Fuerteventura se va de fiesta insular de la Peña

peregrinos repartidos y seguros

16/09/2017

La peregrinación de la Peña transcurrió ayer muy repartida y por caminos alternativos a las carreteras convencionales en aras de mayor seguridad. A la rosa del Taro, por donde pasan los caminantes que parten de la capital, aún llegaban frescos y pensando en el bocata del desayuno en Antigua o Triquivijate.

/ Rosa del Taro

De todo un poco: por promesa unos, por tradición otros y los más chicos por no aburrirse en casa», resumía ayer por la mañana la familia Cabrera las razones por las que, desde hace unos seis años, se levantan temprano la víspera de la Peña y echan a caminar hacia el santuario de Vega de Río Palmas.

La familia Cabrera, cuatro adultos y tres niños, cogió la mochila y el palo de caminar antes de las 8.00 de la mañana en los Estancos. A la rosa del Taro, por donde pasan los caminantes de la capital y alrededores, arribaron sobre las 11.00 horas, cuando pensaban desayunar para reponer fuerzas para seguir hasta Antigua y llegar sobre las 16.000 a Vega de Río Palmas, «donde nos dejaremos estar y cogemos la romería».

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Ellos conocen el terreno, acortan distancia por caminos de tierra y evitando grandes subidas y bajadas hasta llegar a Antigua. «A esta hora hay menos gente por los caminos» y ayer por la mañana la brisita ya se había llevado el aire caliente de las primeras horas.

También por pistas paralelas a la carretera caminaba ayer Esperanza Bardanca Varela, enfermera y responsable de Protección Civil de Puerto del Rosario. «Voy sola porque mi padre Dios y Peñita me dan salud para caminar un año más y, si alguien necesita ayuda en el trayecto, se la presto». Estaba encantada con la peregrinación de este año porque «realmente está siendo muy repartida y hasta yo misma estoy cogiendo por atajos paralelos a la vías convencionales».

A las 13.00 horas, pensaba estar ya en Vega de Río Palmas para luego volver a su casa, comer e incorporarse al operativo especial que se puso en marcha a partir de las 16.00 horas, cuando los peregrinos aumentan y queda una hora para empezar la romería.

Esperanza Bardanca dio el dato del primer peregrino que pisó el santuario ayer: a las 3.40 horas de la madrugada.