La aventura solidaria de Saul en Nepal

14/11/2017

Saul regresa de Nepal con la satisfacción de haber participado en el proyecto de la Fundación Multiópticas que ha servido para graduar la vista a 3.300 personas y repartir 4.500 gafas entre los habitantes de tres aldeas del país. Para este auxiliar de óptica majorero ha sido «una experiencia mágica».

Puerto del Rosario

El majorero Saul González, de 29 de años, nunca olvidará cómo les despedían en las aldeas de las montañas Nepal. «Fue increíble ver a los niños correr detrás de los coches para decirnos adiós», explica el auxiliar de óptica y director de la tienda Multiópticas Las Rotondas, en el centro comercial Las Rotondas de Puerto del Rosario. Saul y cuatro ópticos de establecimientos de dicha empresa en otros puntos de España viajaron hasta el país asiático, donde graduaron la vista y entregaron gafas a los habitantes de tres aldeas en montañas próximas a Katmandú.

El proyecto solidario de la Fundación Multiópticas, que se desarrolla por segundo año, ha servido en esta ocasión para graduar la vista a unas 3.300 personas y entregar un total de 4.500 gafas tanto graduadas como de sol. La iniciativa se ha llevado a cabo durante doce días con la colaboración de Cruz Roja en Nepal. Paulino Suárez (Gran Canaria), Ana Muñoz (Málaga), Mónica García (Cádiz) y Yolanda Gene (Valencia) son los cuatro ópticos que acompañaron a Saul González en esta aventura con desplazamientos en todoterrenos por carreteras de infarto; de hecho, en uno de estos recorridos entre aldeas pudieron ver el accidente de una guagua que se había despeñado a un río causando más de veinte muertos.

Al margen de esta triste estampa, la experiencia para el equipo español fue de las que se recuerdan para toda la vida. Cada día se levantaban bien temprano, desayunaban y se ponían manos a la obra. El trabajo de Saul consistía en organizar los equipos y los materiales, así como en ir entregando las gafas después de que los ópticos realizaban las graduaciones. Cruz Roja había mandado avisos por radio durante las semanas anteriores avisando a los vecinos de los días y horas en los que atendería el equipo español. «Cuando llegábamos ya no estaban esperando, veías a la gente viniendo por los caminos y las colas para ser atendidos», señala Saul.

Una experiencia mágica

Para atender a los habitantes de las aldeas se habilitaban espacios de tres salas: en la primera Cruz Roja hacía una valoración para ver si solo necesitaban gafas de sol o requerían de una graduación; en una segunda sala estaban los ópticos para realizar las graduaciones; y en una tercera sala se hallaba Saul González para entregar las gafas. «Ha sido una experiencia mágica y que sin duda repetiría, fue un viaje inolvidable», explica el responsable de la tienda Multiópticas Las Rotondas.