Peligro de taponamiento en el barranco de Betancuria

08/03/2018

El alcalde de Betancuria, Marcelino Cerdeña, pone el grito en el cielo para alertar del mal estado en que se halla el barranco de la Vega de Río Palmas. El cauce está invadido por matos que impiden el paso de los senderistas y, en caso de lluvia, suponen un peligro para la seguridad por taponamiento.

El Ayuntamiento de Betancuria pone el grito en el cielo para llamar la atención, una vez más, sobre el estado de algunos elementos del barranco que discurre en dirección a la Vega de Río Palmas. En esta ocasión, la denuncia tiene que ver con que «el agua no tiene cauce por donde pasar, al encontrarse este invadido por matojos, arboleda caída y piedras que no han sido retirados al menos durante el último año», según ha informado el alcalde Marcelino Cerdeña.

«Los matos provocan infranqueables barreras de barro y matos que, además, obligan a los turistas a salir del camino real y a pasar por fincas privadas, ya sean gavias sembradas o parcelas particulares», añade al respecto el mandatario municipal. Desde el Consistorio de la villa histórico defienden las iniciativas del Cabildo de Fuerteventura en las que se anima a los turistas a visitar los senderos y caminos reales de Betancuria, «promoviendo así el turismo de senderistas». Sin embargo, para ello es necesario «que antes se haya hecho un mínimo para tener estos caminos principales en condiciones, especialmente el camino real del barranco de la Vega, que a día de hoy es intransitable y así puede ser comprobado por quien quiera venir a visitarlo», denuncia Cerdeña.

Lindando con el barranco de la Vega de Río Palmas también se pueden observar palmeras centenarias «sin cuidado ni mantenimiento alguno, tal y como ya denunciamos el pasado mes de febrero, algunos de cuyos ejemplares muestran su cabeza o cresta desconchada y a punto de caer con el riesgo que supone, y sin que tampoco haya habido una respuesta al respecto desde la última denuncia pública que hicimos a este respecto».

Para el alcalde de Betancuria, la primera institución majorera recae en la dejación de responsabilidades con el municipio, ya que «es el Cabildo el que tiene las competencias y el que tiene los medios, el personal y la obligación de cumplir una responsabilidad que ayudaría a mantener este paraje natural, cuya belleza solo requiere un mínimo de cuidado y de mantenimiento para beneficio del municipio y de la isla», añade.