La falta de trabajo ahonda la despoblación de Betancuria

08/04/2019

La falta de oportunidades laborales ha ido restando habitantes a la primera capital de Fuerteventura. El que es el municipio majorero más envejecido, convive con la contradicción de que sus calles se inundan a diario de turistas

ETIQUETAS:

Catalina García / Betancuria

En una hora, cientos de turistas invadirán Betancuria, la primera capital de Fuerteventura, rompiendo el silencio mañanero de las piedras seis veces centenarias y ocupando las terrazas de los bares aún cerrados. Pero, por el momento, Andrea Machín Berriel, Andreíta para todos, es la única vecina a la que se la ve tender la ropa, airear la casa e invitar a café. Con casi 82 años, «qué te piensas, que soy una niña», su propia familia es ejemplo de la evolución de Betancuria: los mayores se quedan, los hijos se van a vivir a otros pueblos por falta de oportunidades.

Hasta que llegan las tropas de visitantes, Betancuria amanece en «silencio, sólo se oye cantando al burro y al gallo. Aquí es una felicidad». Casada con Francisco Domínguez y madre de tres hijos, de los cuales dos viven en Triquivijate y Puerto del Rosario, repite a cada paso que «me encuentro de maravilla: tengo mi casa, mi perro, mi gato y mis hijos me vienen a dar una vuelta todos los días». Si necesita medicinas o algo del supermercado, lo trae de la cercana Antigua «porque tú sabes que el Ayuntamiento de aquí nos pone un coche para todos estas cosas». ¿El médico?, viene los martes y los jueves al consultorio local.

«Sí, antes éramos más gente, mucha más gente, y la juventud se quedaba aquí porque había trabajo y los pocos que quieren venirse a vivir no los dejan porque no se puede tocar nada, no pueden levantar casas». La esperanza de crecimiento poblacional está sin embargo en el colegio «que, mira, ¡tiene 18 niños! Como cuando mis hijos iban hace 40 años».

Veinte años para crecer en 200 habitantes

El padrón del municipio de Betancuria apenas supera la barrera de los 800 vecinos, de los cuales una gran porcentaje son mayores de 65 años, como Andreíta Machín. A día de hoy, 817 habitantes se reparten entre las tres principales localidades del municipio: Betancuria casco, Vega de Río Palmas y Valle de Santa Inés (donde más población se concentra). En cuatro ocasiones, a lo largo de los últimos 20 años, Betancuria ha superado el listón de los 800 habitantes según las estadísticas del Instituto Nacional de Estadística (INE): en 2010 (823 vecinos), 2011 (839 personas), 2012 (805 habitantes) y 2014 (811 ciudadanos). Y, también lo arrojan las cifras del INE, ha tardado 20 años en aumentar 200 habitantes, con importantes fluctuaciones: en 1996, apenas vivían en Betancuria 596 personas; en 2003, se dio el salto a 721, pero en 2009 se bajó a 680. Los números son muy bajos si se compara con el salto poblacional que dio el resto de Fuerteventura en los últimos veinte años al amparo de la industria turística: Pájara fue el más espectacular al pasar de 5.812 vecinos en 1996 a cuatriplicar su población en 2018 (20.539).