Mª Teresa Fernández de la Vega: «Canarias es la comunidad más sensible con África»

14/11/2019

La exvicepresidenta del Gobierno central, actual presidenta del Consejo de Estado, magistrada y responsable de la fundación Mujeres por África apeló a la importancia de las féminas en el continente vecino en Africagua 2019, que ayer se inauguró en el Palacio de Congresos de Puerto del Rosario bajo los auspicios de la Cámara de Comercio, el Gobierno de Canarias y el Cabildo.

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Catalina García / Puerto del Rosario

— Participa usted en Africagua 2019, que este año se dedica a la resilencia contra el cambio climático. ¿Comparte este objetivo la fundación Mujeres por África que usted preside, partiendo de que las mujeres son el motor de la agricultura en África y de que en ellas reside el poder contra el cambio climático?

— Creo que efectivamente tenemos que abordar el cambio climático siempre teniendo en cuenta a las mujeres, y no sólo desde la perspectiva de género, porque tienen mucho que ver con todo lo que está relacionado con la naturaleza que somos las mujeres como dadoras de vida que somos y por tanto tenemos una conexión muy especial con la vida, sobre todo en determinados continentes como África donde las mujeres tienen un papel de sostén de esa vida y de una relación muy especial que puede permitir que las soluciones y las decisiones que la comunidad internacional afronte para combatir el cambio climático cuenten con las mujeres, con su inteligencia y su sensibilidad para afrontar soluciones.

— Mujeres por África ha participado en varios proyectos en Canarias. ¿Es por la cercanía geográfica con el continente vecino?

— Siempre hemos tenido muy buen y estrecha relación con el Gobierno autónomo por que ha habido muchísima sensibilidad con todos los temas que tienen que ver con África. En estos momentos, tenemos programas conjuntos muy importantes como el de la recepción de científicas africanas a través de tres becas de investigación, una de las cuales será con el Instituto Tecnológico de Canarias. Con África también hemos llevado a cabo muchos foros de mujeres como el de las parlamentarias. Además, cuando ha habido problemas, la Comunidad autónoma más sensible y que más nos ha apoyado siempre ha sido Canarias, como por ejemplo durante la primera crisis de ébola en África, que fue la de Liberia, y que en aquel momento resultó extraordinario el apoyo que recibimos de todos los hospitales del archipiélago que nos sacaron de un apuro muy grande a través del envío masivo de material sanitario para los médicos africanos. En el nuevo brote de ébola en la República Democrática del Congo, también tenemos la ayuda del Gobierno de Canarias destinada a una campaña de información.

— ¿De entre todas las desigualdades a las que se enfrenta la mujer en África, la discriminación de género es la más sangrante?

— La discriminación de género es una desigualdad profundísima que existe en todo el mundo, pero que se agudiza en determinadas situaciones donde las condiciones de vida son más precarias. A la desigualdad que existe ya en todo el mundo por razón de género, se une la desigualdad de dificultad de acceso a los bienes más esenciales de la vida, la violencia, la falta de recursos, etc. Pero también es verdad que en esas circunstancias las que sacan a la ciudadanía de sus comunidades son las mujeres. Siempre estamos ahí y por eso hay que ayudarlas a ellas: ayudar a las mujeres es ayudar a África y a mejorar las condiciones de vida de la gente.

¿Me permite usted comparar el ejemplo de sus dos tías gemelas que fueron las primeras mujeres en estudiar medicina en una universidad de Galicia con las mujeres de África actuales, en el sentido de quienes lo tuvieron mejor a la hora de romper moldes y de acceder a la formación superior: ellas en una sociedad de principios del siglo XX o las mujeres africanas hoy en el siglo XXI?

