ENTREVISTA

Morales: «Renovar no es llenarse la boca, sino dar paso a gente nueva»

02/02/2019

Cuando se esperaba que presentara su candidatura para repetir como cabeza de lista de CC al Cabildo de Fuerteventura, sorprendía a todos al anunciar que dejaba la política. Tras 26 años de gestión pública, en los que ha pasado por el Gobierno de Canarias, ha sido alcalde de Puerto del Rosario y presidente insular, Marcial Morales deja la política sin hacer ruido y sin reproches para nadie.

— Solo cuatro años al frente del Cabildo de Fuerteventura. ¿Por qué ha decidido, contra todo pronóstico, dejarlo tan pronto?

— Por dos razones. En el escenario en que en este momento se mueve la actividad pública en Fuerteventura considero que va a haber un momento de inflexión, de cambio importante en la actividad pública y en ese momento de cambio me parece oportuno, aunque no sea lo esperable por una parte, dar paso a gente nueva y por tanto renovar. Y cuando hablamos de renovar no es llenarnos la boca con la renovación, sino ponerlo fácil, y yo llevo 26 años en cargos públicos ininterrumpidamente en tres administraciones y siempre gobernando. Por otro lado, creo que a tiempos nuevos pueden venir muy bien personas nuevas.

— ¿Ha tenido algo que ver en su decisión el secretario insular de CC, Mario Cabrera, y la presentación de la candidatura alternativa de Lola García al Cabildo?

— No, porque mi decisión, como ya hice público, se tomó en noviembre, y por respeto al ritmo de mi organización se hizo pública en el momento final de presentación de candidaturas, cuando ya yo no la presentaba y por tanto me sentía obligado a dar una explicación a mis compañeros y a la población, pero la decisión estaba tomada mucho antes con lo cual no tenía nada que ver. Cuando yo tomé la decisión ni siquiera se hablaba con rigor de ninguna persona que optara a esta candidatura.

— Cuando anunció su decisión dijo que se retira pese a que las encuestas le dan como el líder político mejor valorado de Fuerteventura. ¿No le parece contradictorio?

— No. No entiendo que haya que marcharse cuando a uno poco menos que lo estén echando. Es un buen momento para marcharse también porque eso resalta mi decisión en este momento en el que parecería, con los cánones políticos al uso, que es momento de seguir manteniendo esa inercia claramente positiva de los datos, pero entiendo que no es motivo porque yo he tomado esa decisión.

— Anunció que deja la política y que vuelve a su trabajo como educador social de menores. ¿Descarta por tanto sentarse la próxima legislatura en el Parlamento de Canarias?

— Lo descarto, sí, sí.

— De estos 26 años de gestión en política, ¿qué es lo mejor que se lleva tanto en el plano personal como en el político?

— En lo personal mucho más de lo que traje en el sentido de la experiencia, la formación. Me considero una persona que en estos años ha aprendido mucho, equivocándome y acertando, he aprendido de muchas personas y me voy con mucha gente amiga, me llevo muchas cosas positivas, también mucho sufrimiento compartido de personas que lo pasan mal y que he tratado de estar a su lado por una parte y de buscar respuestas para que su situación sea más positiva. En lo político ha sido una suerte grande tener la oportunidad de, en nada menos que seis legislaturas y media, ser parte del Gobierno de Canarias, del Ayuntamiento de Puerto del Rosario y del Cabildo, siempre en tareas de liderazgo; por tanto, ha sido una fortuna muy grande que me marca una trayectoria muy completa, desde luego no usual, no es lo normal ni estar en tres administraciones ni estar tanto tiempo y, por tanto, agradecí a mis compañeros que me propusieron y a la población que dio la confianza a los equipos en que yo iba. Voy a hacer una tarea profesional que me gusta y a dedicar el tiempo restante a otras actividades que tienen que ver con la militancia y el voluntariado, que tienen que ver con hacer mejorar el entorno en el que vivo y, por tanto, no me voy a sentar en el sofá.

— ¿Considera que su partido se ha portado bien con usted, sobre todo en esta última etapa en que Mario Cabrera es coordinador insular de CC?

— Mi partido me ha dado esas oportunidades y por tanto le tengo que estar agradecido y lo estoy profundamente, muy especialmente a esa militancia anónima que defiende este proyecto político, que no espera obtener un sueldo ni un cargo sino que lo defiende porque lo cree y lo quiere. Esas personas que son muy generosas y de las que esta organización tiene mucha gente, centenares de personas. Y mi organización política es la que me ha ofrecido esas oportunidades, por tanto, no tengo sino palabras positivas.

— Rafael Páez ha sido su mano derecha no solo en el Cabildo sino desde su etapa como alcalde de Puerto del Rosario. ¿Rafael Páez debería estar en las listas de CC al Cabildo?

— Él me ha dicho que no tiene intención de continuar, ya lo tenía decidido mucho antes que yo y por tanto parece que no va a aceptar ningún ofrecimiento. Ahora bien, por su perfil como persona y profesional, creo que es un auténtico lujo para cualquier administración, como ha demostrado en un ayuntamiento que él cogió muy endeudado y que entregamos completamente saneado, o en un Cabildo en que ha hecho una labor fuera de toda duda. Por tanto es un lujo y personas como él son las que necesita lo público para ser muy solvente. Pero él ha decidido volver a su actividad profesional como profesor.

