los técnicos de la Consejería insular de Obras Públicas aclaran que el riesgo que depara el hundimiento en el arcén, por el lado mar, en el punto kilométrico 0+800 de la GC-3, poco antes de la gasolinera Cepsa y después de la potabilizadora, en absoluto puede compararse con el que entrañaba el que obligó a actuar de emergencia en la GC-1. No en vano, los primeros papeles que aparecen en el expediente para reparar estas deficiencias, que en el proyecto llaman blandón, datan de julio del 2019. Eso sí, arreglarlo implicará colocar micropilotes, como en la GC-1. Así consta en el pliego técnico, aunque, según el Cabildo, no se descarta que al final no sean necesarios.

Desde 2015

El autor del proyecto advierte de que por ese blandón la pérdida de planeidad en la superficie de rodadura es ya «considerable». Además, la empresa encargada del mantenimiento de la vía había advertido en 2015 de que el blandón había aumentado «considerablemente» de tamaño e instaba a arreglarlo con celeridad.

Las obras las ejecutará la empresa Hermanos García Álamo por 157.000 euros y la previsión es que comiencen el domingo de la semana próxima y que se prolonguen durante aproximadamente un mes. Eso sí, mientras duren será necesario cortar el carril derecho de la GC-3 y, en algunas ocasiones, según consta en el proyecto, la calzada completa en sentido norte, los dos carriles, y en horario nocturno, por lo que todo el tráfico se desviaría por la GC-1. Esta prohibición total para el paso de los vehículos coincidirá con las tareas de reparación de los otros dos hundimientos o blandones en el asfalto en los que también se actuará con este mismo proyecto. Son los que se ubican en esta misma vía, la GC-3, y en el mismo sentido, pero en los puntos kilométricos 0+600 y 1+500, dos zonas en las que el badén o depresión en la calzada se aprecia ya a simple vista.

En estos dos últimos casos la reparación consistirá solo en el fresado de la calzada, al inicio y al final del blandón en todo el ancho de la vía, y en el posterior reasfaltado, pero la actuación en el punto kilométrico 0+800 exigirá, al menos eso dice el pliego, colocar micropilotes que garanticen la estabilidad de la vía, una solución de ingeniería similar a la que también se adoptó en la GC-1 frente al Tívoli.

El Cabildo ha adjudicado los trabajos para arreglar otro tramo afectado por grietas en una autovía clave, en este caso, en la circunvalación a la capital, la GC-3, en sentido norte desde Telde, grietas provocadas además por la inestabilidad del talud, y esto lo hace apenas semanas después de haber afrontado de urgencia las obras que obligaron a desviar la GC-1, también en sentido norte, a la altura del Tívoli, por la aparición, primero, de otras grietas, y segundo, por el derrumbe, justo después, del muro que sostenía la calzada. En todo caso, según fuentes autorizadas, los técnicos de la Consejería insular de Obras Públicas aclaran que el riesgo que depara el hundimiento en el arcén, por el lado mar, en el punto kilométrico 0+800 de la GC-3, poco antes de la gasolinera Cepsa y después de la potabilizadora, en absoluto puede compararse con el que entrañaba el que obligó a actuar de emergencia en la GC-1. No en vano, los primeros papeles que aparecen en el expediente para reparar estas deficiencias, que en el proyecto llaman blandón, datan de julio del 2019. Eso sí, arreglarlo implicará colocar micropilotes, como en la GC-1. Así consta en el pliego técnico, aunque, según el Cabildo, no se descarta que al final no sean necesarios.

Desde 2015

El autor del proyecto advierte de que por ese blandón la pérdida de planeidad en la superficie de rodadura es ya «considerable». Además, la empresa encargada del mantenimiento de la vía había advertido en 2015 de que el blandón había aumentado «considerablemente» de tamaño e instaba a arreglarlo con celeridad.

Las obras las ejecutará la empresa Hermanos García Álamo por 157.000 euros y la previsión es que comiencen el domingo de la semana próxima y que se prolonguen durante aproximadamente un mes. Eso sí, mientras duren será necesario cortar el carril derecho de la GC-3 y, en algunas ocasiones, según consta en el proyecto, la calzada completa en sentido norte, los dos carriles, y en horario nocturno, por lo que todo el tráfico se desviaría por la GC-1. Esta prohibición total para el paso de los vehículos coincidirá con las tareas de reparación de los otros dos hundimientos o blandones en el asfalto en los que también se actuará con este mismo proyecto. Son los que se ubican en esta misma vía, la GC-3, y en el mismo sentido, pero en los puntos kilométricos 0+600 y 1+500, dos zonas en las que el badén o depresión en la calzada se aprecia ya a simple vista.

En estos dos últimos casos la reparación consistirá solo en el fresado de la calzada, al inicio y al final del blandón en todo el ancho de la vía, y en el posterior reasfaltado, pero la actuación en el punto kilométrico 0+800 exigirá, al menos eso dice el pliego, colocar micropilotes que garanticen la estabilidad de la vía, una solución de ingeniería similar a la que también se adoptó en la GC-1 frente al Tívoli.