Una mascota peculiar

‘Ulises’, el cerdo que es como un perro

21/01/2018

Ulises se sube al sillón o a la cama como si fuera un perro. Pero es un cerdo vietnamita que se pasea por la casa como un miembro más de la familia. Tamara se lo lleva a la playa y hasta cuando se va a tomar unas cervezas con los amigos. Cuando Ulises sale a la calle es como una estrella de cine que capta la atención de todo el mundo.

Allá donde vaya, Ulises es la sensación. Nadie mola tanto como él ni es tan marchoso. Y él lo sabe muy bien. Cuando sale a la calle a pasear con Tamara Mas, que lo lleva con su correa, llama la atención de todos. Y, aunque se sepa el centro de todas las miradas, él no mira por encima del hombro a los perros que, a su lado, pierden todo protagonismo. Pero que nadie se confunda: Ulises no es un perro, sino un cerdito vietnamita que vive con su dueña dentro de casa en Parque Holandés (La Oliva).

El próximo día 25 de abril, Ulises cumplirá 11 años. Tamara lo compró por 90 euros cuando tenía solo un mes en una granja de Ejea de los Caballeros, en Zaragoza. «Tenía nueve hermanos más y Ulises era el más guapo, el único que tenía un poco de blanco, los demás eran todos enteros negros», explica su dueña. Ulises es tan listo como un perro, incluso más, porque «hace caso a todo». Sin embargo, tiene «muchísima personalidad y, cuando no quiere hacer algo, al final siempre te hace caso, pero te la monta, empieza a chillarte y te la lía en cualquier lado».

Tamara se lo lleva a todas partes, ya sea a la playa o a tomarse una cervezas. «Cuando vamos a la playa, voy a hacer surf y Ulises se queda dando una vuelta, se echa a tomar el sol unas horas y cuando se quiere ir se va para el coche a esperarme; da igual en qué playa estemos o que sea la primera vez que vamos a esa playa, él siempre sabe dónde está el coche y que yo sin el coche no me voy a marchar», explica Tamara. Además, en la playa Ulises es el rey porque «siempre hay un montón de turistas alrededor haciéndole fotos». En este sentido, Tamara reconoce que «si no quieres llamar la atención, es mejor que no tengas un cerdo».

Ulises es bueno de boca y, prácticamente, le gusta comer de todo, «menos cebolla, pimiento y champiñones, salvo que estén cocinados». También le encanta el pan duro. Y hasta reclama un buchito de cerveza cuando ve a alguien bebiéndose una. Además, tiene debilidad por el azúcar: «Una vez encontró unas gominolas dentro de mi bolso y después tuve que quitarle la manía de robar bolsos y abrir cremalleras, porque se pensaba que en todos los bolsos había gominolas».

Tamara colabora con Animalistas Unidos de Fuerteventura y ahora mismo tiene un gato y una cobaya de acogida que andan sueltos por su casa, pero Ulises no les hace ningún caso: «Si no eres comestible, si no te puede comer, no eres divertido para él. El gato se pasa por su lado y Ulises como si nada, no se molesta ni en ir a olfatearlo un poco».

Ulises tiene casi 11 años de edad y, del mismo modo que le ocurre a todo el mundo, también él ha tenido sus percances de salud. «Una vez se le rompió una pata jugando con un amigo, no podía levantarla, y tuvimos que llevarlo a operar hasta Barcelona, porque en Fuerteventura la única opción que nos daban era sacrificarlo. La verdad es que fue un jaleo tremendo. Había que ponerle unos tornillos, unas agujas y una placa de hierro; había que hacerle una reconstrucción porque lo que perdió fueron los dos maléolos del hueso», explica Tamara Mas. Su dueña destaca además que a Ulises no le gustan nada los veterinarios o más bien cualquier tipo de prueba veterinaria: «Todo lo que sean veterinarios, aunque sea para una simple radiografía, a mi cerdo hay que dormirlo por completo con anestesia general porque se pone muy nervioso. Da igual que vayas con él acompañándolo, desde que huele veterinario no quiere saber nada». Al margen de este pequeño incidente en una de sus patas, del que se recuperó totalmente, la verdad es que Ulises ha gozado siempre de bastante buena salud.

Tamara no cambiaría a Ulises «por nada», pero reconoce que no es fácil tenerlo en casa: «Si alguien quiere tener un cerdo, yo lo recomiendo, pero no como una moda, sino para tenerlo de por vida, no para abandonarlo después». Es un animal que «da mucho trabajo, ensucia bastante y destroza». Y pocos caseros estarán dispuestos a alquilar a personas con tan peculiar mascota. Además, los cerdos pueden vivir 15 años o más.