María Antonia: 43 años vistiendo a los niños y las niñas

07/11/2019

La comerciante comenzó en la tienda de Silvestre de León en el barrio de El Charco y luego compró la primera tienda infantil de Puerto del Rosario que trasladó a la calle Primero de Mayo

Catalina García / Puerto del Rosario

Pasa para adentro y mira qué bonito. Hay cosas monísimas» anima María Antonia Hernández Martín con el mismo cariño que hace 43 años a las madres y los padres de hoy en su tienda que cierra el próximo mes. La primera tienda infantil de Puerto del Rosario ha vestido a generaciones y generaciones de niños y niñas «y siempre con ropa de calidad».

A la clientela habitual de María Antonia (Lajares, 1950) en su comercio de la calle Primero de Mayo, se suman estos días de liquidación muchas más personas. «María Antonia, una ropita para cuando nazca la niña y salga del Hospital» le pide la primera clienta del día. «María Antonia, un cambio de talla del conjuntito de bebé» para, a renglón seguido, expresarle un «pero qué pena que te vayas».

Con 69 años ágiles años se mueve entre perchas, cajas, trajes, calcetines y gorritos, confirmando que «claro que me quiero jubilar: ya he pagado bastante a la Seguridad Social y quiero cuidar a mi marido que está pachuchito». Eso sí, reconoce lo suyo le costó decidirse a cerrar, «un disgusto me cogí el día que lo hice, pero ya está», se entristece ligeramente para, sin dilación, decir a una clienta «no me digas que esos es una monada. ¿Cuántos meses tiene? Ven para acá y miras las tallas».

«Yo quería estar en una tienda»

Aunque nació en Lajares, su familia pronto se trasladó a Puerto del Rosario cuando ella tenía 13 años por que su padre había conseguido un trabajo de taxista, además de dedicarse a la albañilería. El comercio no fue el primer empleo de la recién llegada joven: primero pasó una zafra empaquetando tomate en el almacén de Valles de Ortega con su madre y su hermana mayor.

Con 16 años, Silvestre de León le dio trabajo en su tienda de ropa y calzado que, para entonces, estaba en el barrio de El Charco, frente al antiguo cine. Allí estuvo unos años hasta que se pasó a trabajar a la joyería de Fonfín Chacón en la calle León y Castillo, frente a la iglesia, «fíjate tú, cuando aún no era ni de Amalita, su hermana y actual propietaria».

Cuando se caso y se quedó embarazada, dejó la joyería y, al poco, se le presentó la oportunidad de comprar una tienda de ropa infantil que traspasaba Pepa Velázquez en 1975. «La compré y al poco me mudé a este local de la calle Primero de Mayo, esquina con la calle de la Cruz. No había pensado hasta entonces en la moda de los niños sino que yo lo que tenía ganas era de estar en una tienda».

Y así lo ha hecho durante 43 años que acaban el próximo mes, cuando acabe de liquidar. Con la tienda repleta de gente -»estoy así desde que puse el letrero de que cerraba»- vuelve a tocar el conjunto de punto para bebé que acaba de sacar de una cajita para enseñárselo a una clienta de toda la vida y reconocer que «claro que voy a echar todo esto de menos»