— Es muy comparable porque las mujeres africanas tienen hoy en día muchos retos pendientes y en la España de comienzo de siglo pues efectivamente las mujeres también lo tenían muy difícil puesto que no había igualdad en el acceso a la universidad y a la educación, y por tanto tuvieron que ir abriendo camino con mucho esfuerzo y valor y con muchas ganas de contribuir a cambiar las cosas. Lo tuvieron muy difícil, pero lo hicieron de la misma manera que las mujeres africanas lo están haciendo ahora. En estos momentos, podemos sentirnos orgullosas de estas mujeres africanas, que son heroínas: heroínas de la vida, de la ciencia, del progreso, de la salud, heroínas de todo porque para todo tienen que hacer une esfuerzo mayor. Me siento muy orgullosa de poder trabajar con ellas porque es mucho más lo que recibo que lo que doy y porque aportan un caudal de energía, fuerza, alegría e inteligencia que no tiene precio.

Dígame, ¿cómo dio usted con las mujeres africanas a las que alaba?

— Porque las descubrí y me quedé muy positivamente sorprendida y vi que eran caudal de conocimiento. Más allá de los intereses geopolíticos y estratégicos, que creo son muy importantes para España, desde un punto de vista de la solidaridad y la igualdad me uní a su lucha, a trabajar con ellas porque trabajar con las mujeres es contribuir al desarrollo de África y también al nuestro porque si es África le va bien, nos irá bien a todos, sobre todo a España que somos los que estamos más cerca. Me uní a ellas no sólo de esta perspectiva más práctica sino desde la perspectiva de la admiración del trabajo que las mujeres africanas hacen con enorme inteligencia y muy poca ayuda en ese continente por sus familias, su territorio y su país. Al mismo tiempo que lo hacen por su país, lo hacen por todos nosotros. Por tanto, es lo mínimo que puedo hacer por contribuir a esa causa noble y que me llena de satisfacción.

Usted fue vicepresidenta del Gobierno español cuando empezó la crisis económica. ¿Cómo ha resistido el país y qué ha quedado en el camino?

— Fue una crisis que nos vino dada de una manera muy injusta: el fracaso de un modelo económico salvaje que no tiene límites y que ha producido en el mundo la mayor cota de desigualdad que hasta ahora habíamos conocido. Y quien más ha sufrido las consecuencias de esa crisis de la que hemos salido relativamente son los sectores más vulnerables donde todavía estamos las mujeres. Estamos en la franja de la ciudadanía que todavía no ha alcanzado una igualdad plena y por tanto tiene una mayor vulnerabilidad y por tanto ha perdido más que otros sectores en esta crisis.

También fue vicepresidenta cuando se aprobó en 2005 la ley del matrimonio homosexual y se encuentra usted trabajando ahora por el desarrollo de África, que es uno de los continentes más homófobos.

— Aquí no se trata de ver qué es más y qué menos, sino que se trata de reconocimientos de derechos, de igualdad y de accesos cualquiera que sea la orientación sexual de la persona. Cada uno debe desarrollar su vida como considere.

La otra ley social que sacó adelante su Gobierno fue contra la violencia de género, que se estalla cada día contra las estadísticas diarias.

— Hemos avanzado en una mayor concienciación porque es verdad se habla claramente y se han puesto medios contra la violencia de género, pero es evidente que es insuficiente. Está muy arraigada en nuestra cultura, que sigue siendo patriarcal, y que tenemos seguir luchando con ahínco, con medios y con educación de los jóvenes.

Soltera, sin hijos y sin carnet del PSOE repiten sobre usted. ¿Cuándo dejarán de etiquetarnos a las mujeres?

— Aún no las hemos quitado, pero vamos alcanzando espacios que sin embargo no son suficientes. Todavía el modelo preponderante es que ha hecho a lo largo de lo siglos de lo masculino un valor preponderante y de lo femenino un valor subordinado. Por eso estamos sujetas a este tipo de juicios que tienen que ver con lo personal y que nunca se le preguntarían a un hombre.

Exvicepresidenta del Gobierno, presidenta de Mujeres por África, presidenta del Consejo de Estado y magistrada, pero usted llena páginas y post con sus operaciones estéticas

— Es pararse en cosas que han sido infundios y que vienen determinado porque los medios venderán más. Es el trato diferenciado a las mujeres que tenemos que cambiar.

Sé que rechaza comentar sobre la política actual, pero no me resisto a preguntarle por el ascenso de Vox en estas elecciones. ¿Me dirá algo?

— No.