— Al final no se ha aprobado el Plan Insular. ¿Tan difícil ha sido entenderse con el PSOE de Blas Acosta?

— En el Plan Insular, sencillamente, en cuanto a los contenidos, teníamos discrepancias conocidas y normales en dos fuerzas políticas que no son la misma. Esas discrepancias se llevaron a la mesa y se acordaron, por lo tanto, hay un modelo definido y compartido y ahora lo que falta es que el área que dirige Blas Acosta entregue un documento que pueda ser aprobado, cosa que todavía no ha ocurrido, por lo tanto será para la próxima legislatura. Pero no es un problema de entendimiento, lo que hace falta es que el documento esté terminado para someterlo a trámite de aprobación.

— Esta ha sido también la legislatura de las manifestaciones de la sanidad. ¿Estamos mejor o peor que hace cuatro años?

— Sin duda estamos mejor, sin duda estamos mejorando. Cuando empezó la legislatura había un consejero que el 1 de septiembre de 2015 me dijo que no entendía dónde estaba el problema, me lo dijo en el despacho del presidente del Gobierno ante el presidente del Gobierno. Quince días después habían 15.000 personas o las que fuera en la calle. Afortunadamente el siguiente equipo ha sido un equipo que, primero, ha dialogado, ha escuchado a los colectivos, a los profesionales y a las instituciones de la isla. Y segundo, en un tiempo récord, porque había que hacer todo el trabajo previo a los proyectos con los planes funcionales, que no estaban creados porque el equipo anterior no creía en ellos, el equipo de Baltar puso en marcha dotación de profesionales, incrementando de manera sensible los profesionales; dotación de medios; puesta en marcha de la obra de ampliación del hospital con el búnker de radioterapia, la unidad de internamiento medio de salud mental y el incremento de camas; en centros de salud, la ampliación y apertura del de Antigua, la ampliación del de Corralejo, la puesta en marcha de lo que va a ser el de Caleta de Fuste, etcétera. Por tanto, ha habido un cambio de ritmo importantísimo y un Gobierno que ha respondido. Ahora bien, si fuera necesario, volveríamos a la calle, pero desde luego no creo que vaya a ser necesario.

— ¿Cómo se va a resolver la aplicación del Plan Rector de Lobos?

— Se está aplicando, se está dialogando, es un proceso de cambio que, evidentemente, como cualquier cambio, supone una serie de incomodidades iniciales porque se cambian unos hábitos por otros y estos hábitos son de ordenación, nunca de prohibición, nunca de restricción, siempre de ordenación. Lobos es una joya para seguirla disfrutando, pero de manera ordenada, y las reglas del juego ya están establecidas. El Ayuntamiento reguló y derivó solo al muelle grande el embarque. La Autoridad Portuaria está reparando y mejorando, aparte de la comodidad, la seguridad de ese muelle. A Costas corresponde la pernoctación y el Cabildo lo que ha regulado es lo que le corresponde: además de los servicios de vigilancia y limpieza, el control de afluencia para garantizar que Lobos sea una joya que dure en el tiempo y que su ecosistema se preserve. En esa dirección vamos, dialogando, planteando o transmitiendo a las administraciones competentes, en este caso al Gobierno de Canarias, el planteamiento que nos trasladan los vecinos de declaración de BIC de las chozas del poblado del Puertito, siempre en clave del cumplimiento de la legalidad desde el diálogo.

— Otro asunto de mucha polémica en últimos meses ha sido el cierre de la carretera de las Dunas de Corralejo. ¿Realmente es viable mantenerla abierta, contraviniendo lo que exige el informe de impacto ambiental de la autovía La Caldereta-Corralejo?

— Sí, es posible y es razonable. Es viable mantenerla abierta con determinadas restricciones. Lo primero que hemos conseguido con el cierre temporal del pasado verano y el estudio socioeconómico es que el Gobierno de Canarias ya nos haya confirmado que la amenaza que existía de cierre definitivo, y que se podía haber cumplido desde esta misma primavera en la que ya estamos entrando casi, no se cumpla, es decir, la carretera va a quedar abierta. En segundo lugar, ya en la propia comisión que hemos constituido, un comité técnico formado por diferentes áreas como Carreteras, Medio Ambiente, Ordenación del Territorio y Turismo, ese equipo multiprofesional ya ha hecho una primera propuesta que inmediatamente entra en estudio, porque es normativa, como modificar que la carretera vaya de 70 a 50 kilómetros por hora. El primer paso es que solo vaya por la carretera de las Dunas quien quiera ir a la playa porque quieren ir a disfrutar de ese entorno natural, o bien porque tengan que ir a la zona de los hoteles. Se seguirá con propuestas de esa comisión que iremos negociando y convirtiendo en normas, cambiando las normas que haya que cambiar, para que en esa zona el uso de la carretera y el acceso a esa zona a través de la carretera sea un uso controlado, restringido, de manera que sea compatible con el objetivo que todos compartimos y que es el principal: la preservación del paisaje dunar.