Nuria Vallespín: «La arquitectura debe dialogar con el paisaje majorero»

19/09/2019

La arquitecta leyó en el Archivo Insular, que diseñó su despacho de arquitectura, la primera tesis doctoral de la Universidad de La Laguna que se presenta en la isla.

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Catalina García / Puerto del rosario

— Eligió usted leer su tesis doctoral titulada Extrañamientos. Exploraciones y técnicas operativas en arte y arquitectura en el Archivo Insular, en Puerto del Rosario, que es obra de su estudio Arribas Vallespín Arquitectos, en UTE con el también arquitecto Daniel Padrón.

— Desde 2003 abrimos el despacho Arribas Vallespín en Fuerteventura, aunque efectivamente el edificio del Archivo lo llevamos en cabo con Daniel Padrón y se inauguró en 2013. Fue una obra apasionante porque alberga todo el conocimiento y la documentación histórica de la isla, que es como una parte digamos sólida, y luego una parte pública que tiene la biblioteca y el salón de actos y que diseñamos acristalada. Esa biblioteca tratamos desde el concurso convocado por el Cabildo Insular tratamos de que fuera elevada, de hecho está en la parte alta y no tiene columnas, de manera que al entrar aparezca mágicamente sostenida con la idea de que los investigadores realicen su trabajo en una posición elevada y privilegiada, lo que se relaciona directamente con el extrañamiento en el que centro mi tesis, que obtuvo sobresaliente cum laudem.

— ¿Qué otros edificios públicos ha ideado en Fuerteventura?

— Con la Corporación Insular, hemos diseñado los centros de rehabilitación psicosocial de Puerto del Rosario que tienen forma orgánica, así como de flor. Para el Gobierno de Canarias, ganamos tres concursos de viviendas sociales: 25 en el barranco de El Ciervo (Morro Jable), 40 en Gran Tarajal y 22 en proyecto en Guía de Isora (Tenerife).

— ¿Qué tipo de arquitectura majorera le produce ese extrañamiento que centró su tesis doctoral en la Universidad de La Laguna: la popular, la señorial, la contemporánea?

— El arquitecto tiene el deber de siempre dejarse asombrar por lo que ve y le rodea. Si todo lo ves de la misma manera, es muy difícil que salga una obra creativa de ti y sólo nos limitamos a copiar. Hay que espabilar y apreciar lo que se tiene. En este sentido, el arquitecto tiene una misión social importante. Por desgracia, en arquitectura no se ha explorado mucho en torno al extrañamiento, a pesar de que otras disciplinas, como por ejemplo el arte moderno o el teatro sí ha trabajado hasta el punto que es puro extrañamiento. No hablo de extrañamiento en arquitectura como manera de mostrar edificios raros sino que es la actitud que debe poseer el arquitecto para ver el mundo no como algo repetido sino a través de una mirada de asombro.

— ¿Qué tiene que hacer un arquitecto cuando se enfrenta al paisaje de Fuerteventura?

— Esa nada, ese vacío de paisaje de Fuerteventura es lo importante para un arquitecto. Para hacer arquitectura en la isla hay que ser sensible y ser capaz de apreciar que una montaña es diferente a la otra. El paisaje tiene que estimular.

— ¿Qué enseña la arquitectura tradicional popular a los técnicos?

— Que la gente sabía construir: que las casas tienen que ser en forma de L, que tienen que estar orientados de una manera para evitar el viento. Es una arquitectura popular que no está hecho por arquitectos y que me inspira mucho. La arquitectura debe dialogar con el paisaje, al que hay que respetar.

— Su estudio Arribas Vallespín Arquitectos también tiene encargos de remodelación de hoteles en Fuerteventura. ¿Cómo encajar estos establecimientos alojativos turísticos sin acabar con una playa?

— Hoy en día, el turista ha cambiado y no atiende a criterios de sol y playa. Muchas veces, el cliente atiende a criterios de sostenibilidad, de respeto con el paisaje, de diversidad de huéspedes (deportistas, mayores, etc) y no de sobreabundancia (algo está controlado con las moratorias turísticas).

— ¿Cuál es el edificio, público o privado, que le gustaría diseñar y firmar en Fuerteventura?

— Ninguno. Estoy en contra de que quiera dejar mi impronta en Fuerteventura. Al principio, tras terminar mis estudios en la ULPGC, pensaba que lo ideal sería que me encargaran un hotel o algo grande. Sin embargo, ahora preferiría algo pequeño, una arquitectura efímera que se ponga y se pueda quitar, por ejemplo una biblioplaya como la que en verano abre en la playa de los Pozos. La arquitectura debe pensar más en ser sostenible que en perdurar.