Dos ingenieros plantando Gran Canaria

17/07/2017

Dos personajes merecen figurar como destacados defensores del árbol, desde el lado de los que dirigieron las repoblaciones durante muchos años en la isla de Gran Canaria: los ingenieros forestales Juan Nogales Hernández y Manuel Díaz Cruz.

La labor de Nogales y Díaz determinó que llegaran a plantarse 5.000 hectáreas en la Cumbre grancanaria, con la imprescindible colaboración del Cabildo que adquiría las fincas, y que posteriormente se consorciaban con el Estado para su repoblación.

Don Juan Nogales Hernández, valenciano de nacimiento, llegó a la Isla en 1949, para sustituir al ingeniero forestal, José Hidalgo Navarro, que también había desarrollado una titánica labor con escaso medios, y que luego se convertiría en su suegro, al casarse con su hija, Pino Hidalgo.

Su labor fue muy importante, al valorar los terrenos adquiridos por el Cabildo, que luego serían consorciados con el Estado para la repoblación con pinos. Un ingente trabajo el que desarrolló, ayudado por Gregorio Prats y Manuel Díaz Cruz. La Ley de Perímetro Obligatorio de Repoblación de 1953, estipulaba que los dueños de fincas de más de diez hectáreas permitiesen la repoblación. Estas fincas en la Cumbre eran muy escasas, al igual que las municipales o estatales. Matías Vega, presidente del Cabildo Insular de Gran Canaria, plantea la posibilidad de comprar los terrenos, que tras su valoración por el Servicio Forestal, eran consorciados con el Estado para la plantación de árboles, fundamentalmente pinos.

Nogales también jugó un importante papel en la declaración del Parque Nacional de Timafaya, y participó a su vez en los trabajos previos del Parque Nacional de Garajonay.

Juan Nogales fue uno de los más importantes colaboradores de Enrique Sventenius durante la construcción del Jardín Botánico Canario Viera y Clavijo. Don Enrique le dedicó una especie de cardo endémico del sur de Fuerteventura, Onopordum nogalesii Svent. Además, también mantuvo relación de amistad con los Kunkel, Günther y Mary Anne. Por su parte, Ángel Bañares le dedicó una variedad de una seta, Cystoderma terrei var. nogalesii, que vive en pinares de Gran Canaria, especialmente Tamadaba, La Palma y Suiza.