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La pionera perfumería de Mari Carmen Suárez cumple 31 años

26/02/2018

Quien soñaba desde que era una cría con abrir su propia perfumería, se coronaba hace unos 31 años como la primera persona en tener la idea de abrir una en la capital majorera. Inauguró la suya en 1987 frente al pabellón de deportes Oasis. Desde el 2011, el local se localiza a escasos metros de su antigua dirección.

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Casualidad o no, lo más curioso es que la que fuera la primera perfumería de Puerto del Rosario, situada durante 24 años frente al pabellón deportivo Oasis y, desde el año 2011 al lado de la Escuela Oficial de Idiomas insular, ha nacido y crecido siempre en la misma calle: la calle Secundino Alonso, la cual parece ser que le ha traído suerte y la ha mantenido con vida hasta hoy.

Mari Carmen Suárez, la dueña de la perfumería Carmín, nació en Las Palmas de Gran Canaria pero lleva 39 años residiendo en la isla, la cual la enloqueció por amor a un majorero, quien la animó a inaugurarla en 1987.

La idea de querer abrir este tipo de establecimiento reside en su afición a estar rodeada de perfumes desde pequeñita y a todo lo relacionado con el mundo de la cosmética. Empezó trabajando en unos grandes almacenes, los Almacenes Cuadrado en Las Palmas de Gran Canaria, donde también realizó el curso de estética.

Primero abrió con una sociedad en el aeropuerto y al percatarse de la necesidad que tenía Puerto del Rosario de una tienda de estas características, además de un centro de estética, no lo dudó, contrató personal majorero, los fue formando y los días que no había mucho trabajo en la sociedad a la que pertenecía, se quedaba en su perfumería atendiendo a los clientes más próximos a éste.

Colaboraba con talleres culturales de distintos ayuntamientos de la isla, «a los que me desplazaba sin remuneración», revela, y se dedicaba en ellos a la formación de grupos de entre cinco y diez mujeres de todos los cuidados que necesitaba la piel. Estuvo enseñando varios años, ya que a las mujeres les iba interesando cada vez más.

Ellos eran recelosos

Suárez considera que uno de los logros más «bonitos» que consiguió fue adentrar a los hombres en su mundo. Todo empezó con los luchadores que entrenaban enfrente de su tienda, les ofrecía muestras de desodorante, y poco a poco ya entraban por curiosidad y cada vez se iban interesando más por sus productos.

La pionera perfumera siempre ha optado por darle un trato personalizado a los clientes. «No debemos vender por vender, sino asesorar lo que mejor le siente a la clienta o cliente. No solo debe importar el dinero, sino también la calidad humana. El mundo mercantil actual ha cambiado mucho, se puede apreciar en los trabajadores de los centros comerciales, pues algunos de ellos no están formados profesionalmente. No podemos recomendar cualquier artículo, pues la piel de cada persona es diferente», cuenta.

Ahora, mantiene su negocio a pesar de la crisis, «gracias a la clientela de siempre, aunque el agradecimiento del pueblo es poco, ya que todos deberíamos dejar el dinero en lo propio de la isla. A su vez, el turismo no es ni positivo ni negativo, simplemente no lo vemos. Nuestras necesidades son prioritarias también».

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