La Cruz de los Caídos de la iglesia de Pájara termina en el vertedero

12/09/2018

El Consistorio se ampara en la Ley de Memoria Histórica y en que «no tenía valor histórico ni artístico». Algunos vecinos rechazan la medida porque «era un homenaje del pueblo a sus fallecidos de la guerra»

Ya no hay ni rastro de la Cruz de los Caídos que desde los años cincuenta estaba en la plaza de Nuestra Señora de Regla, en Pájara. El Ayuntamiento la ha retirado amparándose en el cumplimiento de la Ley de Memoria Histórica aprobada en su día por el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero, pero también con motivo de las recientemente iniciadas obras de remodelación en dicha plaza.

El alcalde de Pájara, Rafael Perdomo, ha explicado a este diario que desde el Ayuntamiento se ha consultado con el área de Patrimonio Histórico del Cabildo de Fuerteventura y que, en base a ello, se ha concluido que la cruz «no tenía ningún valor histórico ni artístico». Además, añade el mandatario municipal, «quedaba como un mojón en el proyecto que se va a realizar en la plaza y, por lo tanto, no había ningún argumento para mantener una cosa de este tipo ahí».

La cruz, construida en su día con bloques y cemento, fue demolida la semana pasada y sus escombros trasladados al vertedero. Su destrucción ha generado críticas entre ciertos sectores vecinales donde se descarta que la cruz hubiera tenido el valor franquista que le otorgaba el Ayuntamiento de Pájara. Por ejemplo, Juan Antonio Cubas, vecino de la localidad de Pájara, explica que la cruz «fue construida en los años cincuenta por el maestro Eladio y siempre fue un punto de reunión para la gente joven del pueblo hasta que aparecieron los teléfonos móviles». Cubas descarta que fuera un símbolo franquista y considera que su construcción respondió únicamente a la voluntad de los vecinos de aquella época en la localidad: «Si fuera un símbolo franquista, habrían cruces así en todos los municipios, pero solo la hay en Pájara. Fue una cruz construida por los vecinos como un homenaje concreto del pueblo a sus fallecidos en la guerra. Si fuera un símbolo franquista impuesto por el régimen, se hubiera impuesto en todos los municipios de Canarias», dice.

Al margen del valor que se le haya atribuido desde instancias políticas, lo cierto es que entre los vecinos pocos le otorgan valor franquista. También se apunta a que la demolición pueda ser una decisión de última hora con un trasfondo de marketing político, puesto que «la cruz sí se refleja en las infografías donde se muestra cómo quedará la plaza tras las obras de remodelación».