San Mateo

El Covid-19 coge a San Mateo en obras

27/03/2020

La cuarentena ha dejado el casco patas arriba con los trabajos en la carretera principal, el mercado, la plaza y el polideportivo a medio hacer. Con todo cerrado y las calles vacías, es en el Spar, la Panadería Pulido y las farmacias donde único se respira vida.

Primero fue el brutal incendio del pasado verano, y ahora, apenas siete meses después, es una pandemia mundial lo que vuelve a golpear los intentos de prosperar de este coqueto pueblo de cumbre. Y justo cuando se encuentra en plena transformación. Son cuatro grandes obras las que se erigen en el casco de San Mateo. Una busca agilizar el tráfico hasta la cumbre, la otra, que su afamado mercado brille con más intensidad aún. Luego está la que facilitará el aparcamiento al tiempo que recuperará una gran plaza para que puedan reunirse vecinos y foráneos con comodidad. Y, por último, el tan demandado polideportivo. Pero todos estos proyectos, como la propia vida en el municipio, han echado el freno.

El azar ha dispuesto que hasta la triste belleza que rodea a otros puntos de la isla por el vacío que provoca el encierro forzoso haya sido esquiva a San Mateo. Los esqueletos de este cuarteto de construcciones se interponen en una postal que podría ser maravillosa. Pero, como las llamas de agosto, el coronavirus no ha previsto plazos en su llegada irrumpiendo aquí en el peor momento posible. Al menos, quizá todo esto ayude en el confinamiento y la gente, por no ver su pueblo patas arriba y sin vida, prefiera quedarse resguardada en casa.

El Covid-19 coge a San Mateo en obras

Porque en el paseo por el centro no se ve ni un alma. Solo el Spar presenta movimiento, con carros llenos de víveres saliendo del establecimiento y los clientes apurados en cargar el coche de provisiones. El gran corazón solidario de la recién bautizada plaza de La Esperanza hace días que no ve incrementar su depósito de trozos de plástico. La imagen solitaria de esta escultura de aleación en cobre es el fiel reflejo de la tristeza que inunda a La Vega de San Mateo. Pero sus vecinos no se rinden, y lo demuestran cosiendo por iniciativa propia mascarillas artesanales que, a falta de homologación, están repletas de amor.

La farmacia Licenciada María de los Ángeles Ojeda del Pino, en la calle Cifuentes, es uno de los pocos sitios donde la vida más o menos sigue inalterable. «Igual viene algo menos de gente, pero no hay mucha diferencia», desvela Nuria Ventura, protegida por las mamparas que han instalado en el mostrador para evitar contagios. Tanto ella como sus compañeras, Laura Miranda y Carolina Morquecho, explican que los clientes tratan de hacerse acopio de todas sus medicinas para salir de casa lo menos posible. «Los vecinos están informados y son conscientes del peligro. La mayoría actúan consecuentemente», resuelve Ventura.

El Covid-19 coge a San Mateo en obras

En la Panadería Pulido, en cambio, si se ha notado más la cuarentena. «Viene bastante menos gente, pero tienen un comportamiento ejemplar. Estamos orgullosas de nuestros vecinos», celebran Juliana Gallego y Carmen Santana, dependientas de este emblemático establecimiento que en el momento de este reportaje presenta una histórica imagen con un solo cliente, cuando lo habitual es tener que esperar paciente, número en mano, para ser atendido. Al menos, los que vienen, compran para almacenar y eso mitiga algo este inesperado descenso en ventas. Aunque, al margen del negocio, lo que mata a Gallego es el es distanciamiento. «Lo de no poder acercarte a la gente, evitar el contacto físico... Se me hace muy duro», relata. Son muchos los contras en un estado de alarma en el que poder ir a trabajar es una bendición.

Por su parte, la Administración Local mantiene cerrados todos sus edificios públicos (escuelas, guarderías, gimnasios y centros ocupacionales), como ocurre en el resto de municipios del país. Y aprovechando esta clausura, se está llevando a cabo una limpieza a fondo de dichas instalaciones. Mientras, Servicios Sociales sólo atiende, salvo casos de fuerza mayor, por vía telefónica o a través de correo electrónico. En San Mateo la cuarentena va en serio.