El TSJC avala la delimitación del BIC de los podomorfos de Tindaya

12/01/2020

La Sala da la razón al Gobierno de Canarias y al Cabildo al desestimar los recursos presentados por Ben Magec y Acción en Red, que pedían la protección integral de la montaña

Catalina García / Puerto del Rosario

El Bien de Interés Cultural (BIC), con categoría de zona arqueológica, de Tindaya abarca los 111 paneles de grabados rupestres con motivos podomorfos situados en la cima, más un perímetro de dos metros de los paneles más externos del conjunto y cien metros más de entorno de protección. Es la delimitación del BIC de este monumento natural establecido por el Gobierno de Canarias a través de decreto y en base a la propuesta del Cabildo de Fuerteventura que ahora el Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC) avala al rechazar sendos recursos presentados por la ong Ben Magec-Ecologistas en Acción y la asociación Acción en Red, que coinciden en que esta delimitación era ilegal y que resultaba insuficiente puesto que sólo preservaba los podomorfos y no todo el conjunto de la montaña, so pretexto de justificar el proyecto monumental ideado por el escultor Eduardo Chillida.

La Sección Segunda de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del TSJC tumba ambos recursos presentados contra el decreto de la Consejería de Cultura del Gobierno de Canarias de 13 de noviembre de 2014 que traza los límites del entorno del BIC de la zona arqueológica de Tinday argumentando que «los criterios de delimitación del BIC no son coincidentes con los del espacio natural» frente las pretensiones de Ben Magec y Acción en Red de extender la protección a toda la montaña y que se ha establecido el contorno de protección en base al expediente administrativo del Cabildo majorero. Esta Corporación, tras pasar los trámites de consulta entre instituciones, determinó que los grabados rupestres se localizan en la cima hasta en un número de 111 paneles que contienen unos 244 podomorfos y ocho incisiones en forma de línea localizados fundamentalmente en las paredes verticales de las rocas, en bloques sueltos y en paneles horizontales.

En total, y según la delimitación del BIC aprobada por decreto del Ejecutivo autónomo y que ahora confirman las sentencias idénticas del TSJC, la zona arqueológica alcanza una superficie de 1.442 metros cuadrados, más un entorno de protección de cien metros, tal y como establece el Plan Insular de Ordenación de Fuerteventura, lo que suman 75.322 metros cuadrados de entorno de protección. Este radio de preservación es el mismo que aplicó el Cabildo en otros yacimientos, por ejemplo la declaración de los grabados rupestres del barranco del Cavadero, de carácter líbico-bereber, y los naviformes del barranco de Tinojay.

El TSJC trae a colación el informe del Consejo de Patrimonio Arqueológico, Etnográfico y Paleontológico que dio su visto bueno a la propuesta de delimitación del Cabildo y que estableció que «de los que se trata es de la delimitación del área concreta (los podomorfos) y que si en el futuro, en base a los estudios que se realicen, se constase la existencia de otros tipos de bienes a proteger, se actuará en consecuencia».

«Sólo existe un fin: colar la obra de Chillida»

Tanto Ben Magec como Acción en Red, a los que el TSJC condena al pago de las costas aunque hasta un máximo de 1.500 euros, pueden interponer recurso de casación ante el Tribunal Supremo. En el caso de Ben Magec, existe «materia que suficiente para ir al recurso de casación, sobre todo por las graves implicaciones jurídicas para el patrimonio histórico que tiene una sentencia tan arbitraria».

Los ecologistas califican la delimitación del BIC de Tindaya de «ridícula» y que solo tiene un fin: «colar la obra de Eduardo Chillida, aunque no se cite al escultor» en ningún momento. Ben Magec apunta directamente al Cabildo de Fuerteventura por «prescindir» de los diversos estudios e informes previos a la declaración del BIC que apuntaban a la preservación de toda la montaña y le acusa de aplicar criterios distintos de delimitación con los yacimientos arqueológicos del Cavadero y Tinojay.

No las Cuevas de Altamira, sólo la pared de las pinturas

Frente a los informes de la Corporación majorera y de la ponencia técnica del Consejo de Patrimonio Arqueológico, Etnográfico y Paleontológico, que se usaron para fundamentar el decreto de delimitación, Ben Magec sostiene que la relación entre los podomorfos y su entorno es clara en Tindaya donde se aprecia una continuidad de materiales arqueológicos desde la cima hasta la base.

Como trae a colación el naturalista César Palacios, el decreto autonómico de delimitación «sólo reconoce la condición de zona arqueológica a los propios grabados de la cumbre y a la superficie situada a una distancia de apenas dos metros de estos, dejando fuera a más de las tres cuartas partes de la montaña. Es como si en las Cuevas de Altamira solo se protegiera la pared donde están las pinturas».