De los 85 árboles de Gran Canaria singulares, 40 necesitan mejoras

16/11/2019

El Cabildo propone un catálogo que no solo dé cobertura legal de protección a los ejemplares, sino que gestione su cuidado para mantenerlos

Gran Canaria ha iniciado el camino para proteger, al menos en una primera propuesta, 85 de sus árboles singulares. Pero el Cabildo, que es el artífice de esta iniciativa, no quiere limitarse a una protección formal, mediante la aprobación de un catálogo de este tipo de ejemplares monumentales y su ordenanza correspondiente. Busca ir más allá. Pretende también cuidarlos, mimarlos y, llegado el caso, curarlos. No en vano, Marcos Díaz-Bertrana, técnico ambiental contratado este año por Medio Ambiente insular para un asesoramiento técnico para la gestión de estos árboles, advirtió ayer de que de los 85 seleccionados, 40 necesitan mejoras.

Díaz-Bertrana hizo esta apreciación en el marco de las jornadas técnicas Árboles Singulares que organizó este viernes el Cabildo para presentar esta propuesta de catálogo y de ordenanza a los políticos y técnicos municipales de la isla y que presidió la consejera insular, Inés Jiménez. Entre los árboles que precisan mejoras citó, por ejemplo, al drago de Barranco Alonso, al que se le ha diagnosticado el ataque de la lapilla del drago y que ya está siendo tratado; la araucaria del Toril, en la Fundación Mapfre de Las Palmas de Gran Canaria, a la que le está afectando la humedad del césped próximo; o los pinos centenarios de Gáldar, que resultaron muy dañados por los últimos incendios y para los que recomienda sellar las heridas basales, tratamientos selvícolas de liberación que les resten densidad arbórea a su alrededor o eliminar combustible para las llamas en su entorno.

La idea es que cada ejemplar cuente con una ficha propia tras un estudio exhaustivo de sus características y de su estado de salud para así poder ofrecerles las atenciones que necesitan y que permitan garantizar su supervivencia. Y como de los 85 elegidos, 52 están en suelo privado, se recurrirá a la estrategia de la custodia del territorio, una fórmula que sustituye la imposición de la norma al acuerdo de cooperación con el particular, que normalmente, recalcó ayer el técnico de Medio Ambiente, Agustín Suárez, es el primer interesado en salvar y cuidar su árbol.

De los elegidos, 14 palmeras y 10 dragos, y donde más, en la capital

El Cabildo lleva tiempo trabajando en la propuesta de catálogo de árboles singulares que, en breve, será accesible en la web custodiaengrancanaria.com. Había una lista de 22 que elaboró en 2006 el Gobierno canario y que se retomó en 2015, de la que ya fallecieron cinco, el pino de Pilancones, el pino Paraguas, el drago de la Casa de la Rocha, el de Las Meleguinas, y el pino del barranco del Mulato. Pero el Cabildo quería tener su propio listado. Por eso, bajo la coordinación de Agustín Suárez y de Marco Márquez, geógrafo y auxiliar técnico del Servicio insular de Medio Ambiente, la institución encargó en 2018 los estudios preliminares a la Fundación Universitaria de Las Palmas. Aunque partieron inicialmente de una base de datos de 400, se centraron en 273, de los que visitaron 142. Y de todos esos hicieron una última criba de 85, un número que puede crecer porque el catálogo nace abierto a más incorporaciones. De esa selección, según expuso ayer Márquez, el municipio que más tiene, 15, es la capital, seguido de Santa Brígida (10) y Teror (9), y hay mayoría de palmeras (14), dragos (10) y pinos canarios (9). 55 son ejemplares de 14 especies autóctonas, y 30 lo son de 20 especies foráneas. 71 de los 85 están fuera de la Reserva de la Biosfera y 30 ni siquiera se hallan en un espacio protegido. Entre las especies protegidas, las hay de Australia, de la isla Socotra (cerca de Arabia) o los Balcanes. De los 52 en suelo privado, 20 están en fincas.

Proyecto de ordenanza

La nueva ley del Suelo de Canarias desprotege al árbol aislado, de ahí la necesidad de la ordenanza que ahora les dará cobertura protectora. Traerá consigo la constitución de un consejo asesor. En todo caso, para elaborar la ordenanza queda un proceso largo con consulta pública vía web del borrador y un periodo de información pública. Puede tardar un año.