Las excavaciones arqueológicas de la púrpura se amplían a Corralejo y a los fondos marinos

15/03/2019

El Cabildo solicita permiso a la Demarcación de Costas para continuar con los sondeos durante tres años en la playa de La Concha, extenderlos a las salinas de Lobos y dar el salto a la costa de Corralejo. El objetivo es buscar la relación del taller de púrpura romano del islote con otro lugares

Catalina García / Puerto del Rosario

La búsqueda de las huellas de la presencia romana se extenderá a las salinas de Lobos, a los fondos marinos del islote y El Río y a la franja subacuática situada en la playa del Pocito-Los Caserones, en Corralejo. El Cabildo de Fuerteventura ha solicitado a la Demarcación de Costas de Canarias permiso para seguir durante tres años con las campañas arqueológicas en pos de las llamadas Islas Purpurarias después de que, de manera casual, se descubriera el yacimiento de un taller de púrpura romano de la época altoimperial (siglos I a.C. a I d.C.) sepultado durante siglos bajo la arena de la playa más concurrida de Lobos.

La ampliación del ámbito geográfico de investigación arqueológica de los cabildos de Fuerteventura y de Tenerife y la Universidad de La Laguna (ULL) se fundamenta en la necesidad de «conocer otros espacios del islote que pudieran estar relacionados con la actividad económica realizada en la época romana como salinas, cal, pocetas de salazón, etc» y en el interés por ahondar en la posible relación con los aborígenes asentados en Fuerteventura. Desde que un turista descubrió en 2012 restos de cerámica mientras se bañaba en la playa de la Concha, o la Calera, ambos cabildos y la ULL han realizado cuatro campañas arqueológicas, entre 2013 y 2107, dirigidas por las especialistas Milagros Estupiñán, Carmen del Arco y Mercedes del Arco.

A lo largo de estos años, las investigaciones arqueológicas rescataron de debajo la arena de la playa más trozos de cerámica, como ánforas de salazones y vinarias, anzuelos, loza y otros útiles de cocina (cuellos y asas de ánfora, tapas de olla, recipientes para el fuego, vajillas de mesa), una fíbula (que indicaría una posible jerarquización dentro del yacimiento arqueológico), lucernas, fragmentos metálicos de hierro y bronce, además de restos óseos de ovejas y cabras, de los que presumiblemente se alimentaban los trabajos del taller de púrpura romano.

Con todo, el mayor hallazgo ha sido el de los concheros de miles y miles de ejemplares de stramonita haemastoma, hasta 70.000 en cada sondeo, el molusco del que se extrae la púrpura para usarla como tinte textil. En Fuerteventura, estos moluscos se llaman canaílla y en otras islas encarnaílla. Para extraer el color en toda su pureza, y según explican las arqueólogas, se requería romper la concha de un solo golpe y sin matar al molusco.

Estos restos de canaíllas, asociados a la gran cantidad de material cerámico romano, confirman la existencia del taller de procesado de púrpura y que, al menos de manera temporal, hubo emplazamientos romanos. Las primeras dataciones fechan estos materiales entre el primer cuarto del siglo I antes de Cristo y el primer cuarto del siglo I después de Cristo, casi cien años en los que el taller de púrpura pudo estar en explotación en Lobos, según las conclusiones del equipo de arqueólogas que durante cuatro campañas han investigado en la Concha.

Además de profundizar en estas excavaciones realizadas desde 2013 en la Concha o la Calera, el Cabildo de Fuerteventura quiere ampliar la investigación a la zona de las salinas del islote y a un cantil que podría haber sido usado como embarcadero. En Corralejo, la zona afectada se situaría entre la playa del Pocito-Los Caserones a la playa de Corralejo. En lo tocante a las prospecciones subacuáticas, la Corporación Insular solicita permiso a Costas para sondear el litoral de Lobos, el propio canal de El Río y los fondos marinos de Corralejo.

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