La quiebra del hotel Jandía Golf deja en la calle a 54 trabajadores

17/04/2019

Los afectados no cobrarán los finiquitos ni las indemnizaciones por despido. La única opción que les queda abierta es recurrir a la vía judicial. Noventa clientes tuvieron que ser realojados

La última semana ha sido dura para los ya extrabajadores del Jandía Golf, el hotel que el pasado jueves echaba el cierra por falta de clientes y que se declaraba en concurso voluntario. Los cincuenta y cuatro empleados que tenía el hotel se han quedado en la calle y, de momento, sin cobrar finiquitos ni indemnizaciones por despido. Además, el drama laboral está afectando especialmente a algunas familias, en concreto a las que tenían a más de un miembro trabajando en el establecimiento quebrado. La única opción que les queda es recurrir a la vía judicial, si bien se trata de una medida que no les garantiza nada en el corto plazo.

Montserrat Lorenzo, coordinadora de Sindicalistas de Base de Fuerteventura, explica a este diario que, el jueves 11 de abril, la empresa «puso un papel en todas las paredes diciendo a los clientes que solo había desayuno y que cerraban el hotel». En la misma jornada, en horas próximas a la noche, la empresa mandó un comunicado a los miembros del comité de empresa convocándoles para constituir al día siguiente una mesa de negociación motivada por un despido colectivo. Al día siguiente, viernes, se materializó la carta de despido colectivo y el cierre definitivo.

«Cincuenta y cuatro trabajadores se han quedado en la calle. De ellos, siete sin cobrar el mes de marzo, mientras que el mes de abril no lo va a cobrar nadie», concreta Lorenzo. Con el hotel cerrado, la preocupación de los empleados ha sido que les dieran de baja para poder tramitar sus prestaciones por desempleo. Lorenzo reconoce que en últimos dos meses la ocupación del hotel había sido baja, aunque había «buenas perspectivas para Semana Santa y verano». En todo caso, los trabajadores sospechaban que las cosas no iban bien: «El hotel llevaba tiempo con los pagos atrasados de las nóminas, cobrando los días 10 o 15 de cada mes. Los proveedores estaban igual y, de hecho, al cerrar las puertas patronales también se quedaron sin cobrar. Además, había muy poco personal, un empleado estaba haciendo el trabajo de tres, pero todos se estaban implicando con la empresa para que tirara para adelante porque pensaban que solo sería un bache temporal», señala Lorenzo.

Cuando se conoció el cierre del hotel durante la jornada del pasado jueves, había aproximadamente unos 90 clientes alojados en el establecimiento. La colaboración entre el Patronato de Turismo y los turoperadores con clientes afectados permitió realojarlos en otros establecimientos del sur de la isla. La baja ocupación registrada en los últimos meses facilitó la tarea. Lorenzo agradece a la Consejería de Turismo del Cabildo por haberse implicado «desde el minuto uno, tanto con los clientes como con los trabajadores, para intentar aportar soluciones», además de a empresarios hoteleros del sur «que han llamado para intentar reubicar a algunos trabajadores en sus establecimientos».