Loida González, en el ‘top ten’ de los mejores docentes de España

06/03/2019

Directora del CEIP Lajares y tutora de un cuarto curso, se coloca por segundo año consecutivo en el podio de los Premios Educa, que reconocen las buenas praxis y metodologías en educación

Loida González Montenegro, directora del CEIP Lajares y tutora de un cuarto de Primaria en dicho centro, se ha colocado por segundo año consecutivo en el top ten de los mejores docentes de España, unos reconocimientos que se han concedido durante los dos últimos años en el marco de los Premios Educa, que nacieron con el objetivo de dar visibilidad a la buena praxis docente. En 2017, Loida quedó finalista en dos etapas educativas: en noveno puesto en Infantil y en octavo puesto en Primaria. En 2018, cuando solo se permitía concurrir en un nivel educativo, quedó quinta finalista en Primaria.

Loida reconoce que el primer año se vio sorprendida y que incluso llegó a pensar que le estaban tomando el pelo: «Yo no conocía estos premios, a los que solo puede nominarte el alumnado o las familias de los alumnos. Pero un día me llegó un correo electrónico diciéndome que estaba nominada y, al principio, pensé que era una broma. Después te mandan una notificación oficial y te piden que mandes toda la documentación sobre el tipo de metodología que utilizas en el aula, así como la formación que haces cada año, porque se sobreentiende que un profesor siempre tiene que ir reciclándose».

Es un jurado, formado por docentes de distintas etapas educativas -desde Infantil hasta Universidad, incluyendo Formación Profesional (FP)- el que se encarga de baremar los méritos de los docentes propuestos para los diferentes niveles educativos a la hora de concederles los reconocimientos. El docente que queda en primer puesto del top ten recibe un premio económico de 1.000 euros, mientras que al resto de finalistas se les entrega un diploma acreditativo y una estatuilla. «La idea que se busca con los Premios Educa, tal y como se indica en su página web, es que se conviertan en los Goya de la educación. Igual que cada año se valora la trayectoria de un actor o de una actriz, valorar también la de un docente», explica Loida.

Mientras que en la primera edición de los Premios Educa hubo unos 700 docentes nominados, en la segunda esa cifra subió a más de 2.000, quizás debido a la enorme popularidad que ha ido ganando la iniciativa. Así que cada año será un poco más complicado hacerse con una de esas estatuillas de la educación que valoran la buena praxis profesional en el campo de la docencia.

Aprender con ‘body painting’

Loida explica que su metodología se basa en «el trabajo cooperativo, no solo ciñéndote al currículum, sino preocupándote por las inquietudes del alumnado y, a partir de ahí, enfocar actividades, explicaciones y demás». Además, es la creadora de «la metodología del body painting: aplicar maquillaje corporal a los contenidos y conceptos a dar en el aula». Por ejemplo, «si hay que dar el sistema solar, hago grupos y cada grupo tiene un compañero al que pintarle la cara de un planeta». En definitiva, «aprender de una forma más visual, que es más fácil para los alumnos con dificultades».

«Hay que educar con corazón y vocación»

Loida González, que habla de su trabajo con pasión, ha creado el que denomina como «método de cambios radicales de aula», que, en líneas generales, se basa en que el alumnado elija una temática para crear un ambiente apetecible para el estudio en el aula: «Por ejemplo, yo el año pasado vi que había una necesidad en mi clase, porque a mi alumnado no le gustaba leer. Entonces, yo convertí mi aula en Hogwarts, la Escuela de la Magia de Harry Potter». Ella misma decoró el aula y, antes de que comenzara el nuevo curso, mando cartas a sus alumnos invitándoles a «ingresar en la Escuela de Lajares de la Magia». «No es decorar por decorar; decoro porque mi programación se va a basar en esa temática y para el alumnado es como estar en un mundo mágico», explica.

Loida tiene claro que para dedicarse a la docencia tiene que gustarte: «Hay que educar con corazón y con vocación. No cualquiera debería ser maestro si no está preparado o no le gusta, porque modelamos personas. Se trata de que el alumnado venga feliz a la escuela y que conozcamos a los alumnos para poder sacar lo mejor de ellos», explica.